El gallego que cuenta guepardos en Namibia: Hay un total desinterés político por la conservación

El gallego que cuenta guepardos en Namibia: "Hay un total desinterés político por la conservación" Cedida

Ciencia

Rubén Portas, el gallego que cuenta guepardos en Namibia: "Hay un total desinterés político por la conservación"

Rubén Portas llegó al país africano en 2013 buscando dedicarse a tiempo completo a la conservación de fauna ante la precariedad en España y lo recorrió en todoterreno durante 5 años para elaborar el primer estudio sobre el número que hay de estos mamíferos

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A Pontevedra la separan de Windhoek, la capital de Namibia, más de 7.500 kilómetros. Ese abismo es el que tiene que superar Rubén Portas cuando quiere regresar a su casa.

Para entender esta aventura hay que remontarse mucho antes de 2013, la primera vez que viajó hasta el sudoeste de África. Si tiramos de infancia, a Rubén le viene desde pequeño el amor y la pasión por la naturaleza y los animales. Se crió en Suiza y, allí, los orientadores escolares, cuando tenía 10 años, ya lo tenían claro. "Desde pequeño quería ser biólogo".

Estudió capataz forestal y comenzó a trabajar en incendios y conservación de especies silvestres, además de ser voluntario en proyectos relacionados con el lobo, iniciarse en ornitología en el grupo Anduriña en Cangas do Morrazo y en Doñana participó en un proyecto de semillas por carnívoros. Pero la precariedad en España era una invitación a buscarse fuera la vida.

Rubén trabajando con un buitre.

Rubén trabajando con un buitre. Cedida

Primero, en Londres, donde se instaló para perfeccionar su inglés. Allí, un buen amigo que tenía en Eslovenia, donde también colaboró con programas sobre lobos y osos, le habló de un proyecto alemán con guepardos en Namibia. A pesar de la competencia, logró ir como voluntario durante 3 meses. "Capturamos 29 guepardos, que es el récord del proyecto hasta ahora, les solucioné algunos problemas que tenían con las capturas y encajé bien en el equipo", explica. Le ofrecieron seguir, pero no había dinero.

Tras seis semanas en las que se pasó conociendo más en profundidad Namibia y otros países del continente, aprobaron un proyecto para el que contaron con él. Regresó a Londres, dejó su trabajo, hizo las maletas y volvió a Namibia para trabajar en el IZW Cheetah Research Project: "Me vine sin saber ni por cuánto tiempo ni cómo ni nada", recuerda, pero había una imperiosa razón para hacerlo: "Tenía el sueño de conocer la fauna salvaje".

Casi 13 años recorriendo Namibia

Rubén Portas.

Rubén Portas. Cedida

Era 2013. Los siguientes 5 años se los pasó recorriendo el país con su todoterreno, llevando su casa a cuestas en forma de acampadas, contando guepardos para elaborar el primer estudio de Namibia sobre cuántos de estos mamíferos existían en el país. "Me acercaba a ganaderos, guías o cualquiera que tuviese idea de dónde podía haber".

Desierto, sabana y montaña para terminar dividiendo el país en 7 áreas de las que ya conocen las densidades para después continuar, como parte de su máster, "contando la población entera de guepardos". Sobre este animal salvaje también ha profundizado en aspectos como su relación y conflicto con los humanos, pero su trabajo también ha estado enfocado a buitres, leones y hienas y el furtivismo en el parque nacional.

Con una superficie que es más del doble de Francia o Alemania, Namibia es el segundo país más despoblado del mundo. Llegar desde un Londres superpoblado y de árido cemento, hizo que lo que más sorprendiese a Rubén al llegar a Namibia fuese "la amplitud de horizontes", también "la libertad" que sentía y "lo bien conservado que estaba, con mucha fauna". "Con las primeras lluvias que viví allí se llenaba todo de polillas, insectos y pájaros", recuerda.

Una labor en soledad

Rubén durante una invervención.

Rubén durante una invervención. Cedida

A lo largo y ancho de esa vasta extensión, el pontevedrés viaja y trabaja solo la mayor parte del tiempo; hay veces que le han acompañado amigos o familiares de visita y estudiantes namibios a los que supervisa sus tesis, además de ganaderos y gente local que le asisten puntualmente. "No he sentido miedo, nunca me he sentido amenazado, siempre ha sido todo muy natural", asegura.

Destaca que lo que "aprendes rápido trabajando en África es a solucionar problemas". De hecho, la palabra 'problema' "no se puede usar", directamente hay que pensar en soluciones. "No decimos tenemos un problema, sino tenemos un desafío", puntualiza.

Hoy vive a unos 50 kilómetros de la capital en una casa cabaña, aunque en ese "campamento base" no pasa mucho tiempo, sino que se mueve constantemente, por ejemplo, en el Parque Natural de Etosha, donde trabaja con buitres.

Así trabaja

Rubén Portas.

Rubén Portas. Cedida

Para sus estudios, captura a hienas, leones y leopardos, además de los guepardos con jaulas trampa para estimar el peso y comprobar la salud del animal. Posteriormente, se les aplica un "cóctel" de drogas para anestesiarlo y, una vez en calma, les dispara en la pierna un dardo que en 15 minutos los deja dormidos.

"En ese momento, compruebo que está dormido con cuidado, primero con un palo y luego tocándolos poco a poco", detalla. Su equipo, formado por los propios ganaderos o trabajadores del Ministerio, llega con una camilla y se traslada al animal a una mesa bajo un toldo y se le pesa, se le mide, se toman muestras de pelo y sangre y se le pone un collar. Una vez realizado el trabajo, se espera a que se despierte para después liberarlo.

Dos guepardos tras ser capturados por Rubén.

Dos guepardos tras ser capturados por Rubén. Cedida

La importancia de la conservación

Rubén asegura que este trabajo de conservación y conocimiento de la fauna en España es "precario", y más en Galicia. "Hay planes de conservación que están totalmente paralizados, no se hace nada, y de hecho la Unión Europea les multa y les da muchos tirones de orejas por no ejecutar esos planes para conservar especies que están desapareciendo", lamenta.

"Hay un total desinterés por parte de los políticos, la fauna les estorba para establecer infraestructuras que son dañinas para la naturaleza; desde hace décadas, para la Xunta proteger es un problema", denuncia. Esto, en Galicia, ya que en otras comunidades como Murcia "invierten más", una diferencia que conoce a la perfección por amigos y compañeros que trabajan en esta zona del Mediterráneo.