Pablo Jornet tatuando

Pablo Jornet tatuando Cedida

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Pablo, el alicantino que pasó de trabajar en la obra a tatuar a Topuria y lograr una visa de talento para trabajar en EEUU

El alicantino reside junto a su familia en Arizona gracias a un exclusivo permiso reservado para personas con habilidades extraordinarias.

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Alicante
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Dormir tres horas, trabajar en la obra y tatuar hasta la madrugada. Así fueron los inicios de Pablo Jornet antes de convertirse en uno de los tatuadores españoles que triunfan en Estados Unidos con una visa reservada para perfiles de élite.

A sus 34 años, el artista afincado actualmente en Tucson, en pleno desierto de Arizona, se ha hecho un hueco en una de las industrias del tatuaje más competitivas del mundo.

Y lo ha logrado con un reconocimiento reservado a muy pocos extranjeros: una visa O-1, el permiso que concede el gobierno de Estados Unidos a personas con talentos y habilidades extraordinarias a nivel nacional e internacional.

Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con este tatuador alicantino, que recuerda unos inicios muy alejados del éxito que vive hoy en Norteamérica.

La pasión de Jornet por el arte comenzó muy pronto. Con apenas siete años ya dibujaba constantemente y, durante la adolescencia, se adentró en el mundo del grafiti.

De la obra al tatuaje

Sin embargo, su desembarco en el tatuaje llegó casi por casualidad cuando tenía 22 años y trabajaba en el sector de la construcción. Durante una etapa especialmente exigente compaginó ambos trabajos prácticamente sin descanso.

"Igual me dormía a las 3 de la mañana terminando de tatuar y al día siguiente a las 6 tenía que estar en pie para volver otra vez a la construcción", relata.

Aquel esfuerzo dio resultado rápidamente. En apenas cuatro meses ya podía vivir exclusivamente del tatuaje.

Algunas de las obras de Jornet.

Algunas de las obras de Jornet. Cedida

Gran parte de su éxito reside en un estilo muy personal y difícil de ejecutar. Su propuesta mezcla la influencia del grafiti con las estrictas normas del tatuaje tradicional japonés, dando lugar a obras muy coloridas pero profundamente técnicas.

"Es el típico estilo que todo el mundo quiere hacer, pero nadie acaba haciendo porque es tan complicado, tiene tantas reglas, tantas normas y crearlo es tan difícil que no todo el mundo se mete en ese jaleo", explica.

El salto a Estados Unidos

La decisión de mudarse a Estados Unidos junto a su familia no responde únicamente a una cuestión profesional. Tras superar su mujer un cáncer hace dos años, decidieron empezar una nueva etapa lejos de su zona de confort y ofrecerle además a su hijo la posibilidad de crecer aprendiendo inglés.

A ello se suma el enorme potencial del mercado estadounidense del tatuaje, una industria que mueve cifras millonarias y donde las oportunidades parecen infinitas.

No obstante, llegar hasta allí no fue sencillo. Para obtener la visa O-1, Jornet tuvo que demostrar ante las autoridades estadounidenses que posee unas capacidades excepcionales difíciles de encontrar incluso dentro del propio país.

Jornet en una convención en Alicante.

Jornet en una convención en Alicante. Cedida

"Para conseguirla tienes que remover cielo, tierra, mar y aire", asegura.

El proceso se prolongó durante aproximadamente seis meses y requirió la ayuda de abogados de inmigración.

El alicantino tuvo que recopilar pruebas detalladas de toda su trayectoria profesional, incluyendo premios internacionales en convenciones de prestigio como la de Bruselas o cartas de recomendación de artistas de fama mundial como Fredy M Tomas, conocido por tatuar a celebridades como Chris Brown.

En el plano profesional, la acogida en Arizona ha sido inmediata. Apenas un mes después de instalarse, la agenda del tatuador ya estaba prácticamente llena para todo el año. Clientes de diferentes estados viajan expresamente hasta Tucson para ponerse en sus manos.

"A veces tengo que decir 'no' a algunos trabajos porque no tengo más manos", bromea.

Clientes de élite

Lejos de conformarse, el alicantino continúa trabajando para seguir creciendo profesionalmente. Su visa exige mantener un nivel de excelencia constante de cara a futuras renovaciones y a una posible Green Card.

Actualmente prepara varios body suits, -tatuajes de cuerpo entero-, para competir en la Gods of Ink de Alemania, considerada la convención más importante del mundo.

Además, trabaja en un libro recopilatorio de diseños y planea lanzar pinturas exclusivas para acercar su arte a quienes no pueden permitirse un tatuaje completo.

También tiene previsto impartir seminarios en Estados Unidos mientras continúa perfeccionando su inglés técnico.

Pese a su nueva vida en Arizona, Jornet sigue muy ligado a Alicante. Mantiene abierto su estudio Red Panda Tattoo, ubicado en la zona de Playa de San Juan y gestionado por su equipo de confianza.

Su reputación internacional ya le ha permitido tatuar a rostros muy conocidos del deporte de élite, entre ellos el propio Ilia Topuria, además de su hermano y los entrenadores Jorge Climent y Agustín Climent.

Según detalla en su página profesional, una sesión de medio día tiene un precio de 1.000 dólares, mientras que una jornada completa asciende a 1.800 dólares.

Además, sus diseños flash parten desde los 800 dólares para tatuajes de tamaño similar a la palma de una mano.

Situación migratoria

En cuanto a la situación migratoria en Estados Unidos, existe un contexto de creciente presión política y control sobre la inmigración, especialmente en estados fronterizos como Arizona.

Sin embargo, Jornet explica que su experiencia personal ha sido completamente distinta gracias a contar con una vía legal como la visa O-1.

El tatuador alicantino asegura que desde su llegada se ha sentido plenamente integrado y que nunca ha percibido rechazo por ser extranjero.

"En cuanto al tema de inmigración y sobre lo que dicen del ICE, -Servicio de Control de Inmigración y Aduanas-, nosotros no hemos visto a ningún agente ni vivimos con miedo", afirma.

Conseguir una visa O-1 como la de Pablo Jornet no es habitual dentro del complejo sistema migratorio estadounidense. Aunque Estados Unidos emitió más de 10,4 millones de visados de no inmigrante durante 2023, la inmensa mayoría correspondieron a permisos turísticos, educativos o temporales.

Solo una pequeña parte estuvo destinada a perfiles profesionales altamente cualificados capaces de acreditar méritos excepcionales a nivel internacional.

Según datos oficiales, más de 55 millones de extranjeros contaban en 2025 con algún tipo de visado válido para residir temporalmente en el país.

En ese contexto, permisos como la O-1 se reservan únicamente a perfiles muy concretos vinculados al talento, la excelencia profesional y el reconocimiento internacional.

"Todo llega con constancia"

El tatuador alicantino reconoce que nunca imaginó terminar viviendo en Estados Unidos ni ejerciendo como juez en convenciones internacionales. Sin embargo, considera que toda su trayectoria responde a años de disciplina y trabajo constante desde la infancia.

"Si tú haces un poco todos los días, como he estado haciendo yo desde los 7 años, todo se te acabará dando y terminará saliendo porque te estás esforzando día a día", concluye.