Javier Abinzano, nuevo director general del equipo ilicitano.

Javier Abinzano, nuevo director general del equipo ilicitano. Joaquín de Haro CBM Elche

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Javier Abinzano regresa al balonmano como director general del CBM Elche

El dirigente que hizo grande al Benidorm asume el reto de generar recursos para que el equipo femenino dé un salto de calidad y el masculino, a la élite.

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Alicante
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El Club Balonmano Elche ha cerrado a fuego lento, junto a la nueva directiva que lidera Javier García, un acuerdo estratégico que puede marcar un antes y un después en el proyecto franjiverde. Javier Abínzano, el presidente que convirtió al Balonmano Benidorm en un referente nacional, asume la dirección general de una entidad que da un paso decidido hacia la profesionalización.

El dirigente navarro llega a Elche con un currículum difícil de igualar en el balonmano español. Durante trece años al frente del Balonmano Benidorm, Abínzano llevó al club desde el anonimato de Segunda Nacional hasta la élite de la Liga ASOBAL, lo consolidó durante una década entre los mejores y lo paseó por Europa, una de las veces tras un subcampeonato de la Copa del Rey.

Bajo su tutela, la entidad, modélica dentro y fuera de la pista, fue reconocida además como el mejor club deportivo de la provincia de Alicante.

Ahora, el reto es distinto, pero no menos apasionante. El CBM Elche confía en su experiencia, su red de contactos y su capacidad de gestión para encontrar recursos que permitan al equipo femenino dar ese último paso que le lleve a la gloria y para que el masculino inicie un crecimiento sostenido que le ayude a mirar, sin complejos, hacia la élite.

Abínzano aterriza en el Esperanza Lag como un torbellino, haciendo gala de su energía y ambición habituales. "Me motiva el nivel increíble que tiene la línea femenina, con muchos éxitos acumulados, y una línea masculina que puede desarrollarse, pero sobre todo la base y la historia del club", aseguró en sus primeras palabras como director general, cargo inédito en la entidad hasta ahora, antes de reconocer que "con esa combinación y mi pasión por el balonmano era imposible decir que no".

Sus funciones se enmarcarán "en la consecución de recursos económicos en la parte de marketing comercial, esponsorización e ingresos atípicos". "No se trata de pedir dinero en todas las puertas, sino de invertir en deporte, en aspecto social y en repercusión mediática", subraya Abínzano, convencido de que "cuando hay mucho trabajo, se puede conseguir todo".

En su hoja de ruta aparece subrayado en rojo el objetivo femenino y no duda en elogiar la trayectoria del entrenador Joaquín Rocamora, al que define como "un gran activo del club".

"Queremos aportar ese granito de arena para que el sénior femenino pueda, por fin, ganar el título de Liga que lleva rozando", apunta, sin perder de vista un crecimiento progresivo del masculino. "Tiene margen, tiene base y tiene jugadores. Hay que ser ambiciosos. Si no lo intentamos, es mejor ni empezar", añade.

Fiabilidad, respeto y compromiso son los tres valores con los que Abínzano quiere que se identifique su etapa en Elche. "Tenemos que aumentar la masa social y hacer que se valore lo que se ha conseguido. El fútbol lo canibaliza todo, pero nosotros también damos nombre y éxito a una ciudad como Elche", recuerda.