Un perro en un coche. Shutterstock
Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a tu mascota sola dentro del coche
El texto legal persigue los descuidos térmicos sufridos por los animales en los habitáculos cerrados.
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Dejar a una mascota sola dentro de un coche ya no es solo una mala práctica, ya que desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal, esta conducta queda expresamente prohibida cuando pueda poner en riesgo su vida o bienestar.
Los animales forman parte de nuestra familia. Comparten rutinas, afectos y también responsabilidades. Cuidarlos implica algo más que alimentarlos o sacarlos a pasear. Supone garantizar su bienestar en todo momento, incluso en situaciones cotidianas que a veces se pasan por alto.
En ese contexto, la nueva normativa busca corregir hábitos que, aunque habituales, pueden resultar perjudiciales. Ante cualquier duda sobre qué está permitido o no. Lo mejor es acudir a la Ley de Bienestar Animal, que establece las pautas que deben seguir los propietarios para proteger a sus mascotas.
La norma es contundente en este punto. El artículo 24 recoge que los tutores deben cumplir una serie de obligaciones básicas y, entre ellas, se incluye de forma expresa que no se puede "dejarlos solos dentro de vehículos cerrados, expuestos a condiciones térmicas o de cualquier otra índole que puedan poner su vida en peligro".
Esto implica que no basta con bajar la ventanilla o ausentarse unos minutos. Si existe riesgo para el animal, la conducta está prohibida. Especialmente en épocas de calor, cuando la temperatura en el interior de un vehículo puede elevarse en cuestión de minutos, esta práctica puede tener consecuencias graves.
La ley refuerza así una idea clave, y es que los animales son "seres sintientes" y deben ser tratados como tal. No se trata solo de evitar el maltrato evidente, sino también de prevenir situaciones que puedan generar sufrimiento o poner en peligro su salud.
Más allá del coche
La prohibición de dejarlos en el vehículo forma parte de un conjunto más amplio de responsabilidades. La ley establece que los propietarios deben "mantenerlos en unas condiciones de vida dignas, que garanticen su bienestar, derechos y desarrollo saludable".
También se insiste en la importancia de la educación y el manejo adecuado, señalando que debe hacerse sin provocar "sufrimiento o maltrato" ni generar "estados de ansiedad o miedo".
La vigilancia es otro de los puntos clave. El texto indica que se debe "evitar su huida", así como mantenerlos correctamente identificados y comunicar su pérdida en un plazo máximo de 48 horas.
En materia sanitaria, la obligación es clara: hay que proporcionar "los cuidados necesarios para garantizar su salud" y someterlos a revisiones veterinarias periódicas. Todo ello con el objetivo de asegurar una vida larga y en buenas condiciones.
En los viajes
La normativa también regula cómo deben viajar los animales. En el artículo 60 se establece que, si deben permanecer en vehículos estacionados, es obligatorio adoptar medidas para que "la aireación y la temperatura sean adecuadas".
Además, el transporte debe realizarse en "habitáculos adaptados especialmente para ellos", salvo que viajen junto a su responsable. La ley también prohíbe el envío de animales vivos por correo o mensajería, salvo en condiciones muy específicas que garanticen su bienestar.
Más allá de las sanciones que puedan derivarse, la ley deja claro que el bienestar animal es una responsabilidad compartida. El propietario no solo debe evitar daños directos, sino también cualquier situación que pueda generar perjuicios o molestias.