Un restaurante reinventa su concepto de restauración en Vigo

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Once años de evolución: un restaurante reinventa su concepto de restauración en Vigo

Nació en 2015 como una pequeña coctelería en Pontevedra y se ha convertido en un proyecto gastronómico en plena expansión con presencia en dos ciudades gallegas

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En 2015, dos jóvenes vecinos de Pontevedra, Sergio y Manu, dieron forma a un pequeño local de coctelería bautizado como Icewolf. Lo que hace once años nació como un espacio centrado en la mixología y el ambiente social ha ido transformándose en un proyecto gastronómico en plena expansión con presencia en dos ciudades gallegas y una nueva línea de experiencias inmersivas.

Icewolf abrió sus puertas en Pontevedra como coctelería, pero el proyecto no tardó en evolucionar. En 2018 dio un giro decisivo hacia la restauración, transformándose en un restaurante de gastronomía internacional con base en producto gallego. Esta decisión marcó el inicio de una nueva etapa más sólida y creativa.

Según explican sus fundadores, el nombre Icewolf no es casual, sino que la marca refleja dos fuerzas complementarias que definen su filosofía: por un lado, el "lobo", símbolo de empuje, inconformismo y crecimiento constante; por otro, el "hielo", que representa la disciplina, el control y la precisión en la búsqueda de la calidad. Ese equilibrio, aseguran, es el que les ha permitido evolucionar sin perder coherencia y construir una idea de "plaza pública" donde cada cliente encuentra su espacio.

Tras la pandemia, el crecimiento continuó. En 2021, el equipo decidió dar el salto a Vigo con la apertura de un segundo local en la Plaza de Compostela, esta vez bajo el nombre de Icewolf Baiuca. Según explica Sergio, la propuesta se adaptó al nuevo contexto urbano y gastronómico, apostando por una cocina más tradicional, centrada en la calidad y el producto, sin perder la identidad que ya había definido al proyecto en Pontevedra.

El salto a Vigo respondió a una necesidad de crecimiento natural del proyecto y a la búsqueda de un reto distinto. "Vigo ofrecía un entorno más exigente y diverso, ideal para diversificar la propuesta gastronómica con Icewolf Baiuca", comentan.

La principal diferencia entre ambos locales reside en su enfoque culinario. Mientras en Pontevedra Icewolf desarrolla una cocina internacional con base gallega, más creativa y abierta a influencias globales, en Vigo la apuesta se orienta hacia una gastronomía más tradicional, siempre con el producto como eje central. Aun así, ambos espacios comparten una misma esencia: una oferta de calidad, accesible y pensada para distintos tipos de público en entornos céntricos, íntimos y versátiles.

Una carta viva y en evolución

La propuesta gastronómica de Icewolf se define por su dinamismo. La carta cambia con las estaciones y está profundamente ligada al producto de proveedores locales. A partir de una base tradicional, el equipo incorpora influencias internacionales fruto de un proceso creativo marcado por la inquietud del equipo de cocina, joven y con vocación viajera.

Entre sus elaboraciones más reconocidas destacan platos como las costillas a baja temperatura con patatas y romescu de cacahuete, o la empanada de pulpo con masa wontóny mayonesa de ajada. Para los perfiles más exploradores, la carta incluye propuestas como los momos nepalíes o tacos de inspiración turca que el cliente puede personalizar. Además, el equipo trabaja ya en el lanzamiento de un menú degustación que permitirá recorrer su propuesta de forma más completa.

Gastronomía convertida en juego

El crecimiento del proyecto ha dado lugar a una nueva dimensión: Icewolf Experiencias, una iniciativa que busca transformar la forma en la que el público se relaciona con la gastronomía. Su primera misión, titulada El Ladrón de Recetas, combina gastronomía, narrativa y juego en una experiencia inmersiva. Los participantes se convierten en investigadores dentro de una trama internacional guiada por un maestro de ceremonias, siguiendo las pistas de un misterioso ladrón de recetas a través de distintas culturas gastronómicas.

Según explican sus creadores, la experiencia se articula mediante un "Menú Viajero Secreto" de nueve elaboraciones y postres, que actúa como hilo conductor de la historia. Además, los asistentes participan en un reto por equipos, poniendo a prueba su ingenio culinario en una competición lúdica.

"La acogida no ha podido ser más positiva", celebra Sergio, a la vez que comparte que todas las plazas de abril y mayo se han agotado y solo quedan las últimas disponibles para junio. De cara al futuro, el objetivo es ampliar la programación con nuevas fechas cada quince días y desarrollar nuevas misiones dentro del universo Icewolf Experiencias.