Alejandra y Alejandro en el autobús camino a Viena.

Alejandra y Alejandro en el autobús camino a Viena. Olivia Ramón

Música

Alejandra y Alejandro, en la odisea de los jóvenes músicos que viajan en bus de Alicante a Viena para lograr la gloria

73 niños y adolescentes participan desde este viernes en el festival Summa Cum Laude, cumpliendo el sueño de actuar en la mítica sala del Concierto de Año Nuevo.

Más información: Fran Maestre, director de orquesta: "Tocar en Alicante es una auténtica pasada, pero aquí la cultura es muy difícil"

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Alicante
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La Orquesta de Jóvenes de la Provincia de Alicante (OJPA) ya está en ruta hacia una de sus mayores metas musicales. Este viernes arranca el Festival Summa Cum Laude en Viena, una cita que se extenderá hasta el miércoles 8 de julio. El escenario principal será el Salón Dorado del Musikverein, el templo de la música donde los jóvenes músicos alicantinos demostrarán su talento.

El viaje es una verdadera prueba de resistencia. Son 36 horas de trayecto en autobús que terminan este viernes. "Salimos ayer sobre las 12 de la noche y somos unos 57 en el autobús", explica Alejandra Pérez Rebollo, flautista y una de las veteranas ya que este es su tercer viaje.

El ambiente es de absoluta unión. "Nos lo pasamos hablando o durmiendo o riéndonos", añade Alejandra. A veces, la música no para: "Repasamos las obras de concurso con nuestra voz cantándolas".

Alejandro Catalán Pulido, percusionista de 18 años, está viviendo de su primera experiencia. "Nunca he hecho un viaje de tanta duración", confiesa. Sin embargo, la fatiga no hace mella en el ánimo. "Se me está haciendo ameno debido a la convivencia", afirma. Para él, la orquesta es un bloque indivisible. "Una orquesta es una. Estamos todos dentro de ese círculo y de esa amistad general".

Dormir es un reto logístico. Los músicos aprovechan cada rincón: desde quien "coge dos asientos y se han estirado", como relata Alejandro, hasta los que "directamente se ha tumbado en el suelo". Alejandra, con la experiencia de tres años, tiene sus propios trucos. "Duermo con tapones o con cascos insonorizados", desvela. "El primer año me tocó un compañero delante que roncaba más que mi padre y dije: 'una vez y no más'".

La meta final justifica cada kilómetro. El domingo 5, a las 19:00 horas, la OJPA tomará el Musikverein. El programa es ambicioso: Capricho Español de Rimsky-Korsakov, la segunda suite de El sombrero de tres picos de Falla y obras de Arturo Márquez. "He visto el concierto de Año Nuevo por televisión y nunca llegaba a imaginar tocando ahí", reconoce Alejandro con emoción.

Para Alejandra, el concierto tiene un peso sentimental profundo. "El último concierto que vi con mi abuelo le dije: 'Yayo, en un par de años te prometo que estaré allí tocando'", recuerda. "Los sueños siempre se cumplen. Solamente hay que currárselo en la vida".

Y así lo hacen porque la preparación ha sido extenuante. Llevan un año trabajando el repertorio. La media de edad de la orquesta es de apenas 16,6 años. "Tocar ese tipo de repertorio a una edad tan temprana es un lujo", señala Alejandro. El esfuerzo se ha visto agravado por las altas temperaturas en Alicante. "En el último ensayo varios músicos se han llegado a casi desmayar", denuncia Alejandra, reclamando el uso de salas climatizadas.

Detrás de este éxito está la figura de su director, Fran Maestre. "Fran es Dios", sentencia Alejandra con rotundidad. "Se levanta a las 5 de la mañana a estudiar los papeles". Alejandro coincide en que el director lo da todo por ellos. "Fran está aquí por los músicos y eso es un regalo maravilloso". La expedición total, sumando músicos, acompañantes y familiares, moviliza a 173 personas de la provincia en lo que es una odisea musical.