Aplomado derechazo de Fortes al sexto de una corrida lamentable de Pedraza de Yeltes

Aplomado derechazo de Fortes al sexto de una corrida lamentable de Pedraza de Yeltes Plaza 1

Toros

Peor el presidente que la infumable corrida: Fortes se merecía la oreja

Al malagueño le roban en el palco un merecido trofeo después de exponer con un toro vacío que lo prendió sin consecuencias. Pedraza de Yeltes no debe volver en 2019.

Cuando el sexto empujó en el caballo había una alegría en la gente poco habitual. A la tarde le pesaba el reloj. Tantas horas de toros lamentables. Quedaban pocos en la plaza pero con ilusión. Los cuatro amigos, algunos corrillos y por supuesto los areneros. Como una maratón, la mitad de los que empezaron. Al presidente lo vi llamando a casa con dos lagrimones porque era viernes y había plan. Los seis de Pedraza de Yeltes fastidiaron la tarde pero no tanto como él: la jugada le salió mal. Se tuvo que comer las dos vueltas al ruedo del joven malagueño después de negarle una oreja merecidísima, no sé si al conjunto de su actuación, si por lo bien que estuvo con el sexto. Había mayoría, oiga. Esto es un atraco para el que no hay solución con el VAR: sólo el orgullo de un burócrata sin afición contra no sé cuántos mil.

Esta vez no era tan difícil verlo. Da rabia eso. Al toro no le quedaba nada después de gastarse en el peto. Tenía los defectos de los otros cinco reunidos en él. Era difícil quedarse con uno por cabeza para la ficha. Fortes cogió el quite desde el caballo. Hubo una media buena; tres tafalleras muy templadas. Todo con sentido. Como con la muleta desde el templado inicio. A esa casta aguada, de la que apenas levantó un palmo ninguno de los toros altos y podridos, había que aguantarle miradas. Fortes se llevó un zurrón. Algunos viajes cruzados. De uno de ellos resultó prendido, empalado como aquella vez en 2015. Los pitones le planearon por las cejas en el suelo, sombrearon los golpes de bala fundidos del cuello.

Al levantarse con media cara cubierta de sangre del toro el público dejó las conversaciones. Molestaba además el viento. Firme, entregado, Fortes levantó la losa y la lanzó muy lejos. Hubo muletazos muy buenos por ambas manos. Mucho más que atornillado. Midió bien los tiempos. Dos tandas en la lava. La gente ya convencida. Se fue detrás de la estocada dejándola arriba. Sólo uno no lo vio. Toda la indignación acumulada le salió a la turba enfurecida lanzando almohadillas al vacío con los toreros en el ruedo como si lapidaran al idiota trajeado. La bronca la escuchó hasta Carmena, la persona más alejada de este lugar: pierde decenas de miles de votantes por día.

Zabala de la Serna le sumó a la corrida casi cuatro mil kilos sin nada dentro. Envoltorios para cobrar la carne. Con los zancos, coloraos, Hulks de Aldeanueva.

Al tercero lo protestaron porque sólo tenía pitones. Fue curioso ver la tabla con 591 y la culata escuálida. La frondosidad por delante dejaba en evidencia el resto. Como el maquillaje a una fea. El viento molestó a Fortes con la mano izquierda. No rectificó, acurrucados los dos en el tercio del 10. El refugio no le ayudó tampoco. Con media muleta lo esperó, templando una embestida suavona, asentado el matador entre la incógnita de un embroque sin solidez. Algunos muletazos transcendieron. El toro lo emborronaba. Estuvo bien el malagueño pero tampoco hubo más que hacer. El bajonazo dejó la cosa en silencio.

A los 660 kilos de Bello se le unían las hechuras amplísimas. Estaba la pereza en él. Alguna intención tuvo, yendo largo. Se le vio en el caballo la huida, listo Luque de espaldas a la querencia marcada. Estuvo matemático con él. Se caía Bello. Al natural hubo sutilidad en el toque, tiró consintiéndole y eso fue la faena, dos o tres naturales, yéndose hasta el primer aviso junto al pinchazo. El circular derrumbó la montaña de muletazos. Podrían haber estado hasta octubre.

Fue un lastre la lidia del quinto. A Luque se le vieron las mejores verónicas tan suaves como sin eco por culpa del bodrio alimentando a conciencia por Uranga. El reloj no corría. Los tendidos eran una jungla de bostezos. Juan de Dios le resbaló la puya por el lomo dejando abierta la carne blanca. Todo al revés. Venía un poco por dentro este tren sin carga, insolente en su forma de acometer, asqueroso. La verdad es que si pasa un tipo por las filas repartiendo guantazos se hubiera agradecido más. Luque se tiró a matar como no se merecía la bola de sebo.

Escribano se fue a portagayola con toda la fe. Libró el trance con habilidad atlética. Estaba de pie inmediatamente. El resorte del físico empuja a este torero. A la gente le sorprende cómo coge las tablas, en un momento está justo vertical, así apoyado con las dos manos. A pesar de la entrega del matador, las banderillas no fueron fáciles. Otro con la casta expoliada. Hubo emoción en el trago del quiebro desde el estribo. Escribano lo cambió por detrás y sólo quedó una tanda. Imposible nada más. Menos pudo hacer con el primero, que abrió este desastre ganadero bíblico. Pedraza de Yeltes no debe volver en 2019.

FICHA DEL FESTEJO

Monumental de las Ventas. Viernes, 11 de mayo. Cuarto de abono. 15.882. Toros de Pedraza de Yeltes, sin entrega el 1º, no tuvo poder el 2º, no humilló el 3º, 4º soso, 5º infumable, el 6º con todos los defectos del resto.

Manuel Escribano, de catafalco y oro. Pinchazo y estocada casi entera, trasera y contrario. Un descabello (silencio). En el cuarto, pinchazo sin soltar y espadazo casi entero trasera (silencio).

Daniel Luque, de rosa y oro. Pinchazo sin soltar, pinchazo que rebotó y media estocada trasera. Tres descabellos. Aviso (silencio). En el quinto, espadazo algo desprendido (silencio).

Fortes, de azul cielo y oro. Bajonazo (silencio). En el sexto, buena estocada (dos vuelta al ruedo).