La Jungla

Esta persecución policial es tan absurda que solo le falta música de Benny Hill

En la Jungla. Una persecución policial en Ucrania se salda con uno de los vídeos más hilarantes protagonizados por la policía. Una conductora bajo el efecto de las drogas dio varias vueltas a una rotonda sin que los agentes consiguieran detenerla.

La línea entre los videojuegos y la realidad llega a ser tan fina que la pantalla de un juego actual puede transmitir sensaciones parecidas a las del mundo exterior. Por ejemplo, los juegos de coches, con sus carreras y persecuciones, inspiran a multitud de ladrones y delincuentes que han visto en sus escenas preferidas una manera de escapar de la justicia, a lo GTA. Y seguro que nuestra protagonista tomó buena nota de cómo huir de la policía cuando acumulas un par de estrellas de búsqueda.

El hecho transcurrió en la localidad ucraniana de Rzhyshche el pasado 24 de mayo. Un ucraniano lo grabó para después colgarlo en su muro de Facebook. Y es que Alexei Solomentsev no podía creer lo que veían sus ojos: delante de su ventana, justo la que da a una enorme rotonda, se estaba produciendo la persecución más absurda del mundo.

Una mujer, bajo el efecto de las drogas, huía de la policía ucraniana dando vueltas a la rotonda mientras parecía mofarse de las autoridades. Estas, impotentes ante el arrojo de la chica, trataron por todos sus medios de detenerla. Incluso llegaron a disparar sus armas reglamentarias contra el vehículo, sin éxito. La conductora, como si estuviese a los mandos de un vehículo de GTA, dio varias vueltas a la rotonda sorteando los obstáculos y sin atropellar a una sola persona.

Alexei grabó dos vídeos que posteriormente colgó en su cuenta de Facebook. El primero corresponde a la persecución en la rotonda; el segundo a la detección de la infractora: los agentes lograron interceptar su vehículo unas calles más allá hasta conseguir reducirla y detenerla. El vídeo completo también se encuentra en YouTube.

Visto el esperpéntico vídeo solo le falta la banda sonora de Benny Hill. Basta con acelerar un poco la acción, colocarle la célebre música y listo: tenemos un sketch digno de un programa de humor.