La Jungla

El ladrón más torpe del mundo: pierde la pistola y los pantalones en 30 segundos

En la Jungla. La escena no hubiera sido mejor ni escrita por Gila. El atracador deja caer el arma para salir huyendo mientras pierde los pantalones. Estelar.

Cinco y media de la tarde del pasado domingo en una tienda de cigarrillos electrónicos de Denver, Nuevo México. El día transcurre con normalidad hasta que un individuo con gafas y gorra entra por la puerta. Entonces la tarde deja de transcurrir con normalidad y durante un instante la situación se torna dramática, pero solo durante un instante. En pocos segundos, la situación es delirante.

El hombre se aproxima la dependiente y saca una pistola, que resultó ser de aire comprimido. Lo que pasó después, en los siguientes 30 segundos te sorprenderá. Vaya si te sorprenderá:

El individuo saca el arma, pero se le escapa y acaba detrás del mostrador. La dependienta en un primer momento se aparta, en pánico, pero mientras el atracador trata infructuosamente de saltar el mostrador, ella se arma de valor y la coge. Entonces el astuto asaltante pierde todo su ánimo de espíritu y sale corriendo. 

Pero por alguna razón -posiblemente debido al infructuoso intento de salto de obstáculo-, los pantalones empiezan a descender por sus piernas mientras huye como alma que lleva el diablo.

En apenas 30 segundos había entrado a robar una tienda, perdido el arma y se había quedado con los calzoncillos al aire. Ni escrito por un guionista de Gym Tony...

"Mi primera reacción fue de asustarme", explicó el dueño de la tienda, Chris Burgless, a Fox News. "Pero la segunda... bueno, tuve que reírme".

La policía está tratando de identificar al fracasado ladrón, aunque de momento no han encontrado huellas en la tienda dado que el individuo llevaba guantes -al menos había visto suficientes películas como para saber eso-. Eso sí, el dueño está convencido de que en el arma y en el cargador seguro que hay. "Probablemente nunca lo había hecho antes y probablemente nunca lo vuelva a hacer", dice.

Desde luego, no tenía el golpe tan preparado como el Profesor planeó el de La casa de papel.