Víctor García de la Concha junto a los exdirectores Carmen Caffarel y César Antonio Molina.

Víctor García de la Concha junto a los exdirectores Carmen Caffarel y César Antonio Molina. Efe

indentidad plural

El Instituto Cervantes del futuro debe hablar euskera, gallego y catalán

El Senado reclama una institución mucho más plural ante el cambio de la dirección. "Debería encargarse de todas las lenguas oficiales", dice Méndez de Vigo.

Peio H. Riaño

“El Instituto Cervantes debería encargarse de todas las lenguas oficiales”, aseguró el pasado lunes el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, en el Senado. Presentaba en la Cámara Alta sus propósitos para la nueva legislatura. Afianzar las políticas iniciadas en la anterior y aplicar el Plan 2020. Entre las reclamaciones de los senadores, Joan Bagué (CDC) pidió que el Instituto Cervantes atendiera a la realidad plurilingüe del Estado español, tal y como se define en la Constitución.

El nuevo director que sustituya a Víctor García de la Concha se encargará de esto que acaba de pedir

Méndez de Vigo le contestó contundente. Hizo alusión a la decisión de Víctor García de la Concha de dejar su cargo al frente de “la nave que difunde el español en el mundo”, para regenerar los objetivos y ambiciones de la institución que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores. “El Instituto Cervantes debería encargarse de todas las lenguas oficiales. Pero en mi experiencia he tenido la sensación de que algunas Comunidades Autónomas no querían ser representadas por Cervantes. La riqueza de las lenguas de España es su diversidad. El nuevo director que sustituya a Víctor García de la Concha se encargará de esto que acaba de pedir”, explicó el ministro.

Sin embargo, y a pesar del arranque plural de España, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte desde hace casi cuatro años no compra a las bibliotecas estatales ningún libro en las lenguas oficiales del Estado. Tal y como informó este diario, Concha Vilariño, Subdirectora General de Coordinación Bibliotecaria (SGCB), responsable de la política bibliotecaria destinó en 2015 600.000 euros a la adquisición de licencias. Todas en castellano. La excusa es la escasez de presupuesto.

No puede ser que tengamos que vivir pidiendo perdón por hablar catalán

Sobre este asunto Joan Bagué ha tramitado una pregunta al gobierno. Piensa en el futuro del Instituto Cervantes y cree que su “aspiración debería ser la del país que no tiene complejos con su identidad”. “No puede ser que tengamos que vivir pidiendo perdón por hablar catalán. No quiero criticar al actual director, pero a Víctor García de la Concha lo de las lenguas no le ha interesado. No tiene la postura inclusiva que algunos entendemos debe tener, según dicta la Constitución”, ha dicho a este periódico. “El Cervantes cubre el expediente de las otras lenguas oficiales con los mínimos”.

Falta de dinero

Beatriz Hernanz es la Directora de Cultura del Instituto Cervantes y asegura a EL ESPAÑOL que tiene en cuenta la diversidad lingüística del país en todas las actividades culturales que programa, dentro y fuera de España. Tampoco tiene una partida determinada para invertir en otras lenguas. “Se ofrecen cursos en muchísimos Institutos Cervantes, en lengua vasca, gallega y catalana, pero si no hay alumnos… No tengo cifras, pero se ofrecen en casi todos los centros extranjeros. En Orán (Argelia), ofrecer un curso de euskera parece que no es viable, pero si alguien lo demanda nos movilizamos”, explica.

Si el Ministerio de Asuntos Exteriores nos diera más dinero podríamos hacer más cosas

“Siempre nos gustaría hacer más, pero el presupuesto que tenemos es muy limitado”, cuenta Hernanz, que subraya que su lengua materna es el gallego. “Si el Ministerio de Asuntos Exteriores nos diera más dinero podríamos hacer más cosas. Pero tomamos con naturalidad la relación con las otras lenguas. En las líneas estratégicas que marco desde hace dos años, hay una que se llama Imagina España y dentro se destacan todas las culturas en España. Mi intención es sumar. Mientras yo esté aquí lucirá lo vasco, lo catalán y lo gallego. Estoy concienciada con la periferia”.

Víctor García de la Concha, actual director del Instituto Cervantes.

Víctor García de la Concha, actual director del Instituto Cervantes. Efe

En 2014, Exteriores prohibió en el Cervantes de Utrecht (Holanda) la presentación del libro de Albert Sánchez Piñol, Victus, basada en los acontecimientos de 1714, en Cataluña. Las razones que dieron para clausurarla fue que era una conferencia “sensible” a la situación política catalana y el debate sobre la consulta del 9 de noviembre.

Todo por la diversidad 

El portavoz del PSOE en la comisión de cultura, Félix Montes, explica que la postura de su partido es la de “potenciar todas las lenguas oficiales que hay en este país”. “Tenemos el marco que es el castellano, con más de 500 millones de hablantes, pero el Estado debe defender la pluralidad lingüística española. Así que apoyamos que se puedan difundir y propiciar el catalán, euskera y gallego. El Instituto Cervantes debe tener en cuenta las otras lenguas y en estos momentos se hace muy poco”, aclara.

Pide que para el nombramiento del futuro director del Cervantes, el Gobierno tenga en cuenta la opinión de la Cámara Alta y Baja. “La participación de los grupos políticos y las Comunidades Autónomas en el nombramiento, es esencial para no traicionar la diversidad”, añade.

Hay que exigirle que promocione el conocimiento de las otras lenguas en igualdad de condiciones

“A nosotros nos chirría la promoción exclusiva del castellano y no de la diversidad plurilingüística del Estado. Hay que exigirle que promocione el conocimiento de las otras lenguas en igualdad de condiciones”, cuenta a este periódico Nerea Ahedo, senadora del PNV. Reclama que el Instituto Cervantes no se dedique “exclusivamente a la promoción del castellano, si no a todas las lenguas del Estado”.

Durante la presentación de El español en el mundo.

Durante la presentación de El español en el mundo. Efe

Apunta que el Cervantes ha dado algunos cursos de euskera, porque hay convenios con el Instituto Etxepare (órgano de difusión de la lengua vasca). “Pero son convenios mínimos y puntuales. Entendemos que eso debe mejorar y crecer”. Y le pide al ministro “hechos y no promesas”. “Lo lingüístico no debería ser un asunto espinoso. Tengo tres hijos que hablan tres idiomas y si pudieran hablar chino, mejor. Lo lingüístico no puede ser espinoso, sólo puede ser riqueza. Es una apertura para entender el mundo de diferentes maneras”, cuenta.

Una nueva Marca España

Según la visión de Ahedo, difundir lengua y cultura siempre es positivo. “Sería un error centrarse en lo que ya está muy promocionado y olvidar lo que no se difunde”. Politizar las lenguas es el mayor error que se puede cometer, porque las lenguas son patrimonio de todos los que las hablan.

Es una visión similar a la de la senadora de Podemos, Vanessa Angustia, quien explica que la prioridad es defender la pluralidad lingüística del Estado. Centralizar la lengua es propio de la Marca España que su grupo rechaza.

Estamos muy orgullosos de nuestras lenguas y se debe posicionar en el extranjero todas las lenguas oficiales

“Apostamos por que el Instituto Cervantes se reconvierta en una apuesta pluricultural y plurilingüe. Hay que darle una vuelta para que todos nos sintamos representados. Este es un Estado plurinacional y nuestras instituciones deben representarlo. Debe transformarse la Marca España, porque habla del país como un territorio en el que sólo se habla castellano”, asegura. “El concepto Marca España es espantoso. Hemos posicionado una marca que no se corresponde con la realidad del Estado español. De partida, es un modelo erróneo”.

“Estamos muy orgullosos de nuestras lenguas y se debe posicionar en el extranjero todas las lenguas oficiales. El Cervantes debe evolucionar con la sociedad”. Según la senadora, el Cervantes debe transmitir al mundo que somos un país muy rico.