Fotograma de la película Romeo + Julieta, de William Shakespeare (1996).

Fotograma de la película "Romeo + Julieta, de William Shakespeare" (1996).

La Jungla Ligues

Las cinco frases infalibles para ligar de Badoo (pero con las que no triunfarás nunca)

Badoo, la mítica 'app' de ligues ha creado una herramienta para facilitar el momento de romper el hielo en internet.

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Las aplicaciones móviles para ligar lo han cambiado todo. Antes se hacía en un bar o en una discoteca, ataviados con nuestras mejores galas y, en ocasiones, con el apoyo moral de amigos tras un chasco. Ahora, sin embargo, nos tiramos en el sofá a cualquier hora del día y hablamos con varias personas a la vez. Al final nadie es creativo y la conversación acaba siendo siempre igual: "hola, ¿qué tal?", "muy bien, ¿y tú?", "bien, qué ganas de viernes". La muerte de esa relación está asegurada.

En lo que respecta a las citas por internet, la reina es la aplicación de Badoo. A ella están conectados más de 446 millones de usuarios en todo el planeta. Quienes llevan este sitio web aseguran que la primera impresión en una conversación es fundamental para que la cosa prospere. Y no lo dicen de boquilla, sino que han realizado un estudio. Crearon una herramienta que sugiere algunas preguntas para empezar una conversación y descubrieron que el 45% de quienes la usaron tuvieron conversaciones más largas.

Una duración mayor de la conversación da lugar, según Badoo, a más probabilidades de acabar teniendo una cita. La herramienta contó con una batería de hasta 20 preguntas, aunque algunas tuvieron más éxito que otras. Eso sí, desde la empresa explican que estas preguntas están enfocadas a conocer las aspiraciones de la potencial pareja y a tener unas conversaciones "más honestas y significativas". 

Secretos y mentiras

Cuéntame un secreto. Esta fue la extraña proposición que el 35% de los usuarios encuestados señalaron como favorita y más efectiva. Probablemente se trate de la peor propuesta para hacerle a un desconocido y, en el fondo, todos queremos que nos cuenten una mentira como "me gusta la paella con chorizo". Pero, ¿de verdad queremos saber los secretos de nuestros potenciales ligues? "Mi última cita acabó en tupers en el congelador". Espeluznante.

La cosa se pone algo más intensa con las siguientes preguntas. Concretamente, el 29% de los usuarios que probaron la herramienta aseguran que les ha funcionado preguntar ¿cuál es la lección más importante que te ha enseñado la vida?. Si a los de Badoo les había parecido que empezar una conversación era difícil, contestar a esta pregunta también se las trae. Además, la vida de la mayoría de usuarios de estas apps gratuitas alcanza, más o menos, los veintipocos años. Por lo que la mayoría de ellos te dirán algo así como: "Si la vida te da limones, ponte un Larios", de la célebre Paquita Salas. 

Si lo que quieres es tener una conversación con una persona que te gusta no hagas la siguiente pregunta¿Alguna vez te ha cambiado la vida un desconocido? El 19% de los participantes del estudio dicen que les funcionó. Pero seamos sinceros: este tipo de frases para entrar no se llevan desde que les brotaron las canas a Julio Iglesias, a Bertín Osborne y a Juan y Medio. 

¿De verdad un "hola, ¿qué tal?" es tan horrible?

Por último, los participantes en el estudio seleccionaron dos últimas preguntas extrañas, cuanto menos, a la hora de iniciar una conversación: ¿Por qué tu mejor amigo es tu mejor amigo?, que el 10% asegura que funciona, y, por último, la mística ¿crees que somos mejor construyendo o destruyendo? que, o bien, puede terminar con una disertación sobre la falta de conciencia del ciudadano medio de las sociedades capitalistas actuales, o bien, sin respuesta. Un ghosting de libro.

Sorprender con el primer mensaje para mejorar tus opciones es una técnica bastante conocida en las redes sociales (que se lo digan a quienes mandan, de buenas a primeras, una foto de sus partes pudendas). Si bien pueden ser un toque de frescura entre los saludos más insulsos, también pueden señalarte como un intenso, un romántico empedernido o un cerdo. Por tanto, reconciliémonos con los saludos sosos y las conversaciones del montón.