Una de las transitadas calles de la capital turística de la Costa Blanca, Benidorm.

Una de las transitadas calles de la capital turística de la Costa Blanca, Benidorm. M.H.

Turismo

El trabajador turístico de la Comunitat Valenciana ya es más productivo que el empleado en otros sectores

La productividad del empleado del sector está un 8,9% por encima del resto de la economía, rompiendo el estigma de la precariedad y el bajo valor añadido.

Más información: La actividad turística aporta 9.263 millones de euros en ingresos fiscales a la Comunitat Valenciana

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La economía de la Comunitat Valenciana está asistiendo a una transformación de sus cimientos que desafía décadas de prejuicios sobre su principal motor. El turismo ha dejado de ser una actividad basada exclusivamente en el volumen de visitantes para convertirse en un laboratorio de eficiencia y estabilidad laboral.

Según los datos del último estudio Impactur 2024 dado a conocer ayer, el sector ha protagonizado un salto cualitativo sin precedentes. La productividad de sus trabajadores se sitúa ya en los 66.684 euros por persona, una cifra que no solo supone un crecimiento del 28,6% respecto a los niveles previos a la pandemia, sino que supera en un 8,9% a la productividad media del conjunto de los trabajadores de la región, que se queda en los 61.217 euros.

Este fenómeno, que podría definirse como"la eficiencia turística", es el resultado de una apuesta decidida por la digitalización, la mejora de los márgenes y, de manera crucial, un cambio radical en la naturaleza de sus contratos. El factor determinante de esta nueva era es la demolición de la temporalidad crónica que lastraba al sector.

En el año 2019, casi cuatro de cada diez empleados turísticos en la Comunidad Valenciana tenían un contrato temporal, una tasa del 38,6% que superaba con creces la media del resto de sectores. Cinco años después, el escenario se ha invertido de forma espectacular. La tasa de temporalidad en el turismo se ha desplomado hasta un residual 7,3%, situándose ahora cinco puntos por debajo de la media de la economía regional, que mantiene un 12,5% de empleo temporal.

Este cambio estructural se traduce en la creación de 112.559 nuevos contratos indefinidos en el último lustro, un volumen que representa el total del saldo positivo en la contratación del sector y que ha permitido absorber la caída de más de 72.000 contratos temporales.

Un trabajador con arraigo, formado y estable es, por definición, más productivo, y las cifras de impacto económico así lo corroboran. Este incremento de la eficiencia no es un hecho aislado, sino que responde a un reposicionamiento estratégico hacia segmentos de mayor valor. La Comunidad Valenciana ya no busca solo llenar camas, sino rentabilizar cada pernoctación a través de la calidad.

Calidad vs Cantidad

La oferta de alojamientos de alta gama ha crecido con fuerza, con un aumento del 25% en los hoteles de cinco estrellas y de un 21,6% en los de cuatro estrellas. Esta mejora de la planta hotelera ha permitido que el gasto medio diario del turista extranjero se dispare un 22,3% respecto a 2019, impulsando el consumo internacional hasta alcanzar los 15.249 millones de euros en 2024.

Lo más relevante es que este crecimiento del valor no depende únicamente de traer a más gente; de hecho, en segmentos como el turismo español no residente, el gasto diario ha subido un 25% a pesar de que las pernoctaciones se han mantenido prácticamente estancadas, lo que demuestra que el sector está aprendiendo a generar más riqueza con la misma presión sobre el territorio.

La extensión de esta nueva productividad turística llega a todos los rincones del tejido productivo valenciano, actuando como un multiplicador de oportunidades. Por cada 100 euros de valor añadido generado directamente por las empresas turísticas, se promueven otros 27 euros en sectores tan diversos como el agroalimentario, el comercio o los servicios avanzados a empresas.

En términos de empleo, el efecto arrastre es incluso mayor, generando 32 puestos de trabajo indirectos por cada 100 directos, lo que ha permitido sostener 75.000 empleos en el comercio valenciano y 20.000 en la construcción vinculados a la actividad turística.

Con una contribución récord que ya roza los 30.000 millones de euros de PIB y genera el 19% de la riqueza total de la comunidad, el turismo se consolida no solo como el principal dinamizador económico, sino como el gran financiador del sistema de bienestar, aportando más de 9.200 millones de euros en recaudación fiscal que permiten cubrir íntegramente la factura de la sanidad pública de todos los valencianos.

El sector ha pasado de ser una industria de servicios básicos a convertirse en el motor de alta fidelidad que empuja la prosperidad de la región hacia niveles nunca vistos.