Salud Pública

Enviar a los trabajadores enfermos a casa es contraproducente

La ciencia da la razón a los jefes más tiranos. Epidemiológicamente hablando, enviar a gente enferma a recuperarse a casa acelera la expansión de la enfermedad.

Viajantes en el metro de México D.F.

Viajantes en el metro de México D.F. Flickr

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Durante una epidemia, sustituir a un individuo enfermo por otro sano puede provocar que la enfermedad se extienda más rápidamente a través de esa comunidad, debido a las estructuras subyacentes de las redes de personas. El estudio científico que afirma esto ha aparecido esta semana en Nature Physics, y combina un modelo matemático con el análisis de datos empíricos para explicar los patrones que gobiernan los brotes de gripe que ha habido en los últimos años en Estados Unidos.

El investigador principal del estudio, Samuel Scarpino del Santa Fe Institute de Nuevo México, se fijó en las políticas de sustitución de individuos clave, como maestros o enfermeros, durante una epidemia. El principal hallazgo que detectó es que, cuando se sustituye a un trabajador enfermo -incapaz de desempeñar su función pero no de infectar a otros- por uno sano, éste último está siendo introducido en una situación más peligrosa que de costumbre, algo que los modelos estandar de propagación de la epidemia no contemplaban.

La política de sustitución de empleados enfermos por sanos puede provocar que la expansión de la enfermedad sea más rápida

Al incluir en la ecuación este aumento del riesgo, Scarpino mostró que la política de sustitución de empleados enfermos por sanos puede provocar que la expansión de la enfermedad sea más rápida de lo que se esperaba al inicio del brote.

A continuación, los investigadores probaron su modelo del virus influenza con el dengue para ponerlo a prueba, teniendo en cuenta que esta enfermedad tropical tiene un mayor retardo entre la transmisión y los síntomas, por lo que sería menos susceptible a estos cambios de personas sanas por enfermas. Sin embargo, y pese a las diferencias, el modelo seguía siendo tan consistente con los 17 brotes de gripe detectados en Estados Unidos como con los 19 brotes de dengue detectados en Puerto Rico.

El objeto del estudio no es, obviamente, que los trabajadores enfermos sean obligados a trabajar o a no ser reemplazados, pero sí que se espera que estos resultados sirvan para que las autoridades tomen mejores decisiones en próximos brotes epidémicos.