La balsa de laminación en Doña Inés.

La balsa de laminación en Doña Inés.

Vega Baja

Torrevieja convierte espacios públicos en guardianes contra las inundaciones: "Aprendemos a convivir con el agua"

Las balsas de laminación forman parte de una estrategia integral de AGAMED que combina planificación hidráulica y adaptación climática.

Más información: El 88% de los vecinos de Torrevieja considera que el servicio de agua de Agamed ha mejorado en el último año

Alicante
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Torrevieja ha aprendido a convivir con el agua. En una ciudad rodeada por dos lagunas y encajada entre infraestructuras costeras protegidas, cada gota de lluvia es un desafío.

Hace menos de una década, bastaban unas horas de tormenta para inundar calles, viviendas y accesos.

Hoy, sin embargo, los efectos de las lluvias torrenciales son mucho más controlables gracias las balsas de laminación, un sistema discreto pero decisivo.

“Cuando llueve, nuestro objetivo es retener el agua, controlarla y liberarla poco a poco”, explica Jorge Ballesta Paredes, gerente de AGAMED, la empresa mixta que gestiona el ciclo integral del agua en el municipio.

La compañía ha desarrollado desde 2016 un ambicioso Plan Director de Pluviales, valorado en más de 85 millones de euros, que busca frenar el impacto de las lluvias intensas mediante infraestructuras de almacenamiento y conducción que actúan como pulmones hidráulicos de la ciudad.

Parques que se transforman

Las denominadas balsas de laminación son, en apariencia, parques urbanos con zonas verdes, paseos y hasta instalaciones deportivas.

En tiempo seco, unos once meses al año, funcionan como espacios públicos. Pero cuando llegan las lluvias intensas, se transforman en depósitos capaces de acumular entre 12.000 y 13.000 metros cúbicos de agua.

“El término ‘balsa’ puede confundir”, reconoce Ballesta. “Nos gusta hablar de un sistema de lagunaje: un circuito de parques inundables diseñados para almacenar agua y devolverla al entorno de forma controlada”.

Entre los proyectos ya ejecutados destaca la balsa de Doña Inés, conectada con otra en Torrealmendros, y el área que alberga el conocido skate park, ambas concebidas para integrar la función hidráulica con el uso ciudadano.

Este sistema permite frenar la llegada del agua procedente de cuencas urbanas críticas, como las que desembocan en la CV-905 o el área comercial Habaneras, evitando que las viviendas más bajas sufran inundaciones.

Según AGAMED, estos espacios en conjunto podrán llegar a acumular hasta 80.000 metros cúbicos de agua cuando todas las fases del proyecto estén completadas.

Cambio climático

El último episodio de lluvias dejó más de 220 litros por metro cuadrado acumulados en la ciudad. Unas cifras que, si bien no llegan a ser los 600 litros por metro cuadrado que se registraron en la DANA de 2019, podrían haber dejado consecuencias mucho peor de no ser por la existencia de las balsas de laminación.

“Hace cuatro años, una ambulancia no podía entrar por la calle Pablo Neruda (ubicada en la zona más deprimida de la ciudad); hoy, en condiciones similares, se puede circular con normalidad”, señala Ballesta. “Nuestro trabajo no elimina por completo los charcos, pero sí los riesgos”.

Las balsas de laminación forman parte de una estrategia integral que combina planificación hidráulica, inversión sostenida y adaptación climática.

AGAMED destina cada año un millón de euros de inversión directa en pluviales, además de actuaciones complementarias en limpieza, mantenimiento y control de caudales.

El sistema incorpora sensores, cámaras y puntos de rebose programado que permiten derivar el agua hacia canales o lagunas sin causar daños.

Conciencia ambiental

Más allá de la ingeniería, el proyecto busca proteger dos ecosistemas singulares: las lagunas de Torrevieja y La Mata. “No podemos permitir que las aguas dulces de lluvia lleguen a una laguna salinera”, subraya Ballesta.

“Por eso actuamos dentro del entorno urbano, sin afectar las zonas de producción ni los espacios de valor ambiental”, concluye.

El resultado es una red invisible que defiende la ciudad y su entorno natural. Lo que antes eran puntos de conflicto urbano son hoy parques multifuncionales, pensados para convivir con la lluvia.

De esta forma, Torrevieja convierte así el agua, tradicional fuente de riesgo, en un aliado que se gestiona, se controla y se devuelve al paisaje de forma natural.