EL PSOE, DIVIDIDO

El "mandato imperativo" que exige Fernández está prohibido por la Constitución

La Carta Magna prohíbe taxativamente en dos artículos que un partido imponga el sentido del voto a un diputado.

Javier Fernández, durante la rueda de prensa posterior al Comité Federal.

Javier Fernández, durante la rueda de prensa posterior al Comité Federal.

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"Hay un mandato imperativo del Comité Federal" para que todos los diputados del PSOE se abstengan para hacer presidente a Mariano Rajoy y evitar así unas nuevas elecciones. En su rueda de prensa, el presidente de la gestora socialista fue tajante. "Aquí hay algo imperativo", dijo en otro momento. "Abstenerse no es irse o decir otra cosa". "Los diputados del grupo socialista deberán abstenerse literalmente en el proceso de investidura". Es "el mandato, en definitiva, del Comité Federal" en su trascendental reunión de este domingo.

El líder provisional del PSOE, que el martes irá a ver al rey Felipe VI para comunicarle el cambio de posición de su partido, se propone emplear su tiempo hasta el día de la votación en "persuadir" a todos los diputados que pretendan votar "no" a Rajoy en la votación decisiva. Fernández, como otros dirigentes del partido, argumenta que el Comité Federal es el máximo órgano entre congresos y que sus órdenes no se pueden desobedecer, a riesgo de graves consecuencias. 

Las normas del PSOE son claras al respecto, pero igualmente tajante es la Constitución en prohibir, con idéntica expresión, el "mandato imperativo" a los diputados. Se trata del artículo 67.2, incluido en el título que hace referencia a las Cortes Generales. "Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo", dice la Carta Magna. 

La Constitución no recoge en ninguno de sus artículos la disciplina de voto o la prioridad de las normas internas de los partidos frente a los derechos de los parlamentarios. Es más: cuando el reglamento del Congreso de los Diputados habla de disciplina no se refiere al voto sino al comportamiento y actitud del diputado. Se trata de una norma impuesta internamente en los partidos. Incumplirla en el PSOE puede acarrear una multa de hasta 600 euros. 

La disciplina de voto es algo habitual en los partidos con representación parlamentaria. No sólo en España sino en países de la Unión Europea y otras democracias avanzadas. Sin embargo, en España, como en otros países, se recoge la prohibición del "mandato imperativo", un concepto jurídico relacionado directamente con el de democracia representativa. 

"No cabe la imposición" de "carácter partidario"

La sinopsis del propio artículo que se puede encontrar en la web del Congreso lo explica. "La relación representativa que cada diputado o senador como miembros de las Cortes Generales tiene, proviene  de sus electores, pero en el ejercicio de su función representativa no cabe la imposición de ninguna mediación ni de carácter territorial ni de carácter partidario. De ahí la prohibición del mandato imperativo", dice el texto. 

El diputado representa a los electores y, aunque en la ley electoral y la elección de parlamentarios tiene un gran peso la estructura de los partidos, el diputado goza de un margen de apreciación. ¿Por qué? Porque en otros regímenes, el diputado era "más un apoderado con instrucciones tasadas y no interpretables que un auténtico representante", según la sinopsis. Eso es lo que pasaba, sin ir más lejos, durante el franquismo, la etapa que se superó precisamente con la redacción de la Constitución.

La prohibición del "mandato imperativo" que defiende Fernández tiene, paradójicamente, el objetivo de luchar también contra las asambleas revolucionarias que en algunos países obligaban a los representantes elegidos a tomar una u otra decisión, algo que entronca bien con interpretaciones sobre la democracia directa e instrumentos como el revocatorio que defiende Podemos.

El presidente de la gestora, Javier Fernández, ha rechazado en numerosas ocasiones la "podemización" del PSOE que él advierte en su partido. Con la utilización de la expresión "mandato imperativo", taxativamente prohibido por la Constitución, lo que ha hecho es reivindicar la democracia representativa en un PSOE cuyos dirigentes no quieren consultar a la militancia, pero la ha negado de facto para unos diputados que tienen libertad de criterio haciendo uso de su condición de representantes. 

La importancia de la deliberación parlamentaria

La jurisprudencia del Tribunal Constitucional así lo indica y la sinopsis del artículo 67.2 añade además la importancia de que los parlamentarios decidan su posición tras la deliberación sobre el asunto que se someta a votación, algo crucial para que puedan ejercer su función. "Los representantes con su debate, deliberación y votación, contribuyen a configurar la voluntad nacional, pero no en función de los concretos intereses de sus electores y, menos aún, en calidad de mandatarios, sino como miembros del Parlamento Nacional, auténtica expresión de la nueva soberanía", explica el texto, que recoge las interpretaciones históricas del concepto.

Por si fuera poco, otro artículo de la Constitución, el 79, garantiza que "el voto de Senadores y Diputados es personal e indelegable". Los diputados pueden estar conminados por sus partidos a tomar una u otra decisión, pero la Carta Magna garantiza que ese mandato jamás puede ser imperativo.

La decena de irreductibles

Los irreductibles socialistas que pretenden votar contra la decisión del Comité Federal son alrededor de una decena. Hay siete del PSC, que reivindica su autonomía como partido propio para desmarcarse de la decisión del domingo, a pesar de que los delegados catalanes han participado, debatido y votado la resolución. Un Consell Nacional, el órgano homólogo del Comité Federal en el PSC, tomará la decisión definitiva el martes por la noche, pero no se espera ninguna sorpresa. 

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha advertido de que los diputados socialistas catalanes "desobedecerán" la consigna de abstenerse en la investidura de Rajoy y se ha mostrado dispuesto a asumir las consecuencias. "Si el PSOE dice que quiere revisar la relación que tiene con el socialismo catalán tiene derecho a hacerlo", ha añadido.

Las diputadas Margarita Robles (por Madrid) y Susana Sumelzo (por Zaragoza) han defendido en EL ESPAÑOL que no cambiarán de criterio y rechazarán a Rajoy incluso pese a la resolución del Comité. Odón Elorza (Guipúzcoa) asegura que votará "en conciencia", aunque no está claro si finalmente optará por el "no" que siempre ha defendido. Los dos diputados baleares son duda. Y, por supuesto, Pedro Sánchez, que asegura que fue derribado precisamente por oponerse al candidato del PP.