Neurología

Niños con autismo: así les ayudaría la hormona del amor

Un pequeño estudio demuestra efectos positivos de la oxitocina en la sociabilidad de niños con esta dolencia. 

Sprays nasales de oxytocina

Sprays nasales de oxytocina

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Si hay un adjetivo al que pueda acompañar siempre la palabra autismo es "complejo". Complicado es el diagnóstico de los trastornos del espectro autista (TEA), complejo definir su origen -que ha llegado incluso a atribuirse falsamente a las vacunas- y, sobre todo, difícil es establecer un tratamiento. Las opciones terapéuticas para el autismo -caracterizado por dificultades en la interacción social, comunicación y comportamientos repetitivos- son limitadas, aunque la ciencia lleva años buscandolas. 

Un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry abre ahora la posibilidad a la aplicación de una sustancia para mejorar uno de los síntomas más característicos de la patología, la falta de interacción social. Se trata de la oxitocina, también conocida como hormona del amor y cuya aplicación se ha estudiado para diversos trastornos mentales y neurológicos. 

La psiquiatra especializada en TEA del Hospital Gregorio Marañón de Madrid Mara Parellada explica a EL ESPAÑOL que los resultados del estudio son "prometedores, aunque preliminares". "Se reportar resultados positivos en un estudio bien diseñado", comenta, pero añade un dato clave para no elevar en exceso las expectativas de los padres de estos pacientes: "No son muy potentes y tienen una repercusión funcional limitada". 

Es decir, si se confirmaran los hallazgos del trabajo que han llevado a cabo los investigadores de la University of Sidney, no estaríamos ante un medicamento milagroso que revirtiera los problemas de sociabilidad asociados al autismo, pero sí podríamos disponer de una herramienta interesante para ayudar en esos síntomas. 

Para ello, sostiene la especialista, es imprescindible el desarrollo de más estudios "para intentar definir específicamente para qué pacientes puede ser útil la oxitocina, en qué dosis, cuánto tiempo y a qué edad". 

En el estudio publicado en la revista británica se escogió a 31 niños con autismo de entre 3 y 8 años a los que se administró aleatoriamente oxitocina o placebo, ambos en spray nasal, durante cinco semanas para, posteriormente, cambiarles el tratamiento -sin que ni ellos ni los médicos supieran cuál seguían- durante el mismo periodo de tiempo. 

La dosis escogida fue de 24 unidades internacionales, que correspondían a ocho aplicaciones del spray, cuatro por la mañana y cuatro por la noche. El compuesto fue preparado en la farmacia del hospital y no corresponde a los que se venden de forma alegal -no aprobados por las autoridades sanitarias- en internet. 

Los autores del trabajo, que reconocen que la muestra del estudio es muy pequeña, concluyen sin embargo que cinco semanas de tratamiento con oxitocina mejoraron la respuesta social de los niños a ojos de sus cuidadores en comparación con el placebo. 

Además, la hormona del amor fue bien tolerada por los participantes y los principales efectos adversos fueron menores y muy bien tolerados, como sed, incremento de las ganas de orinar y estreñimiento. 

Como Parellada, los autores consideran que hacen falta más estudios. "Estos hallazgos requieren de confirmación en otros trabajos más multitudinarios, con potencial para el desarrollo del que sería el primer tratamiento médico para las dificultades sociales de los niños autistas", concluyen.