Fotograma del programa 'Al rojo vivo' mientras retransmitían las inundaciones en Murcia.

Fotograma del programa 'Al rojo vivo' mientras retransmitían las inundaciones en Murcia.

La Jungla DANA

El 112 echa la bronca a Ferreras: así puso en riesgo la vida de uno de sus reporteros

En La Jungla. Un reportero de La Sexta se ha jugado el tipo para entrar en directo en la riada que ha dejado la gota fría en Murcia.

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El sudeste peninsular está siendo azotado por la gota fría, que está dejando más de 300 litros por metro cuadrado y se ha cobrado víctimas mortales en la provincia de Albacete. Un río se ha desbordado en la Comunidad Valenciana y varias carreteras permanecían cortadas, así como las vías ferroviarias. Un panorama preocupante y desolador que no es, ni mucho menos, para tomarse a la ligera.

Cuando surge fenómenos meteorológicos adversos, estamos tristemente acostumbrados a ver a los reporteros en el meollo del asunto: pasando frío, aguantando las rachas de viento y soportando intensas lluvias. Pero, no por ser una imagen cotidiana, deja de ser preocupante y peligrosa, tal y como han recordado desde la Central del Emergencias 112 al programa Al Rojo Vivo de La Sexta.

El programa conducido por Antonio García Ferreras conectaba este jueves en directo con uno de sus reporteros, Paco Cerdán, pasadas las once de la mañana. El hombre, alcachofa en mano y con un coche policial como telón de fondo, retransmitía en directo junto al cámara en la RN-532, una de las carreteras que dan acceso a la localidad murciana de Cieza, donde no dejaba de llover.

"Las riadas no avisan y pueden matar"

La situación del reportero era tan estremecedora que, cuando le dan paso, a alguien del plató se le escapa un "¡coño!". Efectivamente, Cerdán estaba metido en mitad de una riada. Un torrente de agua que le llegaba por la rodilla y que bajaba a mucha velocidad arrastrando todo tipo de cosas. Una situación más que arriesgada para el profesional a todas luces.

Por eso, desde el 112 Región de Murcia no han dudado en llamar la atención sobre el potencial peligro que estaban asumiendo los periodistas en ese momento y darles, de paso, un tirón de orejas por lo sucedido:

Esta llamada de atención no ha pasado desapercibida, y muchos tuiteros se han sumado a las críticas:

En ocasiones los accidentes son inevitables, pero las imprudencias deben evitarse al máximo. 

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