Una estructura, como un jacuzzi de canto, destinada a aplastar personas.

Una estructura, como un jacuzzi de canto, destinada a aplastar personas. FBI

La Jungla

La policía entra en una casa llena de trampas dignas de "Solo en casa"

En La Jungla. Como si fuera la reencarnación del niño de 'Solo en casa', este hombre tenía su jardín y su casa repletos de trampas para evitar que le arrebatasen su propiedad. 

¿Quién no recuerda la mítica escena de En busca del arca perdida cuando Indiana Jones escapa de una roca gigante que lo persigue después de haberse accionado un mecanismo oculto? Pues algo parecido es lo que le ha pasado, según sus propias palabras, a los agentes del FBI que acudieron a investigar en un domicilio de Williams, Oregón.

Se habían desplazado hasta allí después de una llamada de alerta y al llegar se dieron de bruces con una escena de película, relata Insider. Se encontraron un montón de trampas dispersas en la propiedad, desde una estructura que se parecía a un jacuzzi pero puesto de canto, destinada a aplastar a cualquiera que cayese en la treta, hasta tiras de púas y más objetos peligrosos.

Eso solamente en la finca, pero al acceder a la vivienda -después de sortear varias detonaciones-, los agentes vieron una silla de ruedas manipulada con sedal y munición de escopeta esperando a que un intruso abriese la puerta. De hecho, uno de los agentes se llevó un recuerdo de esta casa de los horrores en forma de disparo en su pierna gracias al mecanismo.

Un arsenal de trampas

La radiografía posterior, que consta en los documentos judiciales, confirmó que el agente se había llevado un disparo de un calibre 410 en la pierna. El FBI ha confirmado que esta sucesión de trampas, al más puro estilo Solo en casa, son obra de un mismo hombre: Gregory Rodvelt, de 66 años.

Gregory Rodvelt

Gregory Rodvelt Policía de Williams

El tipo estaba obligado a renunciar a su propiedad por haber sido el responsable de un caso de abuso de ancianos en el que involucraba a su propia madre. Actualmente está en la prisión del condado de Maricopa, en Arizona, a la espera de juicio en otro caso por asalto, pero aprovechó un par de semanas de permiso para montar el arsenal en su casa.