Alumnos en un curso de jardinería en la Vega Baja.

Alumnos en un curso de jardinería en la Vega Baja.

Vega Baja

Rosa Fernández, de CONVEGA, sobre los cursos de formación profesional: "Queremos que el talento se quede en la Vega Baja"

Las actividades se impartirán en Rojales, Formentera del Segura y Los Montesinos y permitirán obtener certificaciones oficiales con alta demanda laboral.

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Alicante
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La fuga de cerebros en las localidades pequeñas es un fenómeno que muchas zonas rurales de España están viviendo. Jóvenes que se van a la ciudad para estudiar y luego no vuelven al "pueblo", un escenario que se repite mucho, también en la provincia de Alicante.

Para hacer frente a este problema y retener el talento, el Consorcio para el Desarrollo Económico de la Vega Baja (CONVEGA) pone en marcha una serie de cursos de formación para formar exactamente en aquello que las empresas necesitan y acercar esas oportunidades a las personas desempleadas de la comarca.

El consorcio, con la colaboración de Labora, acaba de abrir la inscripción para tres cursos gratuitos de formación profesional que se impartirán en Rojales, Formentera del Segura y Los Montesinos, con cerca de medio centenar de plazas orientadas a sectores donde la demanda de personal no deja de crecer.

Cada año, CONVEGA realiza una prospección entre el tejido empresarial y entre las personas desempleadas para detectar qué perfiles faltan realmente en el territorio. A partir de ese diagnóstico se diseña un plan anual de actuaciones alineado con el Plan Estratégico Comarcal en materia de empleo y desarrollo local, con un objetivo muy concreto, el de reforzar la empleabilidad y ampliar las oportunidades de acceso al empleo de quienes más dificultades tienen para entrar en el mercado de trabajo.

Fruto de ese análisis, Convega ha puesto el foco en dos ámbitos muy específicos: la logística y el control fitosanitario. "Los ámbitos de la logística, el transporte y el almacenamiento están en auge en nuestro territorio y tienen un peso destacado en el mercado laboral de la Vega Baja del Segura", explica a EL ESPAÑOL la directora del consorcio, Rosa Fernández.

Fernández también subraya la necesidad de personal cualificado en el sector agroalimentario con la formación y los carnés exigidos para el uso de productos fitosanitarios.

Tres cursos

El paquete formativo que ahora se pone en marcha incluye un curso de Control fitosanitario en el Centro Cultural de Ciudad Quesada (Rojales) y dos cursos de Actividades auxiliares de almacén en la Biblioteca municipal de Formentera del Segura y en el Centro cívico y social de Los Montesinos.

Cada acción está dirigida a 15 alumnos y cuenta con entre 120 y 240 horas lectivas, según la especialidad, combinando contenidos teóricos con una fuerte carga práctica y la obtención de certificados oficiales de profesionalidad.

En el caso del curso de Control fitosanitario, el alumnado aprenderá a aplicar productos en trabajos de jardinería y en explotaciones agrarias y podrá obtener el carné de manipulador expedido por la Conselleria de Agricultura, imprescindible hoy en cualquier empresa agroalimentaria que maneje este tipo de sustancias.

Los cursos de Actividades auxiliares de almacén, por su parte, abordan operaciones de almacenaje, preparación de pedidos, prevención de riesgos laborales y manipulación de cargas con carretillas elevadoras, además de incluir 40 horas de prácticas no laborales en empresas del sector logístico.

Alta tasa de empleabilidad

Es precisamente en esas prácticas donde se ve con más claridad el impacto de la formación. Según detalla Fernández, en acciones como Actividades auxiliares de almacén, "un porcentaje muy elevado del alumnado termina la formación con un contrato de trabajo", gracias a la colaboración con empresas que cada año firman convenios con Convega para acoger estudiantes en prácticas y, en muchos casos, incorporarlos a sus plantillas. ​

A esta conexión directa con las empresas se suma el acompañamiento individualizado durante todo el proceso. El alumnado cuenta con personal especializado en orientación laboral que trabaja codo con codo con las personas participantes para facilitar su inserción, desde la preparación de currículums hasta el contacto con las empresas donde realizarán las prácticas.

"Se trata de un apoyo especialmente valioso para jóvenes y desempleados sin experiencia previa", sostiene Fernández.

Enfoque en la comarca

El consorcio dispone de una red de centros homologados repartidos por la Vega Baja que permite acercar la formación a las 27 localidades y evitar desplazamientos largos hacia las grandes ciudades, un factor que a menudo supone una barrera añadida para quienes buscan reciclarse o reengancharse al empleo. De este modo, la formación se adapta no solo a las necesidades productivas del territorio, sino también a su realidad geográfica y social.

En este sentido, la intención del consorcio es clara: "Queremos que el talento que se forma en la comarca se quede en la comarca, reforzando su tejido productivo y abriendo oportunidades reales a quienes llevan más tiempo en paro", añade.

Además, la directora adelanta la programación de nuevos cursos a lo largo del año en función de las demandas que se vayan detectando entre las empresas y las personas desempleadas.