Un aula de instituto.

Un aula de instituto. Archivo

Educación

Alicante vuelve al cole con calor en las aulas: "Necesitamos aire acondicionado, no podemos dar clase con 35 grados"

A pocos días del regreso a la actividad escolar, el profesorado critica la falta de climatización en algunos centros de la ciudad de cara al final del verano.

Más información: Luis Juan, profesor de instituto: "Tenemos a alumnos de 14 años gritando '¡Viva Franco!' en los pasillos, es preocupante"

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Alicante
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La vuelta al cole, ya a la vuelta de la esquina, suscita cada año un nuevo comienzo y estrenar rutina para miles de estudiantes en toda España.

Un regreso a las aulas que se prevé lleno de incógnitas con respecto al periodo de huelga vivido antes del verano, cuando muchas reivindicaciones salieron a relucir por parte del profesorado.

Así, en pleno inicio del mes de septiembre, los docentes y las familias vuelven a enfrentarse a un problema crónico que se repite curso tras curso sin que las soluciones definitivas terminen de llegar como es el calor sofocante en el interior de algunos centros escolares.

Para los profesionales de la enseñanza, la climatización deja de ser un debate abstracto sobre el confort y pasa a convertirse en una cuestión de salud pública y de viabilidad pedagógica básica.

Y es que en Alicante, las altas temperaturas no son una anomalía de pocos días; pues el calor extremo se prolonga cada vez más en septiembre y se adentra de forma habitual hasta principios de octubre.

La propia Aemet alerta de que los últimos coletazos del verano podrían dejar nuevas noches tropicales y termómetros rozando los 40 grados,

"Tuvimos el año pasado 35 grados en las aulas", recuerda Luis Juan, docente de secundaria, quien advierte que la situación amenaza con repetirse de idéntica manera si no se toman medidas drásticas de inmediato. Las elevadas temperaturas se ven agravadas de manera preocupante por la masificación que sufren los centros, con aulas saturadas de alumnos en las que la sensación térmica se dispara.

En tales condiciones, el proceso de enseñanza y aprendizaje se vuelve prácticamente impracticable tanto para el alumnado como para el profesorado, según advierte a EL ESPAÑOL.

La realidad frente a las promesas

A pesar de los anuncios institucionales y las promesas de fondos destinados a "aclimatar" los centros escolares, la realidad a pie de aula es, según los docentes, muy distinta.

Tal y como explica Luis, la adecuación térmica de un centro educativo no consiste simplemente en adquirir y colgar aparatos de aire acondicionado, un argumento que a menudo se "simplifica en el discurso político".

"Aclimatar un centro sabemos que es complicado y que cuesta mucho dinero. Es una inversión grande", expone el docente.

"El verdadero cuello de botella no radica en la compra de los aparatos, sino en que la infraestructura eléctrica de la gran mayoría de los institutos públicos de la Comunidad Valenciana no está preparada para soportar la carga que supone climatizar decenas de aulas de forma simultánea", añade.

Instalar aire acondicionado real y seguro obliga a reformar por completo o en gran parte la instalación eléctrica de los edificios y a colocar contadores especiales.

Una obra de gran envergadura cuyo coste real es "enormemente superior" al presupuesto contemplado en las promesas de la administración pública, apunta el docente.

Entre "pingüinos" y horarios reducidos

Ante la falta de una reforma estructural de las instalaciones eléctricas, la comunidad educativa se enfrenta al inicio del curso con parches de emergencia.

Una de las medidas que se barajan de cara a los días más calurosos es la distribución de los llamados "pingüinos", aparatos portátiles de aire acondicionado, de forma provisional para aliviar la temperatura en las clases más críticas y expuestas al sol.

Si bien estos dispositivos pueden suponer un alivio puntual, distan mucho de ser, a ojos de los docentes, una solución eficiente o sostenible a nivel energético y acústico para un aula con decenas de estudiantes.

Ante este panorama, la desesperación es tal que ya se está planteando de forma seria recurrir a la reducción de la jornada escolar si las condiciones térmicas se vuelven insoportables.

"Están comentando de que empecemos en los institutos en horarios reducidos si vemos que hace mucho calor", señala Luis, evidenciando que el déficit de infraestructura podría acabar recortando las horas lectivas de los jóvenes alicantinos.

Eco en la política

Esta reivindicación ha llegado hasta los oídos de Compromís, quienes, en un comunicado publicado este lunes, critican la "inacción del equipo de gobierno local ante los graves problemas de refrigeración que sufren las aulas de los colegios de la ciudad".

"Es inadmisible que en pleno mes de septiembre, con olas de calor cada vez más recurrentes y severas, las aulas de Alicante sigan pareciendo hornos", ha declarado Sara Llobell, concejala de Compromís en el Ayuntamiento de Alicante.

Más masificación y menos recursos

La problemática del calor no viene sola y coincide con otras demandas históricas que siguen sin resolverse a ojos de los profesores.

Así, el profesorado afronta las altas temperaturas en aulas que siguen masificadas, mientras esperan que se materialice la prometida bajada de ratios de alumnos por clase.

Además, las aulas actuales presentan situaciones cada vez más complejas, con necesidades especiales y particulares que demandan una atención individualizada que es imposible de ofrecer bajo estas pésimas condiciones ambientales y de espacio.

Con una primera manifestación ya programada para el próximo 12 de septiembre junto a las familias, la comunidad educativa alicantina arranca el curso escolar transmitiendo un mensaje de prolongación de las reivindicaciones.