Marcos Martinón en la presentación de este miércoles en Casa de América.

Marcos Martinón en la presentación de este miércoles en Casa de América. M. H.

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Alicante desvela el misterio de las civilizaciones sin reyes ni policías: "En Colombia el oro no era riqueza, era un regalo"

El comisario Marcos Martinón desvela los secretos de la exposición del MARQ y explica cómo el mito europeo de El Dorado distorsionó un ritual sagrado de generosidad.

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Alicante
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Tras el anuncio de la llegada de la exposición El oro y el universo al MARQ de Alicante, el catedrático de la Universidad de Cambridge y comisario de la muestra, Marcos Martinón, profundiza en una entrevista exclusiva sobre el cambio de paradigma que supone esta colección.

Para Martinón, el proyecto no busca alimentar polémicas históricas, sino ofrecer una ventana a los saberes indígenas. "Esta no es una exposición sobre las relaciones de España y América, es sobre arqueología y antropología de Colombia; sobre recordar que hay diferentes formas de estar en el mundo", aclara el experto.

Uno de los puntos más provocadores de su discurso es la recuperación del término "civilización" para estas culturas. "Los europeos llamaron civilizaciones a las sociedades que más se parecían a ellos, las que tenían estados o imperios", explica Martinón.

En Colombia, sin embargo, se encontraron sociedades de una sofisticación técnica inmensa pero sin estructuras de poder coercitivo. "No tenían burocracia, no tenían policía ni poderes coercitivos. Eran civilizaciones sin estado que funcionaban mediante la cooperación voluntaria", señala el catedrático.

Esta investigación es el eje central de un proyecto de la Universidad de Cambridge financiado con 2,5 millones de euros por el Consejo Europeo de Investigación. "Queremos entender cómo se pueden sostener tecnologías complejas, como la orfebrería o las esmeraldas, sin necesidad de un poder que obligue a la gente", afirma.

Sobre el metal que da nombre a la muestra, Martinón es tajante: para los indígenas, el oro no era sinónimo de acumulación. "Si piensas en oro, piensas en riqueza y poder. En las culturas prehispánicas, el oro es algo que se regala y se comparte; en lugar de separar a la gente, la une".

Incluso pone en duda que fuera el material más preciado para ellos. "Otras conchas, textiles o piedras podían tener tanto o más valor que el oro, pero un valor ritual, no económico", apunta el comisario, destacando el concepto de reciprocidad con la naturaleza.

La exposición también busca desmontar el mito de El Dorado. Martinón explica que el origen es un ritual real de la cultura muisca: "Era una persona que se cubría el cuerpo con polvo de oro, el dorado, y se bañaba en una laguna para hacer ofrendas en nombre de su comunidad".

"Los europeos convirtieron ese acto de desprendimiento en un mito de riqueza acumulada", lamenta. "El Dorado era una persona ofreciendo oro, no un lugar lleno de tesoros. Es todo lo contrario a lo que pensamos los occidentales".

La experiencia en el MARQ será radicalmente distinta a la de una joyería. "Veréis el oro sobre madera, no sobre terciopelo negro, porque el oro está ahí en su estado natural", adelanta Martinón sobre una museografía que ha evitado el uso de inteligencia artificial para ser "trabajada a mano con mucho amor".

El apartado sensorial será clave, con una banda sonora titulada "Soplo de vida". Se trata de una composición realizada con ocarinas y flautas arqueológicas originales de más de mil años de antigüedad. "Volvieron a soplar viento con esas piezas auténticas", revela el comisario.

Además, los sonidos ambiente no son de archivo. "Los cantos de pájaros, el fuego o el agua fueron grabados directamente en el páramo colombiano y las llanuras del Caribe para que el visitante se sienta allí", concluye Martinón, prometiendo que, tras la visita, "indiferente no se va a quedar nadie".