Mar Herraiz tiene 37 años y dos hijos.

Mar Herraiz tiene 37 años y dos hijos. Carmen Suárez

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Mar, la opositora al límite: "Tuve que hacer el examen en el paritorio y con la epidural puesta"

Suspendió, pero los tribunales le han dado la razón y podrá volver a examinarse. Quiere que su historia siente un precedente y el sistema proteja casos como el suyo.

Daniel Ramírez

Octubre de 2014. Mar está tumbada en el paritorio. Veinte horas sin dormir y ocho centímetros de dilatación. Ayer llamó al tribunal de oposiciones: el examen para asegurar su plaza de enfermera coincide con la llegada de Julia, que empuja con fuerza.

Aparecen tres miembros del jurado. Actúan como si no se tratara de un hospital, como si las piernas de Mar no estuvieran abiertas y los cables que monitorizan al bebé fueran de fantasía. "Si usted no se examina, quedará excluida del proceso". Una orden: todos deben abandonar la habitación. Fuera el marido, fuera la suegra... todos fuera. El anestesista se niega. Debe reforzar la epidural cada cuarenta y cinco minutos. Empieza la cuenta atrás. Mar, con un ojo en el test de las cien preguntas y el otro en la pantalla, que retransmite las últimas horas del bebé en su tripa. Julia quiere salir, ver por primera vez.

"¿Te lo puedes creer? Así fue. Claro que suspendí, imagínate", relata casi tres años después. Balancea sus manos sobre una mesa de madera negra, en el comedor de su casa, la misma en la que preparó las oposiciones. "Entonces no tenía aire acondicionado y me sentaba como me ves ahora, pero con un ventilador al lado. En verano me iba mucho a casa de mis padres".

37 años, inquieta y sonrisa de oreja a oreja, esta enfermera del servicio de urgencias del hospital de Getafe ha dejado con una amiga a Julia y a su otro niño, de diez meses, para afrontar la entrevista. Aquel día, en cambio, no hubo solución posible. Tras un periplo de bufetes y una maraña judicial, los tribunales le han dado la razón. El Servicio Madrileño de Salud deberá repetir su examen. El magistrado considera que Mar padeció un gran sufrimiento fruto de "una mayúscula carencia de sensibilidad" que "repugna el más mínimo sentido común".

"Esto es de locos"

Hace mucho calor. Bebe otro vaso de agua. Habla rápido, pero sin tropiezos, a veces se detiene y vuelve atrás para apostillar datos y circunstancias. "En el juicio me preguntaron por qué no fui capaz de prever que iba a estar de parto", reseña. "Es de locos. Las oposiciones salieron en 2012 y no convocaron el examen hasta octubre de 2014. ¿Cómo iba a saberlo?".

Mar hizo el examen tras veinte horas sin dormir.

Mar hizo el examen tras veinte horas sin dormir. Carmen Suárez

En estos casos, narra Mar, el sistema ofrece -previa entrega de justificante médico- un teléfono móvil al que llamar cuando llega el parto. "El viernes, un día antes de la prueba, les avisé. Ingresé esa misma tarde, lo mío fue muy lento. Con total naturalidad, me dijeron que irían al hospital a examinarme a la habitación... ¡Pero fue en el paritorio porque todavía no había dado a luz!".

Aquel día, lo que puede parecer excepción se disfrazó de norma: otras dos enfermeras opositaron en ese hospital a la misma hora. "Ellas ya estaban en la habitación. Sí, es tremendo que el sistema no ampare estos casos".

"Sin empatía"

La presidenta del tribunal, refiere Mar, no mostró empatía. No paraba de dar órdenes e indicaciones, como en una nave espacial a punto de emprender el vuelo. "Mi marido me decía que si no quería hacer el examen sacaban a esa señora de la habitación, pero yo, como una niña pequeña, les decía que había estudiado mucho". Mar se ríe ahora, pero en ese momento, tras entregar el examen, se puso a llorar.

Mar Herraiz es enfermera en el servicio de urgencias de un hospital.

Mar Herraiz es enfermera en el servicio de urgencias de un hospital. Carmen Suárez

Afrontaba lo que iba sucediendo casi de forma automática, sin darse cuenta de que jugaba el papel de lo que luego sería un relato difícil de creer, de película de Berlanga. "Le di vueltas a una cosa. La presidenta dijo que quizá habría que retrasar la prueba. Las oposiciones funcionan por llamamiento único, da igual dónde estés, hay que empezar a la misma hora. Debía de haber algún problema en las universidades, no lo sé", asegura Mar. "Le dije que yo no tenía tiempo, que iba a dilatar más, que entendiera mis condiciones. Ella, muy seria, me respondió que condiciones tiene todo el mundo".

"El bebé padecía bradicardias -lo contrario que taquicardias- y por eso estaba monitorizado. Me quitaron la oxitocina para que no dilatara más y pudiera hacer el test. Durante el examen, me tuvieron que sondar la vejiga porque estaba llena. Luego fue un parto complicado, hubo que reanimar a la niña, se utilizaron fórceps...". Julia nació cuatro horas después de que la presidenta del tribunal sellara el sobre.

"Me la tuve que jugar, no podía discurrir"

"Contesté todas las preguntas que me sabía, pero eran sólo la mitad. Me la tuve que jugar con el resto. Estaba fatal, apenas pensaba, se me dormían los brazos, luego las piernas, las veinte horas sin dormir...", cuenta. "Fue absurdo, aunque en ese momento, después de todo lo que has estudiado no te planteas dejar de hacerlo".

Cuatro horas más tarde, cuando nació Julia, el examen quedó prendido del recuerdo. "Ya ni pensaba en eso. Quería estar con mi hija, que la habían llevado a neonatos porque hacía hipoglucemias. Mi familia estaba indignada, hubo quien apostó por llamar a la tele en ese momento, pero no quise saber nada. Fue tiempo después cuando vi que si yo recurría y ganaba, podríamos sentar un precedente judicial".

Mar podrá volver a hacer el examen de oposición.

Mar podrá volver a hacer el examen de oposición. Carmen Suárez

De la mano de Hugo, un abogado laboralista íntimo amigo, del despacho AGM, se puso manos a la obra. Llegaron los fallos del juez y las victorias. Ahora, la Administración dispone de veinte días para presentar su último recurso, aunque "dada la dureza del magistrado en la sentencia parece poco probable que Mar se quede sin examen". Eso piensa Hugo.

"No pido dinero, sólo que se nos ampare"

"No he pedido una indemnización, nada de nada, sólo quiero que esto sirva para reformular el sistema de oposiciones y que se proteja a las mujeres que puedan atravesar lo mismo que yo", explica esta vez con tono más serio, aunque con una media sonrisa, como casi todo el rato.

En los próximos días, con un móvil que no deja de vibrar, Mar afrontará una avalancha de entrevistas. "Tenemos que conseguirlo, las oposiciones no deben funcionar así".