Operación Astur

La Policía acaba con una trama de exciclistas que dopaba a corredores amateurs

Detenidas diez personas, entre las que tenía un papel clave el ex de Kelme Alexis Rodríguez.

El exciclista Alexis Rodríguez, en un duatlón en 2014.

El exciclista Alexis Rodríguez, en un duatlón en 2014.

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La noche del 6 de junio de 2001 en San Remo, se vieron ciclistas saltando por las ventanas de los hoteles. Al mando del fiscal de Florencia Luigi Bocciolini, unos 200 carabinieri habían rodeado los 12 alojamientos de los 20 equipos del Giro de Italia, en busca de sustancias dopantes. Los que no saltaban intentaban echar sus botiquines por el retrete. Fue la mayor redada en una gran vuelta desde la del Festina en el Tour del 98.

La batida de San Remo terminó con 80 investigados: directores, masajistas, médicos, mecánicos y ciclistas. En esa lista inicial aparecía Alexis Rodríguez, que con 24 años debutaba como profesional en el Kelme-Costa Blanca de Vicente Belda, donde estuvo hasta 2003. Fueron sus mejores años: corrió el Giro de 2001, fue segundo en dos etapas de la Dauphiné Libéré en 2002 (el prólogo y la primera etapa), y dos meses después ganó una etapa en la Volta a Portugal.

Cuando en febrero de 2003 el fiscal Bocciolini cerró la investigación de la redada de San Remo, Rodríguez ya no estaba entre los 51 imputados. La lista sí incluía a dos miembros de su equipo, el masajista Francisco Javier Fernández y la médico Yolanda Fuentes. El director de los servicios médicos era el hermano de Yolanda, Eufemiano Fuentes, condenado en el juicio de la operación Puerto. Rodríguez salió de aquello sin mancha.

Casi 14 años después, el 27 de marzo de 2015, Alexis Rodríguez volvió a ver a agentes persiguiendo el dopaje: los que lo detuvieron en su casa en Salamanca. Allí encontraron numerosas dosis de sustancias dopantes, como anabolizantes, hormona del crecimiento y EPO. También varias bolsas, con signos de haber sido usadas, de las que se utilizan para realizar autotransfusiones, el método de dopaje con el que se hizo célebre (y rico) Eufemiano Fuentes en el pelotón. Y una máquina para medir el hematocrito, el porcentaje de la sangre que son glóbulos rojos. Si es superior al 50%, el deportista daría positivo en un control.

Duatlón, atletismo y, en los ratos libres, doping

Rodríguez, que después de retirarse se dedica al duatlón (bronce en el campeonato de España de 2014, quinto del mundo) y al atletismo (campeón de España de media maratón de veteranos en 2014), ofrecía también servicios de asesoramiento y como masajista a atletas y ciclistas amateur. Según la investigación policial, también les vendía sustancias dopantes. Y a algunos de ellos, incluso se las administraba en el mismo domicilio donde daba los masajes y donde le encontraron las bolsas para autotransfusiones con cánulas. El exciclista no tiene ninguna titulación sanitaria.

Pero Rodríguez es sólo el primer hilo del que, después de varias denuncias, han tirado los investigadores para desentrañar una red en la que un grupo de exciclistas (dos de ellos profesionales) y exatletas se dedicaba a la compra, venta y administración de sustancias dopantes a decenas de deportistas semiprofesionales en las provincias de Salamanca, Lugo y Alicante. Aquel día hubo diez detenidos. Era la operación Astur, del Grupo Antidopaje de la Policía Nacional, un operativo al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL y cuyas investigaciones obran en poder del juzgado de instrucción 4 de Salamanca.

Según estas pesquisas, el suministrador a través del que Rodríguez conseguía los anabolizantes y la EPO era otro exciclista profesional Rafael Rodríguez Segarra (Elche, 1981), también detenido en la operación Astur. No era lo primero que hacían juntos. En 2010 habían sido compañeros en las filas del equipo ciclista gallego Supermercados Froiz-Cabreiroá, entonces la mejor formación de España de categoría sub-23 y elite, el peldaño anterior al profesionalismo.

Rodríguez Segarra, que ese año fue elegido mejor deportista ilicitano, había aterrizado en el Froiz después de que desapareciera por falta de fondos su anterior equipo. El Contentpolis-Murcia, de categoría profesional continental, que llegó a disputar la Vuelta a España en 2009, aunque sin él. Después de intentarlo mucho en aficionados, Rodríguez Segarra había conseguido allí su primer contrato profesional en 2008.

Hay una entrevista suya de unos meses antes, después de ganar la Vuelta a Alicante de 2007, en la que refleja toda su frustración por no llegar, y alude al dopaje de la competencia: “Desde el 2004 he corrido en filiales en busca de una recompensa justa a mi trabajo, pero ya se sabe cómo está el ciclismo de podrido, en fin…”.

El deporte aficionado, en el punto de mira

Cuando el 27 de marzo de 2015 lo detuvo la Policía, la mayor parte de los clientes de la trama que mantenía con su antiguo compañero del Froiz eran deportistas que competían en ese paso previo al profesionalismo. Eran atletas, ciclistas, triatletas, jugadores de fútbol sala. En su primera declaración, Rodríguez Segarra relató que les vendía sobre todo EPO, aunque también oxandrolona (anabolizante) y hormona de crecimiento. A algunos, según las conversaciones telefónicas, también les inyectaba algunas de las sustancias.

No sólo los clientes pertenecían a este estrato del deporte aficionado con aspiraciones. La hormona del crecimiento se la proporcionaba Ismael Ayas, también detenido y ciclista con cierta reputación en pruebas amateur. En mayo de 2014, por ejemplo, ganó la XXI Marcha BTT Vías del Tren Potries-Elx, y en junio de ese año quedó séptimo en la sexta marcha cicloturista Catlike, en Albacete.

Le entregaba la mercancía en un taller familiar de chapa y pintura en Elche, Hermanos Ayas. En el registro del lugar, los agentes encontraron, además de EPO, cápsulas vacías, etiquetas impresas de oxandrolona y botes blancos, por lo que creen que el taller no sólo era lugar de entrega, sino también donde el mismo Ayas preparaba las dosis para venderlas. Esas mismas cápsulas encontradas en el taller, con esas mismas etiquetas, las recibía Alexis Rodríguez en Salamanca, con Rodríguez Segarra como remitente.

Según la investigación, el cargamento acababa en deportistas como Rubén Mena (Salamanca, 1984), policía municipal en Zamora, que da la medida de la clientela de la trama. Domina pruebas locales como la carrera solidaria del Consejo Local de la Juventud de Zamora que ganó en noviembre de 2015, o la media maratón zamorana, que terminó noveno el pasado marzo. En julio de 2015 ganó la plata por equipos en media maratón en el mundial de policías y bomberos disputado en la localidad estadounidense de Fairfax (Virginia). Mena también fue detenido en la operación Astur.