Kike Parra Veïnat presenta su nuevo libro de relatos, La vida fuera de casa.

Kike Parra Veïnat presenta su nuevo libro de relatos, La vida fuera de casa. Cedida

Cultura

Kike Parra y la crudeza de 'La vida fuera de casa': "El trabajo del escritor es hablar de lo que duele y escuece"

El autor de Alzira disecciona la condición humana a través de ocho relatos donde la honestidad brutal y las crisis personales se entrelazan con el sexo.

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¿Somos sinceros con nosotros mismos? Los relatos de Kike Parra Veïnat, el escritor de Alzira de 54 años, lo ponen a prueba en La vida fuera de casa (Candaya). En este volumen Parra se aleja del minimalismo norteamericano que marcó sus inicios para abrazar una voz propia más cercana a la narrativa latinoamericana contemporánea.

Alejado ya de las referencias a Raymond Carver, uno de los autores que lo marcó en sus inicios, cita a referentes actuales como Lorrie Moore o Samanta Schweblin para referirse a los universos íntimos que lleva creando desde hace quince años.

La génesis de este libro se remonta a la crisis de 2008, un periodo que marcó profundamente su visión como autor. "Siempre he sido muy de escribir sobre crisis personales", explica Parra, quien decidió situar a sus personajes en el "meollo" de la crisis social y económica de España. En relatos como Tus años de infidelidad, mezcla el colapso inmobiliario con la infidelidad y el deseo, creando un retrato honesto de la supervivencia emocional.

Entre los escenarios que transitan sus personajes destaca Benidorm, marco geográfico del relato Formas de amor en la temporada más fría. El autor utiliza estos espacios para situar a sujetos que, en sus propias palabras, están "fuera de sitio" y en un proceso de cambio o "muda" vital.

Uno de los aspectos más comentados del libro es el tratamiento natural y directo de la sexualidad. Parra rechaza las etiquetas de erotismo y defiende que el sexo forma parte de la vida cotidiana de sus personajes: "En mis escritos siempre he hablado de manera natural porque es como yo intento hablar e intento vivir".

Para el autor de Alzira, los cuentos funcionan como monólogos interiores donde no hay lugar para los eufemismos. "Un cuento para mí es un pequeño espacio momentáneo de privacidad entre un personaje y el lector", señala, buscando siempre que sus protagonistas se muestren con total honestidad.

El título, La vida fuera de casa, encapsula esa idea de desubicación y de búsqueda de un nuevo contexto personal. "No es que fuera de casa únicamente sea el espacio, sino que es ese espacio nuevo que la vida te hace pensar y te hace repensarte", añade el escritor sobre la metáfora que vertebra la obra.

Para este verano, Parra ha seleccionado lecturas que, al igual que su propia obra, exploran la complejidad de las emociones y el dolor humano. Entre ellos, Animal Print, de Irene Cuevas, otro libro de cuentos de una "muy buena" escritora de la que valora su estilo "muy fresco".

El otro libro en su maleta, en cambio, es la "durísima" En la naturaleza las cosas crecen, de Yiyun Li. En ella la autora narra el proceso de duelo tras el suicidio de su segundo hijo.

Parra confiesa que se siente atraído por este tipo de narrativas porque le interesa observar cómo otros autores logran "racionalizar lo que parece imposible de racionalizar o de contar", acercándose directamente al dolor y a los personajes en situaciones límite.

Y eso se lo aplica a sí mismo cuando define el papel del creador como una suerte de sacrificio necesario para nombrar lo que la sociedad prefiere callar. "El trabajo de los escritores es ese: lo que duele, lo que escuece, lo que es innombrable", concluye, reafirmando su compromiso con una literatura que no teme "sacar la basura" a la calle.