polémica

Prisa y el resto de editores atacan a 'The New York Times'

Según la asociación de editores, que preside un directivo de Prisa, la libertad de prensa goza de "buena salud".

Miguel Ángel Aguilar y Mario Vargas Llosa

Miguel Ángel Aguilar y Mario Vargas Llosa

Corporativismo puro y duro en defensa de uno mismo. La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) ha salido este jueves en defensa de El País y, por ende, el grupo Prisa. En un comunicado emitido esta tarde, ha defendido la libertad de prensa en España frente a las acusaciones en sentido contrario aparecidas en el ya célebre artículo del diario The New York Times. Los principales grupos de comunicación, como Vocento, Unidad Editorial y Prisa, forman parte de esta asociación que está presidida precisamente por José Luis Sainz, consejero delegado del grupo editor de El País

El comunicado de AEDE

"La publicación de numerosos escándalos y corrupciones frente a los poderosos junto con la cada vez mayor pluralidad informativa son ejemplos de la buena salud de la prensa", ha destacado la AEDE en su comunicado, recogido por Efe. Asimismo, los editores han pedido al diario norteamericano que "contraste adecuadamente las fuentes antes de publicar" y han asegurado que el citado artículo no describe la realidad de nuestro país y "hace una caricatura de la realidad informativa".La AEDE considera el artículo de NYT "desafortunado y lleno de convencionalismos sin contrastar", algo, a su juicio, "particularmente sorprendente en un medio de tanto prestigio". Además, los editores de prensa han reivindicado "su labor informativa y han puesto en valor la investigación y la rigurosidad por las que se rigen sus redacciones para actuar como conciencia crítica del poder"."Una misión -ha añadido AEDE- que ha sido especialmente notoria durante los años de crisis, cuando el cuestionamiento de las estructuras tradicionales ha sido especialmente intenso por parte de los medios de comunicación". En este comunicado, sin embargo, no aparece mención alguna al hecho, ya contado aquí, de que El País decidiera prescindir de los servicios del veterano Miguel Ángel Aguilar precisamente por sus declaraciones en dicho artículo. 

El artículo en 'The New York Times'

El famoso artículo publicado en The New York Times señalaba los problemas relacionados con la libertad de expresión que existen en los medios españoles. A continuación, el artículo íntegro en español del periódico norteamericano que escribió su corresponsal en España, Raphael Minder:

Periódicos españoles luchan para sobrevivir a las presiones económicas y políticas

En casi todo el mundo, los periódicos han tenido dificultades para ajustarse a la tecnología digital y a la disminución de sus ingresos de publicidad.

Pero en España, la rápida reestructuración de una industria en contracción (en siete años más de once mil periodistas han perdido su trabajo), también ha suscitado inquietudes de que los periódicos tradicionales hayan perdido su independencia en medio de la creciente presión financiera.

Aquí, la industria se ha enfrentado a una tormenta perfecta: enormes deudas y la firmeza del gobierno conservador de Mariano Rajoy y su Partido Popular, que ha reaccionado agresivamente a las críticas. Este año el gobierno de Rajoy fue atacado por sus oponentes tras aprobar una llamada “ley mordaza”, que impone duras multas por protestas políticas no autorizadas y por publicar videos aficionados de policías, entre otras cosas. El jueves pasado, un grupo internacional de observadores de medios publicó un reporte conjunto el en que expresaba su preocupación por la libertad de medios en España y llamaba a derogar la ley y aflojar el control del gobierno sobre la difusora nacional.

Pero son presiones más discretas las que también han generado preocupación por la libre expresión en España y en particular la pregunta de si los periódicos tradicionales, otrora los más influyentes del país, ya fueron metidos en cintura.

Muchos afirman que la poderosa combinación de presiones gubernamentales y financieras ha minado la capacidad de los periódicos de cubrir una gran variedad de conflictos de interés, justo cuando se multiplican los escándalos financieros y políticos que estallaron con la crisis de la deuda española.

“Los periódicos están en manos de sus acreedores y también en las del gobierno, quien ha convencido a los acreedores que los periódicos deben mantenerse vivos en lugar de asfixiarlos bajo sus deudas”, observa Miguel Ángel Aguilar, un veterano periodista español que fundó su propia publicación, Ahora, en septiembre.

“Ésta es una situación de dependencia que le ha causado un daño terrible a la credibilidad de los medios en el país”, afirmó.

Si bien muchos periodistas como él están compitiendo con la vieja guardia con nuevas publicaciones independientes en línea, cuya cobertura suele ser mucho más agresiva, ellos mismos reconocen que su efecto, hasta ahora, ha sido limitado.

“Aunque nosotros tengamos la primicia, todavía no es lo mismo a que esté en la tapa de todos los periódicos”, dijo Ignacio Escolar, director de eldiario.es, publicación en línea que fue creada en 2012 y tiene 13.000 suscriptores.

Buena parte de la deuda de los principales periódicos se debe a inversiones que los conglomerados de medios hicieron durante los años de vacas gordas en España.

Esto ha significado que los periódicos españoles “realmente han perdido su independencia editorial cuando se trata de hablar de las grandes empresas, especialmente de los bancos”, indica Juan Pedro Velázquez Gaztelu, que hace dos años salió de El País, uno de los principales periódicos españoles, y ahora es el jefe de operación de Alternativas Económicas en Madrid.

“Creo que no ha habido peor época para la libertad de expresión desde la muerte de Franco”, comentó.

En los últimos dos años fueron despedidos los directores de tres periódicos importantes. Su salida se produjo en medio de pérdidas financieras, pero también se dio tras la publicación de reportajes que irritaron al establecimiento político español.

El más conocido de esos directores, Pedro J. Ramírez, ha declarado que su despido de El Mundo fue motivado por su decisión de publicar unos mensajes de texto comprometedores enviados por Rajoy al ex tesorero de su partido, Luis Bárcenas, poco después de que éste fuera encarcelado.

La decisión de Ramírez hizo parte del seguimiento a una investigación que buscaba determinar si los millones de euros acumulados en cuentas en el extranjero por Bárcenas estaban relacionados con un fondo de caja negra operado por el Partido Popular utilizado para enriquecer políticos.

El Mundo, por su parte, afirmó que la salida de Ramírez fue de común acuerdo y tuvo que ver con las pérdidas financieras durante su gestión más que con alguna presión política relacionada con el escándalo Bárcenas.

En octubre, Ramírez creó un sitio de noticias, El Español, financiado con su millonario paquete de liquidación y una campaña de financiamiento colectivo.

En una entrevista, Ramírez aseguró que los periódicos convencionales “ya no están cumpliendo su papel de perro guardián”. Los diarios, indicó, están bajo presiones políticas y empresariales, pero también sufren de grandes restricciones editoriales impuestas por su propia administración.

“Los periódicos ya no están dirigidos por sus jefes, sino por empresarios que están preocupados por la contabilidad y tratan de mantener buenas relaciones con quienes estén en el poder”, afirmó Ramírez, quien ahora trabaja con una docena de ex colegas de El Mundo.

Una de ellas, María Peral, dice que quería nuevos retos tras presenciar el declive de la libertad editorial durante “una crisis que nos obligó a guardar contenido posiblemente perjudicial para nuestros anunciantes o para los bancos con los que estamos endeudados”.

Casimiro García Abadillo, que sucedió brevemente a Ramírez en la dirección de El Mundo, dijo que él también tenía “poco margen de maniobra” como director de uno de los principales periódicos conservadores de España, en el que sigue siendo columnista.

“Hay muchos casos en que los artículos críticos sobre grandes instituciones no se publican o se publican de manera amable”, aseguró García Abadillo.

Pablo Casado, legislador conservador y vocero del Partido Popular, afirmó que no estaba al tanto de ninguna queja de periodistas por interferencias políticas.

“Yo no veo ningún problema con la prensa en España”, afirmó.

De todos modos, el gobierno ha tomado medidas para reforzar su control sobre RTVE, la empresa pública de radio y televisión. En 2012, el gobierno de Rajoy introdujo una ley que le permite al ejecutivo designar al jefe de RTVE sin el consentimiento de otros partidos políticos.

Aunque la administración niega toda interferencia editorial, Alejandro Caballero Mateos, periodista que preside el comité de redacción de RTVE, enumeró una docena de ejemplos de este año en los que las noticias fueron pasadas por alto o minimizadas deliberadamente por RTVE.

Una de ellas fue la cobertura de un reporte de Amnistía Internacional, en la que RTVE no mencionó las críticas a España, en especial por la ley mordaza. Además, el comité encontró que RTVE ignoró las noticias sobre un posible conflicto de interés entre Cristóbal Montoro, ministro del presupuesto, y los contratos firmados por una compañía que él fundó.

En julio, el comité también encontró que RTVE le restó importancia al reporte de un juez sobre una de las investigaciones de corrupción más grandes en España, que involucra a un grupo de políticos conservadores acusados de negociar sobornos en contratos públicos por 250 millones de euros.

En una respuesta enviada por correo electrónico, RTVE negó cualquier censura. Aunque las críticas a España de Amnistía Internacional no se mencionaron en el noticiero principal de la tarde, RTVE aseguró que se sí se mencionaron en otros programas y en su sitio Web.

En la sala de redacción de El País tambié han estallado conflictos. Este diario se estableció como el líder informativo en España a fines de los años setenta, con su cobertura de la transición de la dictadura a la democracia.

El director del periódico, Antonio Caño, recientemente aplastó un intento de la junta editorial de convocar a un voto de confianza sobre su gestión.

En meses recientes, el comité de redacción manifestó sus inquietudes por artículos que fueron alterados o retirados de la página de El País después de su publicación, entre ellos dos artículos relativos a Qatar, según las minutas de las reuniones internas del comité que fueron examinadas por The New York Times.

Prisa, la compañía matriz de El País, ha estado negociando una inversión de una empresa qatarí.

Otros dos artículos se referían a Telefónica, compañía accionista de Prisa y que el año pasado compró sus bienes en televisión, lo que le permitió a Prisa reducir su deuda a 1.900 millones de euros.

Recientemente, Caño afirmó que la deuda de Prisa “de ninguna manera” afectaba el contenido editorial del periódico. Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de Prisa y fundador de El País, también subrayó la independencia de la sala de redacción. “Lo que se publica es lo que el director de El País quiere que se publique”, aclaró.

De todos modos, Caño reconoció que los periodistas españoles trabajan en un país donde “los poderes políticos francamente están muy lejos de Gran Bretaña en términos de aceptar el papel fundamental de los medios”.

Dos periodistas salieron recientemente de El País por una disputa sobre la alteración de un artículo sobre los lazos entre Telefónica y el gobierno.

“Trabajar en El País era el sueño de cualquier periodista español”, aseguró Aguilar, que también es columnista de El País. “Pero ahora hay gente tan desesperada que se está yendo, a veces incluso con la sensación de que la situación ha alcanzado niveles de censura.”