CARLOS DE INGLATERRA

Príncipe a los 38, a los 48, a los 58 y, desde hoy, a los 68

Es el heredero más veterano del Viejo Continente desde que su madre se convirtiera en reina cuando él tenía sólo tres años. Sus anteriores décadas han estado plagadas de luces y sombras. Este lunes cumple 68 años.

Carlos de Inglaterra, en un acto el pasado 10 de noviembre.

Carlos de Inglaterra, en un acto el pasado 10 de noviembre.

  1. Carlos de Inglaterra
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  4. Cumpleaños

Es el único royal del planeta que ha llegado a la edad de jubilación sin ni siquiera haberse estrenado en el cargo para el que lleva preparándose desde que tenía tres años. Carlos de Inglaterra (68 años) ha superado todos los récords en lo que a edades de herederos se refiere. De hecho, existen homólogos suyos en el Viejo Continente con los que mantiene una diferencia de edad de hasta 66 años. Es el caso de Jacques de Mónaco (1), el hijo del príncipe Alberto (58), coetáneo que subió al trono con 47.

Precisamente la media de edad para heredar las coronas europeas ronda la edad de este último. Felipe VI (48) lo hizo con 46 años, Enrique de Luxemburgo (61) tenía uno menos, Felipe de Bélgica (56) se convirtió en rey con 53 y Guillermo de los Países Bajos (49) con la misma edad que Felipe de Borbón. Por su parte, Victoria de Suecia (39), Federico de Dinamarca (48) y Haakon de Noruega (43) esperan pacientemente, como Carlos, que llegue su momento, al igual que la nueva generación de príncipes herederos entre los que se encuentra Leonor de Borbón (11).

Felipe VI, el día de su proclamación como rey (2014).

Felipe VI, el día de su proclamación como rey (2014).

No han sido pocos los momentos en los que el príncipe de Gales -lo es desde los 10 años ha mostrado su impaciencia por heredar la corona, pero la espera se está tornando eterna para el hijo de la longeva Isabel II (90). Más, si cabe, teniendo en cuenta que la reina de Inglaterra tenía 25 años cuando subió al trono, 9 menos que su nieto Guillermo (34), el heredero del heredero y al que los británicos preferirían antes que a su padre. Algo que a priori no se contempla teniendo en cuenta que Carlos de Inglaterra tendría que renunciar a sus derechos en favor de su hijo, tal y como hizo en su día Don Juan de Borbón, o abdicar tras ser designado nuevo rey.

Guillermo y Catalina junto a sus hijos, durante su viaje a Canadá este mismo año.

Guillermo y Catalina junto a sus hijos, durante su viaje a Canadá este mismo año.

Las décadas 'prodigiosas' del eterno heredero

La transformación que ha experimentado la imagen del príncipe de Gales en las últimas décadas ha ido de la mano de su propia evolución personal.

Carlos de Inglaterra, cuando sólo era un niño.

Carlos de Inglaterra, cuando sólo era un niño.

8 años

En la década de los 50, ya era heredero a la corona y príncipe de Gales. Y diez años después, hizo sus primeros pinitos en el mundo del teatro. 

Carlos de Inglaterra con su hermana Ana.

Carlos de Inglaterra con su hermana Ana.

18 años

Nada más alcanzar la mayoría de edad, en 1966, fue enviado a Papúa, Nueva Guinea, como parte de un programa de intercambio.

28 años

Y cuando cumplió los 28 años, el hijo de Isabel II aún seguía formándose concienzudamente confiando en que algún día no muy lejano heredaría la corona británica. Fue entonces, mientras cursaba la carrera militar, cuando decidió fundar The Prince's Trust, para ayudar a los niños más desfavorecidos. Lo hizo con el dinero de su pensión de la Royal Navy. Desde entonces, las causas benéficas han sido uno de sus quehaceres más importantes desde su posición de heredero. Dos años después, Carlos conoció a Lady Di, con la que se casó en una ceremonia mítica en 1981.

38 años

La década de los 80 fue la de su boda y la del nacimiento de sus dos hijos. Cuando el príncipe de Gales cumplió los 38, en 1986, Guillermo ya tenía 4 años y Enrique (32), 2. Fue una de las épocas más felices de Carlos, que por aquel entonces ya mantenía una relación con Camilla Parker (69) y comenzaba a distanciarse de Lady Di. Un año después, en 1987, se alojaron por primera vez en Marivent (Palma de Mallorca) junto a la Familia Real española.

Carlos y Diana junto a sus hijos, en los años 80.

Carlos y Diana junto a sus hijos, en los años 80.

48 años

La década de los 90 fue para Carlos -quien en 1989 publicó uno de sus libros sobre Arquitectura- la peor con diferencia. En 1995 se divorció de Lady Di y comenzó a mostrarse en público con su eterna amante. Y con 38 años, cuando faltaban pocos meses para cumplir los 39, la reina de corazones perdió la vida en un trágico accidente en París. Comenzó entonces el que Isabel II denominó el annus horribilis de la corona británica, un declive que erosionó la imagen de la monarquía hasta el punto de hacer temblar los cimientos de Buckingham. Como si de un ave fénix se tratara, los Windsor consiguieron salir a flote no sin temer incluso por su vida, tal y como confesó el propio príncipe de Gales recientemente.

Carlos, Guillermo y Enrique, en el funeral de Lady Di.

Carlos, Guillermo y Enrique, en el funeral de Lady Di.

58 años

Tras la tormenta llegó la calma. Los años siguientes, tras el revulsivo mediático, la Familia Real británica trató de encontrar su sitio. Camilla adquirió un creciente protagonismo hasta el punto de que en 2005 consiguió casarse con su hasta entonces amante, Carlos de Inglaterra, por lo que el 58 cumpleaños del príncipe fue uno de los más felices de su vida: acababa de celebrar el primer aniversario de bodas junto al amor de su vida, al que había conocido 34 años atrás gracias a una antigua novia.

Camilla logró casarse al fin con su amante Carlos en 2005.

Camilla logró casarse al fin con su amante Carlos en 2005.

68 años

La serenidad llegó a su vida a partir de ese momento mientras esperaba que llegara su turno de reinar. Comenzó a dedicar su tiempo a aficiones como la caza, la jardinería o la agricultura orgánica. Y, por supuesto, a sus nietos. El año pasado, cuando aún no había cumplido los 68, nació la segunda, Carlota (1). Ella y Jorge (3) forman un tándem que encandila a su abuelo y asegura la sucesión de la corona británica, algún día.