A la izquierda, la fachada del restaurante; a la derecha, la respuesta de algunos clientes al grupo de Whatsapp.

A la izquierda, la fachada del restaurante; a la derecha, la respuesta de algunos clientes al grupo de Whatsapp.

La Jungla

Wen Zhou, el chino murciano que metió a 1.200 personas en 5 grupos de WhatsApp

En La Jungla. Los dueños del restaurante aseguran que sólo querían informar sobre el cambio de teléfono, pero no pudieron haberlo hecho peor. 

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Pocas cosas dan más miedo que abrir el WhatsApp y encontrarnos con que algún amigo ha decidido agregarnos a un nuevo grupo. Otro agujero negro más de memes y chascarrillos que pocas veces resultan útiles para el cometido con el que se crean. Imaginemos ahora que, en vez de ser un colega, el que nos mete en esa temida comunidad junto a 250 desconocidos es el dueño del restaurante al que pedimos comida habitualmente. 

Pues esto mismo es lo que le ha sucedido a cientos de murcianos clientes del restaurante chino Wen Zhou, situado en la calle Puerta de Orihuela de la capital. Los responsables del local, uno de los más conocidos de la zona que cuenta con muy buenas reseñas en TripAdvisor, se vieron obligados a cambiar de teléfono y decidieron comunicárselo a su clientela mediante este método que, por cierto, ha acabado resultando peligroso y eficaz a partes iguales.

Algunos de los clientes, sorprendidos, contaron en Twitter lo que les había pasado adjuntando pantallazos de los grupos y la historia no ha tardado en hacerse viral. Aunque no se conoce con exactitud qué número de personas habrían estado en el chat grupal, sí ha trascendido que desde el restaurante crearon un total de cinco grupos, donde se admite un máximo de 256 personas, así que podrían haberse visto envueltos en la polémica unos 1.280 vecinos de Murcia.

"Pedimos perdón"

Desde EL ESPAÑOL hemos marcado el número que aparece en TripAdvisor cuando tecleas "Wen Zhou Murcia" y, efectivamente, no está en funcionamiento. Al otro lado del teléfono, en la segunda opción que nos facilita Google, sí responde una mujer que solo acierta a decir que "está todo quitado" antes de pasarle la llamada a un empleado que se maneja mejor con el idioma.

Se llama José y nos explica que la mujer es su jefa, la dueña del restaurante. Asegura que "ya está todo solucionado" y dice que, de momento, no parece que nadie les haya denunciado por usar sus datos alegremente. Confirma que la intención era dar a conocer el nuevo número del negocio, pide perdón por las molestias e insiste en que "solo fue ayer" [por el lunes]: "Después de unos minutos ya lo cerré", se defiende. 

Sin embargo, lejos de cerrar los grupos, lo único que han hecho es irse de ellos, dejando a la comunidad de clientes vagando en la inmensidad del WhatsApp. Si verdaderamente los hubiesen eliminado, habrían empezado por echar a todo el mundo de allí. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, y los que se quedaron han optado por tomarse todo a cachondeo y seguir comentando la jugada.

Lo cierto es que la broma pudo haberles salido muy cara, como le ocurrió al Ayuntamiento de Boecillo (Valladolid), denunciado por uno de los vecinos incluido en un grupo de WhatsApp que pretendía ser una lista de distribución. La Agencia Española de Protección de Datos consideró que se trataba de una infracción grave. Las cuantías de las sanciones por delitos de este tipo van desde los 40.001 a los 600.000 euros. 

[Más información: Wallapop indigna a sus usuarios al celebrar el año nuevo chino]