David, el dueño de una empresa de máquinas de café en España.

David, el dueño de una empresa de máquinas de café en España. E.E.

Sociedad

David, dueño de máquinas de café en España: "Cada uno me cuesta 35 céntimos y lo vendo por 80"

El vending de café vive su auge en España: costes bajos, máquinas sin personal y márgenes altos explican cómo una sola puede dejar más de 800 € al mes.

Más información: Félix, dueño de máquinas expendedoras, sobre lo que gana: "Cada una cuesta 5.500 y dan unos 100 euros semanales"

Publicada

Las claves

El negocio de las máquinas de café en España ofrece altos márgenes, con un coste de 35 céntimos por café y un precio de venta habitual de 80 céntimos.

Las máquinas expendedoras de café no requieren personal fijo ni local propio, lo que reduce considerablemente los gastos operativos del negocio.

La ubicación es clave para el éxito: las mejores máquinas están en oficinas, hospitales o universidades, donde el consumo es constante.

El vending de café permite escalar fácilmente el negocio, optimizar gastos y aprovechar las nuevas tecnologías para el control y la reposición.

El negocio del vending vive uno de sus mejores momentos en España. Frente a sectores cada vez más saturados, hay modelos que siguen creciendo en silencio y generando ingresos constantes sin necesidad de grandes estructuras. Uno de ellos es el de las máquinas de café.

David es propietario de varias máquinas expendedoras repartidas en distintos puntos estratégicos. En una conversación reciente explica con cifras concretas por qué este negocio sigue siendo rentable y por qué cada vez más emprendedores se interesan por él.

Según detalla, el café es el producto estrella dentro del vending. No solo por la demanda constante, sino por el margen que permite entre el coste real y el precio final al consumidor, incluso en un contexto de inflación.

"El cálculo es sencillo", explica. "Un kilo de café cuesta unos 20 euros y de ahí salen aproximadamente 100 cafés. Eso son 20 céntimos por unidad en materia prima". A ese coste hay que sumar el vaso, el azúcar, el agua y la electricidad.

En total, el coste medio por café se sitúa en torno a los 35 céntimos. El precio de venta habitual es de 80 céntimos, aunque en algunos puntos ya se está subiendo por encima del euro. El margen, aun así, sigue siendo elevado.

Cada café deja alrededor de 45 céntimos limpios. Puede parecer poco, pero multiplicado por el número de consumiciones diarias, el resultado cambia por completo. "Una máquina bien ubicada puede generar más de 800 euros netos al mes", asegura.

El café, la máquina más rentable del vending

Dentro del sector del vending, no todas las máquinas funcionan igual. Las de café y bebidas calientes son las que ofrecen mayor estabilidad en ventas. Se consumen durante todo el año y no dependen tanto de la estacionalidad.

Además, el hábito está muy consolidado. Oficinas, hospitales, centros de estudios o gimnasios generan una demanda constante. El café no es un producto impulsivo, sino recurrente, lo que garantiza ingresos diarios.

David explica que una de las claves del negocio es que no requiere personal fijo. "La máquina trabaja sola las 24 horas", señala. No hay sueldos, ni turnos, ni horarios que cubrir. Solo reposición, mantenimiento básico y control.

Tampoco es necesario contar con un local propio. La máquina se instala en espacios de terceros, normalmente a cambio de una pequeña comisión o de un alquiler reducido. Esto elimina uno de los mayores costes de cualquier negocio tradicional.

La inversión inicial depende del modelo de máquina y de si se compra o se opta por renting. En muchos casos, se puede empezar con una inversión contenida e ir ampliando según los resultados.

Otro factor clave es la rapidez de amortización. Una máquina bien situada puede recuperar su coste en pocos meses. A partir de ahí, los ingresos pasan a ser prácticamente beneficio neto.

Ubicación, producto y control del gasto

Si hay un elemento que marca la diferencia, es la ubicación. David lo resume de forma clara: "El 50 % del éxito está en dónde pongas la máquina". No es lo mismo un lugar de paso puntual que un entorno con consumo diario.

Los mejores resultados se dan en espacios con rutinas fijas. Oficinas con muchos empleados, centros sanitarios, universidades o estaciones son puntos donde el flujo de clientes está garantizado.

El tipo de producto también importa. Aunque el café es el rey, hay máquinas que combinan bebidas calientes con snacks o productos complementarios. Adaptarse al entorno es clave para maximizar ventas.

El control del gasto es otro aspecto fundamental. Ajustar proveedores, reducir costes de mantenimiento y optimizar rutas de reposición permite mejorar el margen sin subir precios al consumidor.

Además, muchas máquinas actuales incorporan sistemas de pago digital y control remoto. Esto permite saber en tiempo real qué se vende más, cuándo reponer y qué productos funcionan peor.

Esa información facilita tomar decisiones rápidas y adaptar la oferta al consumo real, algo impensable en otros modelos de negocio más tradicionales.

El vending, insiste David, no es un negocio milagro, pero sí uno de los pocos que permite escalar con relativa facilidad. "Empiezas con una máquina, aprendes, y luego puedes ir sumando".

A medida que crece el número de máquinas, los costes se diluyen y la rentabilidad mejora. El trabajo aumenta, pero también lo hace la estabilidad de los ingresos mensuales.

En un contexto en el que muchos autónomos buscan alternativas menos dependientes del horario y del esfuerzo físico diario, el vending se consolida como una opción real. Especialmente el café, un producto pequeño, barato y con un margen que sigue sorprendiendo.

Porque detrás de cada vaso hay una cuenta sencilla: 35 céntimos de coste, 80 de venta y un negocio que, bien gestionado, funciona solo. Si quieres, en el siguiente paso puedo afinar aún más para Discover, o adaptarlo a otro protagonista manteniendo la misma estructura.