Ruth Merino, portavoz de Cs en las Cortes.

Ruth Merino, portavoz de Cs en las Cortes. EFE

Alicante POLÍTICA

El tsunami del 4M amenaza con romper a Ciudadanos en la Comunidad Valenciana

Algunos cargos en las Cortes manifiestan públicamente su malestar mientras el PP pone el foco en los 470.000 votos de los naranjas.

6 mayo, 2021 01:08
Alicante

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Aún están por ver las derivadas en política nacional, pero la arrolladora victoria de Ayuso en Madrid ha tenido una consecuencia fácilmente extrapolable a todo el territorio nacional: la amenaza latente de que Cs se disuelva y su voto sea absorbido por el PP en aquellas regiones donde tiene un peso considerable.

En la Comunidad Valenciana Ciudadanos fue tercera fuerza en las autonómicas de 2019, por encima de Compromís y a poca distancia del PP (sacó 18 diputados frente a los 19 de la popular Isabel Bonig); experimentó un crecimiento de 13 escaños y un 52,3% en los votos, hasta alcanzar los 470.676.

Estos resultados se produjeron en un claro contexto de división del voto de centro derecha y bajo la batuta de Toni Cantó, quien el pasado mes de marzo, descontento con el rumbo que había tomado su formación con la moción de censura de Murcia, dejó el partido para participar en la campaña madrileña pidiendo el voto para Ayuso.

La clave de la deserción de Cantó y su paso al banco popular no es baladí. Mucho menos en un contexto de inestabilidad política en el PP donde se avecina un cambio de dirección con el candidato ungido por Génova, el presidente de la Diputación de Alicante Carlos Mazón.

El partido quiere darle un nuevo rumbo a la formación en la Comunidad Valenciana, un territorio que considera estratégico pero donde Ximo Puig y su Gobierno del Botánico parece intocable en las encuestas. Y ahí es donde entra la necesidad de sumar votos y voluntades de lo que hoy se perfila como un partido en desintegración, Cs.

Mazón es un ferviente defensor de la iniciativa España Suma, y que proponía que ambos partidos concurriesen juntos a las elecciones. También tiene un discurso aperturista con Vox, convencido de que muchos de sus cargos y votantes provienen del PP.

¿Poco que salvar?

La pregunta ahora es, ¿sería realmente necesaria una OPA a Cs desde el PP valenciano tras el 4M? Entre ambas formaciones suman casi un millón de votos en la Comunidad Valenciana, suficientes para ganar las elecciones de manera holgada, pero no está claro que eso sea suficiente si los partidos del Botánico aguantan.

La síndica de Cs en las Cortes, Ruth Merino, aseguró este miércoles que, en su opinión, Edmundo Bal era "el mejor candidato que había para gobernar Madrid", y que ha hecho "una campaña excepcional lejos de los insultos y la polarización que otros han querido".

"A pesar de eso, no se ha podido o no se ha sabido transmitir correctamente que esa política de Díaz Ayuso, a la que felicito por sus resultados, estaba basada también en el trabajo de Ciudadanos, que ha formado parte de ese gobierno", ha resaltado.

Las fuentes consultadas por este diario indican que en Ciudadanos queda poco por salvar, y de hecho la aplastante derrota en Madrid ha levantado ampollas entre algunos diputados, quienes cuestionan las decisiones tomadas por la dirección en los últimos dos meses.

En la foto aparece el síndico adjunto de Cs en las Cortes con Emilio Argüeso, hace unos días.

En la foto aparece el síndico adjunto de Cs en las Cortes con Emilio Argüeso, hace unos días.

Los cargos que han manifestado su malestar provienen del sector del senador y exsecretario de organización del partido en la Comunidad Valenciana, Emilio Argüeso, quien fue expulsado de Cs por supuestamente negociar el trasvase de cargos naranjas a las filas del PP.

Argüeso, además, se formó en el entorno político en el que creció Mazón, y se conocen bien, por lo que la fidelidad que le profesan muchos de los cargos que hoy componen la estructura del grupo parlamentario en las Cortes Valencianas les da una vía directa de entendimiento con el llamado a liderar el PP valenciano.

Ese es el contexto, pero aún queda por ver cómo evolucionan las circunstancias. En el horizonte valenciano se perfila una fuerte crisis económica por su modelo excesivamente dependiente de los servicios, aunque el avance de la vacunación podría revertir esta tendencia.

Por eso parece que la clave será el momento que Puig escoja para llamar a los valencianos a votar, y, sobre todo, si decide mantener las elecciones autonómicas vinculadas a las generales, como ya hizo en 2019. La debacle de Madrid puede que haya hecho que se lo replantee.