El Merodeador

La transparencia, el mejor antídoto contra el dopaje

Rafael Nadal se ha sentido comprometido por la última publicación de los documentos 'hackeados' a la Asociación Mundial Antidopaje (AMA). Dos autorizaciones médicas filtradas prueban que el tenista tomó corticosteroides en 2009 y en 2012 para tratarse sus lesiones de rodilla. Nadal obtuvo el permiso de la Federación Internacional de Tenis y de la AMA antes de medicarse con estas sustancias durante dos bajas médicas que le impidieron disputar un Wimbledon y los Juegos Olímpicos de Londres, por lo que nadie puede pensar que las utilizase para doparse.

Sin embargo, el morbo de las filtraciones da pábulo a quienes, por maldad o ignorancia, se valen de cualquier información o rumor para extender la sombra de la duda sobre los triunfos de algunos campeones. El propio Nadal ha sido víctima de insidias de este tipo, así que es lógico que haya decidido dar su opinión para zanjar esta falsa polémica. El abanderado español en Río ha vuelto a pedir que los controles y resultados de la AMA "sean siempre públicos para que los 'hackers' no los desvelen como si fuesen grandes secretos". Las filtraciones de la última semana han revelado que también la nadadora Mireia Belmonte, la gimnasta Simone Biles, las tenistas Venus y Serena Williams, o los ciclistas Chris Froome y Bradley Wiggins han sido autorizados a medicarse en algún momento con sustancias prohibidas bajo prescripción facultativa.

El problema del dopaje es lo suficientemente serio como para valorar la propuesta de Nadal. No es bueno para la imagen del deporte que paguen justos por pecadores o que una práctica habitual que nada tiene que ver con el dopaje sea utilizada para alentar especulaciones injuriosas. La privacidad de los deportistas es muy importante, pero dado que están sujetos durante su carrera a la vigilancia exhaustiva de la AMA, no parece que convertir la transparencia y la publicidad de sus controles y autorizaciones en el criterio general suponga una incomodidad añadida a una vida de sacrificios. "El deporte no sólo debe ser limpio sino también parecerlo", como ha dicho Nadal. Y qué mejor para ello que abrir puertas y ventanas para acabar con filtraciones y manipulaciones interesadas.