Música y documentales

Los punkis matan a Naranjito: la música de la Transición se rebela

El cineasta Kikol Grau desmenuza los ochenta en España a golpe de Eskorbuto, La Polla Records y Cicatriz: un cuento musical contra la Transición irreparada. 

Evaristo, de La Polla Records, a quien Grau le dedica el documental No somos nada.

Evaristo, de La Polla Records, a quien Grau le dedica el documental No somos nada.

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Agosto de 1983, el río se desborda. Pero no un poco. El lodo cubre las calles, inunda la ciudad, bloquea barrios enteros y las ratas asolan todo a su paso. Zonas enteras quedan incomunicadas y muchos edificios destrozados. Y no es un ciclón caribeño, es Bilbao en los ochenta. Acto seguido: Naranjito, el rey Juan Carlos I subido a una Harley y una música atronadora que lo cubre todo.

Estas y otras escenas forman parte de La más macabra de las vidas, el documental que recoge la particular interpretación del cineasta Kikol Grau sobre los ochenta en España. La obra se ha presentado en el InEdit Beefeater junto con Inadaptados, sobre la vida y la muerte del grupo más extremo del rock radikal vasco, Cicatriz, y No somos nada, que homenajea de la mejor manera posible a La Polla Records: con imágenes de telediario, y consignas antipoliciales, anticatólicas, antigobierno, antidinero.

El discurso oficial que hay sobre la Transición es del Victoria Prego, y se hizo antes de lo que acabara la Transición. ¿Cómo nos comemos eso? Explica por qué tenemos la democracia que tenemos

El relato que establece Grau forma parte de la revisión de la historia reciente de España y su música. “Es muy loco: el discurso oficial que hay sobre la Transición es del Victoria Prego, y se hizo antes de lo que acabara la Transición. ¿Cómo nos comemos eso? Esa situación explica por qué tenemos la democracia que tenemos, que es el resultado de no haber barrido la casa en su momento. Si te fijas en Camboya, Argentina, Alemania..., han hecho una reparación histórica que aquí no existe”, explica Grau.

El punk historiador

La afición por la historia del autor impregna toda su obra. “Estos trabajos empiezan cuando empecé a estudiar Historia en la facultad hace seis años. Decidí hacer un trabajo visual para cada año, y por eso tienen el formato que tienen”. El relato de Grau es punk en su concepción y realización: como si se tratara de un fanzine visual, lo mezcla todo. “Llevo toda mi vida trabajando con archivos audiovisuales, así que no me cuesta encontrar las imágenes. Aquí he pillado todo de las teles y de youtube, no he roto ninguna puerta y tampoco saco rentabilidad de ello, ahí están las imágenes como testimonio” dice.

En ese sentido, Grau se considera compañero de otros realizadores contemporáneos como Jorge Tur, Virginia García del Pino, Elías León Siminiani o Andrés Duque. “A todos nos cuesta un huevo poder financiar una película, somos cine pobre”, explica. “Como reciclado de la tele que soy, creo que es necesario cambiar el sistema de subvenciones para generar un sistema con más puntería para realizar las películas”.

Como reciclado de la tele que soy, creo que es necesario cambiar el sistema de subvenciones para generar un sistema con más puntería para realizar las películas

El resultado es el de un punk historiador que se ha centrado en el pasado reciente, el de su primera adolescencia. Kikol, nacido en 1971, decidió rebuscar entre sus grupos favoritos. “Elegí a Eskortbuto porque era el grupo que más me gustaba y eran realmente explícitos en sus letras. Como el docu ha tenido mucho interés, elegí a los más representativos de la escena del país vasco de los ochenta”.

Consciente del vacío que hay sobre la historia musical reciente, se ha especializado en ella, y ha realizado piezas documentales que incluyen a Ultimo Resorte, La Purriah o Kortatu. “Coño, es que no hay nada sobre ellos. Si piensas en Eskorbuto, son nuestros Sex Pistols en todo. Si fueran anglosajones, tendrían mil documentales, pero aquí la arena del tiempo lo va tapando todo, y es necesario revisarlo para que no se olvide. No es un homenaje porque no me gustaría mitificarlo pero al menos que haya la constancia de lo que se ha vivido y lo que ha ocurrido".

Eskorbuto.

Eskorbuto.

Y como los Sex Pistols, Eskorbuto tiene los suficientes fans alrededor del mundo como para que el material se haya movido sin cesar. El documental ha sido presentado ya en Mexico DF, Lisboa, y Sevilla y ahora le espere Barcelona, Valencia y Vitoria, entre otras ciudades. “Yo tenía miedo de que me apalearan los fans en cada una de las ciudades. En DF flipé con la cantidad de fans, todos llenos de pinchos y cadenas, pero todo el mundo está súper agradecido. En el primer pase en Sevilla había chavales de las 3000 Viviendas, eso es lo que me gusta: llevar a los chavales del barrio al cine. Al final se mezclan gafapastas con punkis y chibecas”, dice entre risas.

Del terror a la política

El trabajo de Grau tiene una particularidad: en toda su obra hay al menos algún fotograma de película de terror, que se simultanea con el archivo documental clásico. Por ejemplo, en su trabajo Jason Total Massacre, que ahora muestra el Instituto Cervantes en varias sedes internacionales, usa el found footage de las muertes que aparecen en todas las películas que conforman la saga de Viernes 13.

“La gente se queda pillada por cómo junto las imágenes. Es que siempre he trabajado en archivo de vídeo, haciendo promos de terror, y tengo la cabeza llena de bichos. Pero así es el imaginario de la gente, se te queda el coco paralizado cuando ves mucho terror. Por eso mezclo antidisturbios con monstruos, o ahora estoy ilustrando los grandes magnicidos españoles con cuentos de Edgar Alan Poe, para perturbar las cabezas de la peña”, explica.

En la peli de Eskorbuto se contraponen imágenes en las que el Rey dice que Franco le puso ahí y después ves a Juan Carlos con la Harley Davidson, eso tiene una intención

Aún así, no considera que su trabajo tenga una lectura directamente política. “Bueno, en la peli de Eskorbuto se contraponen imágenes en las que el Rey dice que Franco le puso ahí y después ves a Juan Carlos con la Harley Davidson, eso tiene una intención, claro. Pero me gustaría que mis pelis se entendieran más como históricas que políticas. La política española da para hacer Los Soprano”, concluye.