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Imagen de archivo. Europa Press

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Condenado a cárcel un conductor bebido que circuló entre peatones

El acusado, además de las penas de prisión, es condenado al pago de unos 900 euros de multa y siete años de privación del derecho a conducir. 

El Juzgado de lo Penal número 4 de Córdoba ha condenado tras una conformidad a tres años y seis meses de cárcel a un varón acusado de delitos contra la seguridad del tráfico, negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia, atentado a agente de la autoridad y un delito leve de lesiones, todo ello después de admitir que entró con su coche en una zona peatonal a gran velocidad y en estado de embriaguez, en la barriada periférica de Alcolea, en Córdoba.

Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, los hechos declarados probados, tras el acuerdo entre las partes, ocurrieron sobre las 1,25 horas del día 4 de agosto de este año, cuando el hombre, nacido en Córdoba y con unos 27 años de edad, conducía su vehículo por el tramo urbano de la N-IV en Alcolea, "con sus facultades afectadas por la previa ingesta de alcohol".

Al respecto, el juez precisa que "tras retirar las vallas delimitadoras de la calzada que impedían el tránsito rodado al estar habilitada la vía en ese momento únicamente como zona peatonal, accedió a la misma a gran velocidad, circulando a escasa distancia de los veladores de hostelería allí ubicados y de menores que jugaban junto a ellos, con el riesgo de atropello de los presentes".

De este modo, las personas tuvieron que "retirarse apresuradamente para evitar ser golpeados o atropellados", a la vez que el procesado continuó la marcha unos 60 metros más, "teniendo que detenerse al retirar las vallas que delimitaban el otro extremo de la vía", momento en el que aprovecharon varios vecinos de la zona para retener al varón, arrebatarle las llaves del vehículo e impedir que continuara circulando en dicho estado.

Posteriormente, se personaron varias patrullas de la Policía Local e identificaron al acusado, quien "oponía fuerte resistencia a su actuación, forcejeando con varios agentes, llegando a golpear a un policía", a quien, según la resolución judicial, "causó erosiones cutáneas por arañazos en los antebrazos", de manera que precisó asistencia médica inicial pendiente de reconocimiento por médico forense.

No obstante, consiguieron reducirlo "mediante el uso de la fuerza indispensable" e introducirlo en el vehículo oficial para su traslado a dependencias policiales. Durante el trayecto, el acusado supuestamente insultó a los agentes y les escupió.

Cabe señalar que el hombre fue requerido para someterse a las pruebas de alcoholemia reglamentarias, "rehusando su práctica pese a ser informado de las consecuencias de dicha negativa y presentaba signos de embriaguez, tales como ojos enrojecidos, fuerte halitosis alcohólica, equilibrio inestable y expresión embotada", según el magistrado, que señala que "el acusado actuó bajo la influencia desmedida del consumo de alcohol".