Raúl Soliveres con su Volkswagen ID.3.

Raúl Soliveres con su Volkswagen ID.3. Cedida

Alicante

Raúl, ingeniero, viaja desde Alemania a un pueblo de Alicante en coche eléctrico: "Gasté 130 euros en recargas, en gasolina sería el doble"

El alicantino realizó los 1.800 kilómetros que separan Stuttgart de Benissa en un vehículo electrificado y ahorró más de 100 euros.

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Pese a la cada vez mayor aceptación del coche eléctrico en el mercado español, aún hay muchos conductores que dudan sobre si lanzarse a los vehículos electrificados por los supuestos problemas de logística que conllevan a la hora de realizar grandes viajes. El ingeniero alicantino Raúl Soliveres desmiente esta creencia y ofrece las ventajas de estas máquinas frente a las de combustión tras viajar desde Alemania hasta Benissa, su pueblo en la Marina Alta.

El joven, de 32 años, trabaja como ingeniero de servicio en el sector de los semiconductores en la ciudad alemana de Stuttgart, desde donde partió el pasado marzo con su vehículo hasta el norte de la provincia, una travesía de 1.800 km y unas 18 horas de conducción.

Fue un viaje de dos días en los que pasó una noche en Francia y continuó el camino por Cataluña hasta llegar a la Comunitat Valenciana y, finalmente, a Alicante.

El viaje lo realizó en un Volkswagen ID.3, un coche de gama media dentro del segmento eléctrico y que, al 100 % de carga, alcanza una autonomía de entre 450 y 500 kilómetros, dependiendo siempre de la velocidad a la que se circule.

"Lo adquirí hace poco como coche de empresa. Podía elegir si quería que fuera de combustión o eléctrico, pero me decanté por el eléctrico porque veo que en el futuro hay una gran posibilidad de obtener nuevos beneficios", relata el alicantino, quien es miembro de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE).

Reconoce que salió "un poco a la aventura", sin preparar demasiado el viaje ni la ruta de recarga, ya que el propio coche va marcando los puntos de carga.

En general, sostiene que "la experiencia fue muy positiva", pues destaca que "conducir un coche eléctrico en largas distancias o por autovías es mucho más cómodo que uno de combustión".

Una de las mayores quejas contra estos vehículos es la necesidad de interrumpir el viaje para recargarlos. En su caso, realizó seis paradas durante el trayecto, que le ahorraron aproximadamente la mitad del dinero que le hubiera costado recorrer la distancia entre Alemania y la provincia en un vehículo de combustión.

Soliveres estima que el precio de recargar las baterías del Volkswagen ID.3 fue de "130 euros, aproximadamente la mitad de lo que supondría repostar un coche de gasolina o híbrido". Teniendo en cuenta que el vehículo consumió 290 kWh (unos 16 kWh por cada 100 km), con un precio estimado de 45 céntimos por kilovatio hora.

Infraestructura eléctrica en Europa

Una de las cosas que más le sorprendieron durante el camino fue que existieran tantos puntos de carga y que fueran tan fáciles encontrarlos".

Sin embargo, subraya la superioridad de la infraestructura de carga en el centro de Europa frente a las dificultades que encontró en España, donde persisten problemas de mantenimiento y compatibilidad en los sistemas de pago.

"En Alemania, por ejemplo, no tengo punto de recarga en casa porque no me hace falta; en las calles, en cada esquina, hay puntos de carga lenta y es facilísimo encontrar uno libre cualquier noche. También en las autovías europeas es muy cómodo, ya que los carteles señalizan las áreas de servicio añadiendo el dibujo de un enchufe cuando disponen de carga eléctrica", comenta.

"Asimismo, en Alemania y Francia pude utilizar sin problemas las tarjetas para puntos de carga con las que tengo el precio del kilovatio hora negociado, lo cual funcionó perfectamente", añade el alicantino.

Lo peor del viaje fue encontrar esa misma disponibilidad en España, pues relata que llegó a muchos puntos de recarga que no estaban funcionando o se encontraban en proceso de instalación.

"Pasando por Cataluña, la batería me bajó a un porcentaje bastante crítico buscando dónde cargar, porque encontré dos puntos que no funcionaban y, por suerte, el tercero sí. Además, tuve la decepción de encontrar problemas de compatibilidad y pago con mis tarjetas en algunos cargadores", lamenta.

El mayor contraste lo encuentra en su propio pueblo, pues asegura que en Benissa tan solo hay un par de puntos de recarga, mientras que en Alemania la gran mayoría de ciudades cuentan con una amplia infraestructura debido a la apuesta que ha hecho el país por los vehículos electrificados, a pesar de que la fabricación de vehículos de combustión sigue siendo uno de los pilares de su economía.