Montaje con una imagen de Fernando y una imagen de archivo de un pago con tarjeta.

Montaje con una imagen de Fernando y una imagen de archivo de un pago con tarjeta. Freepik

Sociedad

Fernando, dueño de un bar, ha prohibido los pagos con tarjeta: "El banco se lleva su comisión y no pienso darles un duro"

El hostelero señaló sus razones por las que ha tomado la decisión de prohibir el uso de pagos con tarjeta en su negocio.

Más información: María, dueña de un restaurante en España: "Trabajo 11 horas al día, hago 40 menús y a fin de mes solo gano 1.500 €"

Publicada

Las claves

Fernando, dueño de un bar en Pontevedra, ha prohibido los pagos con tarjeta para evitar pagar comisiones bancarias.

El auge del pago con tarjeta en España ha supuesto costes adicionales para pequeños negocios, como comisiones y alquiler de terminales.

Algunos hosteleros optan por no aceptar tarjetas o cobrar comisiones para proteger su rentabilidad ante márgenes ajustados.

El pago en efectivo sigue siendo preferido por algunos comercios, que ven las comisiones de tarjeta como un obstáculo y, en ocasiones, como una ventaja fiscal.

Con el auge del comercio electrónico y digital así como del contactless, cada vez es más frecuente el pago con tarjeta en lugar de usar el efectivo en los negocios.

Sin embargo, en muchos casos los pequeños y medianos negocios deben afrontar comisiones por parte de los bancos a la hora de implementar los pagos con tarjeta, reduciendo sus beneficios.

Por ello, algunos empresarios como Fernando, dueño de un bar en Pontevedra, directamente se niegan a cobrar con tarjeta o cobran una comisión por ofrecer este método de pago.

Con tarjeta o con efectivo

En los últimos años, el pago con tarjeta se ha consolidado como uno de los métodos de pago más utilizados en España, impulsado por la digitalización, el comercio electrónico y los cambios en los hábitos de consumo.

La expansión de los datáfonos, el uso de tarjetas contactless y la popularización de pagos mediante el móvil han hecho que pagar con tarjeta sea rápido, cómodo y cada vez más habitual, incluso para importes pequeños.

Además, factores como la pandemia aceleraron esta transición, reduciendo el uso del efectivo y fomentando una mayor trazabilidad de las operaciones económicas.

Este cambio tiene un impacto directo en muchos negocios, especialmente en pequeños comercios y hostelería.

Por un lado, aceptar pagos con tarjeta les permite adaptarse a las preferencias de los clientes y no perder ventas; por otro, supone asumir costes adicionales como las comisiones bancarias, el alquiler del terminal o los plazos de liquidación.

Para algunos negocios con márgenes ajustados, estas comisiones pueden afectar de forma notable a la rentabilidad, obligándolos a replantear precios, condiciones de pago o incluso establecer importes mínimos para el uso de tarjeta.

Un caso así es el de Fernando, el propietario del bar O Galeón de Catoria, que contó a Noticias Cuatro cómo las tarjetas bancarias afectan a su negocio y por eso opta por el pago en efectivo.

"Yo todo lo que venda aquí con tarjeta me llevo una comisión, aunque sea pequeñita", aseguraba el hostelero. "Me da igual, pero al banco no le doy ni un duro a ganar".

De tal manera, le cierra la puerta al pago con tarjeta, colocando un cartel en la puerta de su bar que invita al pago en metálico.

En España, a un comercio el cobro con tarjeta le suele costar alrededor de un 0,3-0,4% del importe de cada operación, aunque puede ser menos o más según el sector y el TPV.

Eso sí, legalmente las tasas de intercambio están limitadas a un máximo del 0,2% para tarjetas de débito y 0,3% para tarjetas de crédito (incluso menos si el pago es menor a 20 euros).

Mientras que Bancos y TPV "fintech" pueden llegar a cobrar paquetes distintos: algunos cobran cerca del 1,2%-1,7% por operación pero sin cuota fija y otros ponen cuota mensual baja y comisión muy pequeña.

Cada caso es diferente en relación a los cobros con tarjeta y las comisiones. Sin embargo, en muchos casos, algunos negocios de barrio llegan a preferir el pago en efectivo por motivos fiscales, facilitando la economía sumergida.