El pasado martes 13 de octubre EL ESPAÑOL celebró en Alicante su VI Foro Económico, una cita consolidada en la agenda política, económica y de la sociedad civil alicantina. Y una vez más, el presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez, volvió a recordar a los presentes lo que tristemente saben. La provincia de Alicante lleva cuatro años sufriendo la falta de Presupuestos Generales del Estado e inversiones necesarias y justas en consonancia con su peso económico y poblacional en el conjunto de España.

A diferencia de otros años, la cita alicantina contaba con un aliciente que hace llamar al optimismo. El próximo 29-N los españoles podemos poner fin a esta situación arbitraria a la que nos aboca el Gobierno de Pedro Sánchez, en las urnas. No perdamos el foco, no dejemos que nada nos distraiga y sobre todo, no sucumbamos a las provocaciones del radicalismo y el populismo.

No coincido con todos aquellos que están haciendo comparaciones con la España de 1934, cuando se le impidió gobernar a los partidos conservadores, se polarizó a la ciudadanía con una revolución que derivó un año después en un Frente Popular (cordón sanitario a la derecha) siguiendo los dictados de la Internacional Comunista y el Gobierno soviético.

Podemos sacar lecciones de la historia, pero cada tiempo es diferente. Entre otras cosas, porque casi llevamos 50 años de una exitosa democracia en la que se ha respetado la separación de poderes y los contrapesos del Estado, la economía de mercado y los derechos fundamentales y conquistas sociales, algo que no ocurría entonces.

No espero nada de los hooligans de los partidos políticos, pero quiero creer que la ciudadanía en general, situada en el centro moderado escorado a uno u otro lado, votará en conciencia y de acuerdo con sus propios intereses, que están muy alejados de las cochambrosas acampadas en las plazas de las ciudades y la kale borroka en todo tipo de manifestaciones y concentraciones adornadas de banderas rojas que perdieron su significado en 1989, con el colapso de un sistema que masacró a casi 20 millones de personas en nombre de la igualdad. Pero claro, para saber cómo se comportaron esas ideologías hay que leer a sus protagonistas directos. Homenaje a Cataluña, de George Orwell o El cero y el infinito de Arthur Koestler fueron los textos que cambiaron mi perspectiva, pero hay muchos más.

Tengo confianza en todos aquellos que, como explicaba el periodista Chapu Apaolaza en un conocido programa de televisión, se tiraron del tren de este Gobierno —no ya cuando pactó con Podemos cuando Sánchez había prometido no hacerlo—, pactó indulto y luego la amnistía para los responsables del Golpe de Estado en Cataluña, y peor aún, cuando pactó con los herederos directos de ETA entregándoles Pamplona.

Después vendrían Ábalos, Koldo, Cerdán, el hermanísimo, la mujer, las cloacas, la deriva en la política internacional, el desamparo ante las víctimas de volcanes, danas, accidentes ferroviarios o la guerra híbrida con la invasión de Ceuta. Los hooligans han tragado tanta ponzoña que ya son incapaces de bajarse de ese tren. El resto podemos hacer que descarrile.

"España no puede seguir con un gobierno que en cuatro años no ha tenido presupuestos, que vulnera todas las reglas de la cultura democrática", clamó en Alicante Pedro J. Ramírez. "Siempre he encontrado en la Comunitat Valenciana y especialmente en Alicante a los lectores que comparten unos valores liberales moderados, en favor del emprendimiento, del Estado de derecho". Que estas palabras nos ayuden a seguir enfocados.