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José Andrés lleva media vida recorriendo algunos de los mejores restaurantes del planeta. Sin embargo, cuando habla de los lugares que realmente le emocionan, siempre termina mirando hacia su tierra en Asturias o hacia el sur de España.

Concretamente, hay un pequeño pueblo de la costa gaditana donde el mar marca el ritmo de vida y el atún rojo es mucho más que un producto gastronómico, hablamos de Zahara de los Atunes.

Esta villa marinera de apenas 1.400 habitantes, cada verano multiplica su población hasta incluso llegar a superar las 30.000 personas. ¿La razón? sus playas prácticamente infinitas, buena cocina y su ambiente más tranquilo que el de otros destinos del litoral andaluz conquista a miles de turistas.

Zahara de los Atunes.

Zahara de los Atunes. iStock

La relación del chef con este rincón de Cádiz viene de lejos. José Andrés pasó parte de su infancia entre San Fernando y la capital gaditana, su mujer es natural de Algeciras y, hace años, decidió adquirir una vivienda en Zahara para disfrutar allí de sus vacaciones familiares. Un vínculo que incluso fue reconocido en 2024 con el II Premio Gaditano de Adopción.

Pero hablar de Zahara de los Atunes es hablar inevitablemente de su gastronomía y, muy especialmente, del atún rojo de almadraba

El atún rojo de almadraba

Esta técnica de pesca, que se practica desde hace siglos en la costa gaditana, ha convertido al municipio en uno de los grandes referentes culinarios de España. Cada primavera, la llegada de los atunes se celebra con jornadas gastronómicas y menús especiales que atraen a visitantes de todos los rincones del país.

La tradición almadrabera también ha dejado huella en el patrimonio de Zahara y el mejor ejemplo es el Castillo de las Almadrabas. Levantado junto al mar, este recinto defensivo protegió durante siglos una de las actividades económicas más importantes de la zona.

Aunque parte de la construcción ha llegado transformada hasta nuestros días, sigue siendo uno de los grandes símbolos históricos del municipio.

Pero Zahara no vive únicamente de la gastronomía. Su playa, considerada una de las más espectaculares de la costa andaluza, se extiende durante varios kilómetros con arena fina, aguas transparentes y un entorno que todavía conserva un marcado carácter natural.

Playa de Zahara de los Atunes.

Playa de Zahara de los Atunes. iStock

Es un destino perfecto tanto para quienes buscan pasar el día frente al mar como para los aficionados a deportes como el surf, el paddle surf o simplemente largos paseos al atardecer.

Cuando cae el sol, el ambiente cambia y los chiringuitos comienzan a llenarse y el paseo marítimo se convierte en uno de los lugares con más vida del municipio, donde vecinos y visitantes disfrutan del atardecer frente al Atlántico.

Acantilados y ruinas romanas

Los alrededores de Zahara ofrecen algunos de los paisajes más espectaculares de la provincia. Muy cerca se encuentra el Cabo de Gracia, un enclave donde los acantilados se asoman al Atlántico y que constituye uno de los mejores lugares para contemplar la costa y disfrutar de la naturaleza.

A pocos kilómetros aparece también uno de los grandes tesoros arqueológicos del sur de España: Las ruinas romanas de Baelo Claudia. Estas ruinas están situadas junto a la playa de Bolonia y permiten viajar dos mil años atrás entre templos, calles, termas y un teatro perfectamente reconocible que conserva buena parte de su trazado original.

Quizá por todo esto, José Andrés sigue encontrando en este rincón del Atlántico uno de sus lugares favoritos del mundo. Un pueblo donde la cocina, el mar y la tradición continúan formando parte de la vida cotidiana y donde cada visita termina dejando ganas de volver.