Plano esquemático de la Variante de Torrellando facilitado por el Ministerio.

Plano esquemático de la Variante de Torrellando facilitado por el Ministerio.

Alicante ciudad

Alicante da un paso clave para conectarse a su aeropuerto en tren y despejar de vías el litoral

Transportes adjudica por 5,1 millones la redacción de los proyectos de la segunda fase de la variante de Torrellano, una actuación clave para completar la red ferroviaria de Alicante, desmantelar la vía de la costa en San Gabriel y enlazar la capital con el aeropuerto y el Corredor Mediterráneo.

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Alicante ha dado un nuevo paso hacia una de sus demandas ferroviarias más antiguas: la conexión directa por tren con el aeropuerto y la transformación de la entrada sur de la ciudad reivindicada desde hace 22 años. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha anunciado esta mañana que ha adjudicado a través de Adif, por 5,1 millones de euros, la redacción de los proyectos de la segunda fase de la variante de Torrellano, una actuación que completa el diseño de la nueva red arterial ferroviaria de Alicante y abre la puerta al desmantelamiento de la vía de la costa en el entorno de San Gabriel.

La decisión llega casi siete meses después de que el Gobierno licitara esta segunda fase, en septiembre de 2025, y da continuidad a una infraestructura que el propio Ministerio considera estratégica dentro del Corredor Mediterráneo a su paso por la provincia.

El objetivo es reordenar el tráfico ferroviario entre Alicante y San Isidro para responder a la elevada demanda de transporte, mejorar la conexión con la estación de Elche AV y reforzar la integración de la red en los grandes corredores europeos.

Según la nota de prensa, la variante se planteará en ancho estándar de 1.435 milímetros y contará con doble vía electrificada en la mayor parte del recorrido, de forma que pueda acoger tanto trenes de viajeros, como Cercanías y Media Distancia, como servicios de mercancías. Los proyectos que ahora se adjudican definirán un trazado de unos 10,3 kilómetros entre la estación de Alicante y la conexión con la variante del aeropuerto, que ya está en redacción.

La actuación no solo persigue ganar capacidad ferroviaria, sino también ordenar de forma definitiva una infraestructura que durante años ha generado polémica por su impacto en la franja litoral de la ciudad. El Ministerio incorpora en esta fase el proyecto de desmantelamiento de la llamada vía de la costa en el entorno de San Gabriel, salvo el ramal de acceso al Puerto, con el levantamiento de vía, electrificación, sistemas de seguridad y comunicaciones. En la práctica, se trata de uno de los elementos más sensibles del nuevo esquema ferroviario, porque despeja el horizonte de una retirada largamente reclamada por vecinos y Ayuntamiento.

El trazado previsto combina distintos tipos de plataforma. En el primer tramo, de unos 2,5 kilómetros, la nueva infraestructura aprovechará la línea convencional entre Alicante y Villena mediante un tercer carril sobre la vía actual. A partir de ahí, la línea se duplicará y quedará configurada exclusivamente en ancho estándar. Además, los proyectos incluirán los ramales de conexión con Alicante-La Encina, en dirección Valencia, y Alicante-El Reguerón, hacia Murcia, lo que refuerza el papel de la variante como nudo de distribución ferroviaria del sureste peninsular.

La nueva adjudicación se apoya en el trabajo previo que el Ministerio ya había ido encadenando en los últimos meses. En diciembre de 2024, Transportes descartó electrificar la vía litoral en San Gabriel y aceleró el despliegue de la variante de Torrellano, una decisión que en Alicante se leyó como el fin de una opción muy contestada y como el espaldarazo definitivo a la alternativa interior.

En septiembre de 2025, el Gobierno ya había movido ficha con la licitación de esta segunda fase, presentada entonces como la pieza que faltaba para “completar la red ferroviaria de Alicante” y asegurar la conexión con el aeropuerto. Aquella anunciada segunda etapa situaba el proyecto en una nueva escala: no se trataba solo de sustituir unas vías, sino de reordenar por completo el acceso ferroviario a la ciudad y a su área metropolitana.

Una reivindicación histórica

La variante de Torrellano también ha sido objeto de seguimiento constante por la corporación municipal, la ciudadanía y los empresarios alicantinos por su impacto sobre la movilidad, la costa y el corredor con Elche. En 2023, el debate giraba en torno a la necesidad de ejecutar ya una infraestructura que llevaba años sin avances; en 2024, el foco estaba en la urgencia de modernizar la línea C1 y en la exigencia de dar forma real al acceso ferroviario al aeropuerto; y a principios de 2025, el Ministerio insistía en que la conexión acabaría llegando, tras renunciar a electrificar la vía litoral.

En ese contexto, la adjudicación de ahora se interpreta como un movimiento más en una secuencia de decisiones que ha ido consolidando un cambio de rumbo. La infraestructura gana definición técnica, el calendario administrativo avanza y la conexión ferroviaria con el aeropuerto deja de ser una promesa abstracta para convertirse en una obra de ingeniería con trazado, ancho, conexiones y desmantelamiento asociados.

Más aún ahora que ya se anuncia la construcción de la Estación Intermodal y el Parque Central de Alicante, con visita del ministro incluida hace dos semanas.

El proyecto sigue, no obstante, supeditado a los estudios informativos y a las evaluaciones ambientales ya aprobadas o en consulta, y el Ministerio señala además que la actuación podría contar con financiación del mecanismo europeo Conectar Europa. Pero el mensaje político y técnico es claro: la pieza que faltaba para completar la variante de Torrellano ya está en marcha. Alicante da así otro paso hacia una red ferroviaria más moderna, con menos barreras urbanas y con el aeropuerto integrado en el mapa del tren.