Luis Fonsi y Daddy Yankee.

Luis Fonsi y Daddy Yankee.

La Jungla

El reguetón nos manipula: esta es la fórmula mágica de su éxito

En la Jungla. La música imprescindible en cualquier fiesta no ha llegado a lo más alto por casualidad, es un producto perfectamente confeccionado para lograr el éxito. 

Odiado y amado a partes iguales, el reguetón es un estilo de música que no deja a nadie indiferente. Aunque sus comienzos tenemos que buscarlos en la década de los 70, lo cierto es que fue durante los 2000 cuando se popularizó hasta la extenuación. Se pueden contar con los dedos de una mano las emisoras de radio que no pinchan ni una canción de este estilo y pocos bares resisten como auténticas aldeas galas sin pinchar sus ritmos.

La Gasolina de Daddy Yankee prendió junto al Dale Don Dale de Don Omar y nada volvería a ser lo mismo. Ese 'barumbumbún' que se te mete en la cabeza consigue que los pies se muevan solos y acabemos todos 'perreando'. Porque, claro, esa es una parte importante del reguetón: le corresponde una actitud y unos pasos de baile muy concretos. Que, insistimos, o te gustan o te espantan. 

El éxito de esta música, que bebe de los ritmos latinos y el hip hop, ha llevado a artistas como Alejandro Sanz, Shakira o Enrique Iglesias a rendirse a sus pies. El hecho es que no hay canción de reguetón que se meta un batacazo en el mercado musical, de modo que supone toda una garantía. Pero ¿por qué gusta tanto? La respuesta abarca dos ámbitos: el rítmico y el psicológico.

El compás perfecto y la repetición adecuada

El periodista Jesús Espinosa ha querido indagar sobre el éxito del reguetón y lo ha hecho entrevistando al productor Jaime Altozano y a un psicólogo de datos, Guido B. para Newtral. Ambos expertos desvelan qué es lo que tiene su ritmillo que nos vuelve locos:

Según este estudio de la Universidad de Palermo, los oyentes de este tipo de genero musical "buscan satisfacer su necesidad de tener movimientos sexuales al momento de bailar con su pareja" añadiendo que también es vinculante el deseo de "sentirse acompañados, tratar de escapar de la realidad o de alguna situación problemática que estén viviendo".

Para la autora, Laura Ceballos, el éxito del reguetón viene de la mano de los adolescentes, que se identifican con los cantantes y encuentran en las letras sus sentimientos reflejados. Hallan "emociones que no pasan en su vida cotidiana, reafirmando su personalidad y buscando tener seguridad, confianza y autoestima". 

Un poco de historia

Buscar las raíces del reguetón nos hace cruzar el charco hasta el Panamá de los años 70. Su sonido deriva del reggae jamaicano -sí, suena increíble y más si pensamos en Bob Marley a lo Don Omar-, y el hip hop. En los noventa llegó a Puerto Rico para moldearse con la influencia del reggae en español y el rap estadounidense. 

Los puertorriqueños empleaban beats de reggae sobre bases de rap, pero con composiciones diferentes. El productor panameño Michael Ellis fue quien acuñó el término reguetón en 1988, para denominar a este "reggae grande". Así que no, no es un genero millennial, sentimos la mala noticia.