Oliver Heer, en el IMOCA.

Oliver Heer, en el IMOCA. @PKC Media

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Oliver Heer, el regatista que cumplirá su sueño de niño en la salida de Alicante

El suizo-alemán, que ya completó la vuelta al mundo en solitario, patroneará la tercera embarcación que ha confirmado su participación en The Ocean Race: Embrace The Challenge

Más información: Alicante, la casa de The Ocean Race desde 2008

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J. Meseguer
Alicante
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Oliver Heer no ha dejado de soñar con The Ocean Race desde que era un niño. El vínculo de este regatista transoceánico suizo-alemán, de 38 años, con la prueba que dará comienzo en Alicante en enero comenzó mucho antes de subirse a un IMOCA y recorrer el planeta, dando la vuelta al mundo en solitario en la Vendée Globe. Fue una conexión construida a través de relatos, revistas y aquellas imágenes que le marcaron profundamente, viendo a tripulaciones enfrentarse al océano durante semanas, desde la Whitbread hasta The Ocean Race, pasando por la Volvo.

En ese imaginario se formó su ambición: no solo navegar, sino hacerlo en la regata más exigente del mundo por equipos. Hoy, ese sueño que durante años barruntó en su cabeza se materializa con un proyecto propio para The Ocean Race 2027.

Al frente del equipo Embrace The Challenge, Heer se dispone a dar un paso decisivo en su carrera deportiva, cambiando de escenario competitivo. Su nombre como regatista top, a nivel mundial, se consolidó tras completar la Vendée Globe 2025, una de las pruebas más duras que existen, en solitario, sin escalas y sin asistencia, tras navegar durante más de 45.000 kilómetros alrededor del mundo.

Aquella experiencia le exigió llevar al límite su resistencia física y mental, enfrentándose a la soledad, al desgaste y a la toma constante de decisiones en condiciones extremas. Sin embargo, lejos de ser el final, aquella vuelta al mundo en solitario representó el inicio de un nuevo camino, enfocado ahora en el trabajo colectivo.

Porque The Ocean Race siempre había estado presente en su mente como un objetivo distinto, más complejo en lo humano que en lo puramente técnico. “Competir en The Ocean Race siempre ha sido un sueño”, reconoce Oliver Heer, que durante años siguió con atención cada edición. “De niño la seguía con obsesión. Compraba todas las revistas de vela que encontraba e imaginaba cómo sería dar la vuelta al mundo en equipo. Ahora liderar mi propio equipo es algo increíble, especial”, asegura.

En sus palabras aparece esa mezcla de emoción y responsabilidad que implica pasar de fan a protagonista principal en la regata que había idealizado.

Varios tripulantes del equipo de Heer, durante la presentación.

Varios tripulantes del equipo de Heer, durante la presentación. @Sam Kuhn/Oliver Heer Ocean Racing.

Su anuncio, además, no es uno más dentro del calendario de la vela oceánica. El proyecto de Heer supone, por ahora, la confirmación oficial del tercer equipo que participará en The Ocean Race 2027, lo que evidencia tanto el nivel de exigencia de la prueba como la magnitud de cada equipo. Antes que él lo hicieron el Team Malizia, liderado por Boris Herrmann, uno de los nombres más reconocidos del circuito IMOCA, y el DMG MORI Sailing Team, con el japonés Kojiro Shiraishi al frente.

A ese contexto se suma un factor simbólico relevante. Suiza, pese a su tradición en la vela de altura, ha tenido una presencia limitada en esta regata en las últimas décadas. Heer se convertirá en el primer patrón suizo en liderar un proyecto en The Ocean Race desde los tiempos de Pierre Fehlmann, figura clave en los años 80 y referente para varias generaciones de navegantes.

“Es un gran orgullo representar a Suiza en este nivel”, explica Heer. “Fehlmann inspiró a muchos y ayudó a que la vela oceánica suiza fuera reconocida. Tener la oportunidad de continuar ese legado significa muchísimo para mí”. Esa conexión histórica añade una dimensión emocional adicional a su desafío.

El cambio de registro competitivo exigirá también una evolución personal. La transición de la Vendée Globe a The Ocean Race implica pasar de la autosuficiencia absoluta a la interdependencia constante. En solitario, cada decisión depende únicamente del navegante; en equipo, todo se construye desde la confianza mutua, la comunicación y la capacidad de coordinar esfuerzos bajo condiciones límite.

“La Vendée Globe me enseñó resiliencia y autosuficiencia, pero The Ocean Race es otra cosa”, explica. “Se trata de unir a la gente, de trabajar como uno solo. El éxito depende de la confianza y de sacar lo mejor de cada persona a bordo. Eso es lo que más me motiva de este proyecto”, añade.

Ese enfoque define también la filosofía de Embrace The Challenge, un nombre que no está elegido al azar o por puro marketing, sino que constituye una declaración de intenciones. Para Heer no se trata únicamente de competir, sino de construir un equipo multicultural capaz de rendir en el máximo nivel. El suizo sabe que no partirá como favorito frente a estructuras más consolidadas y con mayores recursos, pero asume ese papel como parte del proceso.

“Seremos uno de los equipos más jóvenes y nuestro barco no será el más nuevo”, admite. “Pero creemos que la preparación, la determinación y el trabajo en equipo pueden marcar la diferencia a lo largo de la vuelta al mundo”, señala.

El barco con el que competirá, un IMOCA con foils, ofrece una base sólida para ese objetivo. Ya demostró su rendimiento y fiabilidad en la última Vendée Globe, en la que fue patroneado por Justine Mettraux. Esa experiencia previa supone una ventaja en términos de conocimiento del barco y de comportamiento en condiciones extremas, algo fundamental en una regata en la que cada detalle puede marcar diferencias en el resultado final.

Antes de llegar a la salida de Alicante, en enero, el equipo afrontará una fase clave de preparación que incluye su participación en The Ocean Race Atlantic. Será en ese escenario donde comenzarán a definir su identidad competitiva real, afinando el rendimiento del barco y, sobre todo, construyendo la cohesión del grupo.

La selección de la tripulación será uno de los aspectos más determinantes del proyecto, y en esta primera fase ya cuenta con la confirmación de figuras contrastadas como la francesa Marie Riou, ganadora de The Ocean Race; además de navegantes experimentados como Liz Wardley o perfiles polivalentes como Lincoln Dews.

En paralelo, este proyecto también encaja dentro de su hoja de ruta a largo plazo. The Ocean Race será una pieza clave en su preparación para regresar a la Vendée Globe en 2028, esta vez con un bagaje aún mayor en navegación oceánica de alto nivel y con un conocimiento más profundo del rendimiento del IMOCA en diferentes contextos de competición.

Pero, por encima de todo, lo que impulsa a Heer sigue siendo la misma motivación que nació en su infancia. Esa necesidad de transformar una ilusión en realidad, de cruzar la frontera entre imaginar una aventura y vivirla en primera persona. “Habrá obstáculos, siempre los hay cuando apuntas alto. Pero precisamente por eso estamos aquí. Para aceptar el desafío y vivir una de las mayores aventuras de nuestro deporte”, concluye.