El contestano Juan Francisco Ferrándiz, en su visita promocional a Alicante.

El contestano Juan Francisco Ferrándiz, en su visita promocional a Alicante. M. H.

Cultura

Juan Francisco Ferrándiz: "Valencia era la Nueva York del siglo XV y la Lonja, su gran templo civil"

El escritor de Cocentaina revela las intrigas, el poder y los "pecados" comerciales que convirtieron a la ciudad en la capital del Mediterráneo en su exitosa novela.

Más información: Viaja a la Edad Media sin salir de Alicante: el pueblo de menos de 100 habitantes que te enamorará

Alicante
Publicada

Juan Francisco Ferrándiz, el autor nacido en Cocentaina que ha conquistado las listas de ventas, tiene claro por qué eligió La Lonja de la Seda de Valencia para su nueva novela: "Es un edificio del que, curiosamente, ninguno ha escrito nada; es uno de los edificios más conservados y atractivos, pero no tenía su novela". Para él, no se trata solo de un mercado, sino de algo mucho más profundo.

En su visita a Alicante para promocionar la novela define la Lonja como "un templo civil", diferenciándolo de las grandes catedrales que suelen protagonizar la novela histórica. Según explica, es un espacio "para el comercio", cuya simbología y arquitectura lo elevan a una categoría espiritual, aunque su propósito fuera puramente terrenal y mercantil.

La elección del escenario no fue casualidad, sino una respuesta al potencial histórico de la ciudad. "Valencia era la Nueva York de aquella época", afirma Ferrándiz, describiendo una urbe destinada a gobernar el Mediterráneo mientras otras potencias como Venecia o Barcelona atravesaban crisis profundas.

Sin embargo, el autor no se limita a la descripción histórica. En su narrativa, hibrida el contexto real con elementos de "thriller, novela negra, romanticismo y misterio". Su objetivo es atrapar al lector actual: "Trato de ser riguroso en la historia, pero las aliño con misterio, con crímenes, asesinatos y casos de corrupción".

Ferrándiz huye de la idealización del pasado, asegurando que "el pasado no es ideal" y que es prácticamente imposible conocer una época en todas sus aristas. Por ello, prefiere mostrar una Valencia vibrante pero cruda, que un viajero holandés de la época llegó a describir como "el prostíbulo de Europa".

Uno de los ejes centrales de la novela es el cambio de mentalidad social y espiritual. "Estamos hablando de un universo en el que la religión marcaba la vida", explica el escritor, señalando cómo los mercaderes debían navegar entre el éxito económico y el miedo al pecado. En aquel entonces, "prestar dinero era pecado", y la burguesía valenciana tuvo que transformar su mentalidad para prosperar sin sentir que estaban "condenados al fuego eterno".

La obra también rescata figuras clave como la reina María de Castilla, quien fue decisiva para el auge de la industria local. Fue ella quien permitió que artesanos genoveses se instalaran en la ciudad, bajo la condición de que los valencianos aprendieran sus "secretos industriales" para fabricar seda.

Comparado con autores como Ken Follett o Ildefonso Falcones por este viaje a la Edad Media y la construcción de un edificio icónico, Ferrándiz recibe estas etiquetas como un cumplido y un reclamo editorial. No obstante, su estilo busca una "narrativa visual", casi cinematográfica, pensada para el lector del siglo XXI que consume series y busca un ritmo ágil: "Capítulos breves en los que pasan muchas cosas".

Con esta obra, el autor contestano no solo ha buscado entretener, sino también reivindicar una historia que, según él, a veces no se ha sabido vender bien. Para Ferrándiz, la construcción de la Lonja es el símbolo de una ciudad que supo "ponerse las pilas" y aceptar el reto de liderar el comercio mundial en su Siglo de Oro.