LAS PRUEBAS DEL GRAN SAQUEO (IV)

Los Pujol ingresaron 30 millones en billetes en Andorra

Las entradas de fondos se repartieron en 175 ingresos a lo largo de 20 años y no existe rastro alguno de la herencia familiar.

Jordi Pujol y Marta Ferrusola tras el registro de su domicilio

Jordi Pujol y Marta Ferrusola tras el registro de su domicilio Efe

La contabilidad completa de los depósitos de la familia Pujol en Andorra, revelada en exclusiva por EL ESPAÑOL, demuestra que el clan llegó a ingresar en efectivo 30 millones en sus cuentas. El análisis de las posiciones radicadas en el Andbank y en la Banca Privada de Andorra refleja que los ingresos se llevaron a cabo mediante un total de 175 operaciones diferentes entre 1990 y 2010.

Esta inyección continuada de dinero en billetes comenzó el 21 de noviembre de 1990, coincidiendo con la apertura de la primera cuenta andorrana. Entonces, el primogénito del clan catalán acudió al banco con 500.000 pesetas. Tras esta primera operación, sólo dos meses después, ingresó 7.250.000 pesetas y continuó con esta operativa durante al menos dos décadas. Los ingresos fueron en ascenso hasta registrar diez años después un sola operación de 307 millones de pesetas materializada el 21 de septiembre de 2000. 

Las entradas de fondos se producían, básicamente, con dinero en efectivo que era transportado personalmente por Jordi Pujol Ferrusola y se complementaban con transferencias millonarias realizadas por empresarios con intereses en Cataluña. De esta forma, la documentación que desvela hoy este periódico confirma la veracidad del testimonio prestado ante la Audiencia Nacional por la ex novia de Jordi Pujol Jr., Victoria Álvarez, que contó hace ya tres años que acompañaba al primogénito en coche al Principado con el maletero repleto de bolsas con billetes de 500 euros. 

Por citar algunos ejemplos, cabe destacar que en el año 1994 la familia inyectó en metálico en los bancos andorranos 3,3 millones de euros. En 1996, la cifra ascendió a los 3,7 millones de euros y cuatro años después, rozó los 4 millones.

Estas pruebas documentales pulverizan la coartada esgrimida hasta el momento por la familia consistente en que la fortuna familiar procede de una herencia. Ni uno solo de los apuntes bancarios acredita que el dinero tenga dicho origen.