Una de las tapas participantes en el concurso de Cuaresma de Alicante.

Una de las tapas participantes en el concurso de Cuaresma de Alicante. M. H.

Gastronomía

El "problema" de la cocina española: "la excelente relación" calidad y coste ahora es un tapón para subir precios

El congreso de Mujeres en Gastronomía (MEG) analiza en Alicante los desafíos de la marca España y el asalto al patrimonio de la Unesco.

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Alicante
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¿Cómo está funcionando la exportación de la marca de la cocina de España? La ciudad de Alicante lo ha analizado y alerta del "problema" al que se enfrenta: "la excelente relación" entre la calidad que ofrece y su coste ahora es un tapón para subir precios.

Así lo han señalado en la tercera edición del congreso Mujeres en Gastronomía (MEG) que se ha celebrado entre este domingo y lunes. En la mesa de apertura, Rafael Ortega, director provincial de comercio e ICEX en Alicante, ha desvelado que uno de los grandes objetivos estratégicos es conseguir que la Unesco reconozca la tapa como patrimonio inmaterial de la humanidad.

"Es curioso que no se hayan posicionado todavía las tapas fuera de nuestro país cuando es algo tan divertido", ha lamentado Ortega, subrayando que este formato es un "enganche especial" que todo el mundo asocia con España. Para el director del ICEX, la gastronomía es el "motor de arrastre" que permite colocar nuestros alimentos en el exterior.

Sin embargo, Ortega ha sido crítico con la herencia del pasado. "Nuestra situación es luchar contra la excelente relación calidad-precio que tienen nuestros productos", ha explicado. Según el directivo, lo que hace 30 años abrió mercados, hoy es un problema: "Nos tiene posicionados en un sitio donde no podemos subir el precio porque el consumidor no nos entiende como un producto bueno".

Para revertir esto, Ortega ha adelantado una nueva campaña que arrancará en pocas semanas para posicionar el producto premium. Y como ejemplo se refiere a una de las principales exportaciones de alimentos, el aceite.

El objetivo es dejar de promocionar el barril de aceite o la garrafa de 5 litros y apostar por la botella de cristal. "El consumidor está dispuesto a gastarse 15 libras en una botella de aceite italiano a pesar de que el español es mejor", ha señalado como ejemplo de los "deberes" pendientes.

En este sentido, el ICEX está impulsando el sello Restaurants from Spain, que ya cuenta con más de quinientos establecimientos certificados en todo el mundo. Este distintivo busca garantizar que se utilicen productos auténticos y evitar aberraciones comerciales. "He visto cortar en una embajada un jamón verticalmente por alguien que no sabía; todos estos detalles hay que cuidarlos", ha apuntado risueño Ortega.

En este análisis, Zulema Beresaluce, de Aceitunas Cazorla, ha destacado la importancia de las grandes cadenas como escaparate global para las compañías locales. Y esta firma salida de Novelda lo sabe gracias a programas como la "semana española" en Lidl, su empresa logra suministrar a 30 países de una sola vez: "Es una ventana espectacular para llegar a mercados como Rumanía con toda nuestra gastronomía bajo una marca de calidad y seguridad alimentaria".

La visión empresarial más pragmática la ha aportado María Li Bao, la responsable del grupo China Crown, quien ha defendido la necesidad de adaptarse a los mercados extranjeros antes de exigir purismos. "Yo soy empresaria. Primero miro la cantidad que vendo. Si le das a un chino un arroz de capa fina como el alicantino, pensará que le estás tomando el pelo o que está duro", ha explicado sobre la dificultad de exportar la autenticidad.

Li Bao ha insistido en que España debe "rendir respeto" a su propia cultura, especialmente en China. "¿Quién habla de que somos los dueños de la cultura del aceite de oliva? Si nosotros mismos no hablamos de eso, ¿cómo lo vamos a vender?", ha cuestionado la empresaria, abogando por "creérnoslo primero" para que el éxito se multiplique.

Defensa nacional

Finalmente, la chef María José San Román, presidenta de MEG, ha puesto el foco en la educación interna y la defensa del producto nacional frente a las modas. San Román se ha mostrado contundente contra el uso de grasas procesadas y ha defendido el aceite de oliva como la mejor grasa del mundo.

"Hay que hacer apología de lo nuestro aquí antes de intentar convencer fuera", ha sentenciado, criticando que a veces no tenemos una "buena base" de conocimiento gastronómico en la juventud española.