Adrián Albino, dueño y propietario del Niño Corvo, con una lubina salvaje
Niño Corvo: El restaurante que conquista Vigo con su 'cociña sen vergoña' y el mejor producto de la Ría
- Situado en el número 22 de la Rúa Real, ofrece a los comensales una auténtica experiencia gastronómica combinando cocina de mercado con técnicas e influencias de la gastronomía gallega, asiática o sudamericana
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El restaurante Niño Corvo es la personificación del rexurdimento del Casco Vello de Vigo. Hace siete años, cuando esta zona aún era solo una sombra de lo que es hoy, el Niño Corvo abrió sus puertas en el número 13 de la Rúa San Francisco, mientras muchos locales de la zona cerraban las suyas. Fue la visión de su cocinero y propietario, Adrián Albino, lo que trajo una nueva forma de entender y experimentar con el producto gallego, un concepto que ha sido clave para el éxito del restaurante. Un proyecto personal, que se refleja en la carta, pero también en el nombre. 'Niño Corvo' rinde homenaje a una roca situada en Menduiña, en la Ría de Aldán, donde los padres de Adrián tienen una casita de veraneo, y que le trae recuerdos muy especiales de su infancia.
Con un ambiente vanguardista y una cocina que rinde homenaje a las rías gallegas, el restaurante se ha convertido en todo un referente culinario en Vigo. Para Adrián, el Niño Corvo es su "pequeño capricho personal", un sueño que, tras mucho esfuerzo y dedicación, ha crecido hasta convertirse en una experiencia gastronómica única para los comensales. "Hay restaurantes a los que vas para satisfacer la necesidad básica de comer, pero luego están aquellos, como este, que te invitan a vivir una experiencia única. Aquí puedes probar productos excepcionales, como el atún rojo o la lubina salvaje, que no suelen estar al alcance del consumidor en su día a día", explica Adrián.
La propuesta gastronómica del Niño Corvo es tan especial que ha atraído a personalidades reconocidas. "Sí, ha habido algún jugador del Celta que celebró aquí la firma de su contrato. En el local de abajo han estado artistas como Natos y Waor, C. Tangana o Recicled J.", agrega con entusiasmo.
El toque más japonés
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Ahora, trasladado desde hace dos años al número 22 de la Rúa Real, el restaurante ha reabierto sus puertas después de un breve parón para realizar mejoras y adaptarlo a la visión de su propietario. "Quería que fuera un lugar más tranquilo, con una zona de mesas bajas con reserva, la barra y una zona especial, la 'Mesa del chef', donde podamos hacer nigiris al pase y rendir un pequeño homenaje a la gastronomía japonesa", explica.
Este espacio se centra en un menú degustación para un número reducido de comensales. "Siempre he tenido bares para más gente, pero quien me enseñó a hacer sushi y a trabajar el pescado me hizo entender que este tipo de cocina debe prepararse y servirse al momento, sin que pase tiempo entre su elaboración y su entrega al comensal", comenta Adrián.
Es por eso que la 'Mesa de chef' es la principal novedad del restaurante, una mesa semicircular alta donde los comensales pueden ver en directo cómo el chef prepara sus platos. Este concepto, que Adrián tiene como su gran ilusión, ha comenzado a funcionar esta semana. Esta mesa ofrece dos menús cerrados, uno de 85 y otro de 115 euros - sin bebida -, que revelarán el "toque japonés" del local.
"Cociña sen Vergoña"
Niño Corvo
Una de las principales características que define al restaurante es su enfoque libre de etiquetas. Desde sus inicios, Adrián tuvo claro que quería experimentar con productos y sabores sin limitarse a un estilo específico. Por eso, la cocina del Niño Corvo se describe como una 'cociña sen vergoña'. "Quería trabajar con producto gallego, pero sin encasillarme en ninguna corriente gastronómica del momento", comenta Adrián, quien recuerda que en aquel entonces, la ciudad no contaba con muchos restaurantes de 'comida fusión' ni de cocina japonesa.
"Le llamé 'cocina sen vergoña' porque quería trabajar con producto gallego y hacer lo que yo quisiera", explica el chef, quien resume la esencia del Niño Corvo en esas palabras. Así, Adrián fusiona la cocina de mercado, con productos locales y de proximidad, utilizando diversas técnicas e influencias para crear una mezcla única entre la gastronomía gallega y las tradiciones culinarias asiáticas o sudamericanas.
Nosotros podemos trabajar bien el pescado, pero gran parte de nuestro trabajo es la calidad del producto
Pescado de la Ría de Vigo
En Vigo, el Niño Corvo es sinónimo de calidad, y esto se debe, en gran parte, a la materia prima de primera que utiliza, especialmente el pescado de la Ría de Vigo, cuyo sabor único marca la diferencia en cada plato. "Para nosotros, el pescado con el que trabajamos es fundamental", asegura Adrián, destacando la importancia de este producto en su cocina.
El chef explica que el 80% del pescado que se sirve en el restaurante proviene de la Ría de Vigo, y casi todo es capturado mediante pesca artesanal por un marinero llamado Javier, cerca de las Islas Cíes. "Cada noche, Javier recoge alrededor de 400 anzuelos, por lo que el pescado nunca pasa más de cinco horas muerto en el anzuelo. Y eso se nota en el producto, es un espectáculo. Nosotros podemos trabajar bien el pescado, pero gran parte del éxito está en lo que hace Javier", comenta Adrián.