Las compresas y los tapones están condenados a no ser vistos, como si no existieran.

Las compresas y los tapones están condenados a no ser vistos, como si no existieran.

La Jungla

Bronca de su jefe por dejarse las compresas a la vista

En La Jungla. En pleno siglo XXI sigue siendo un escándalo que trascienda que las mujeres tienen la regla y necesitan productos de higiene durante unos días al mes.

¡Oh, Dios mío, tiene la regla y lo dice, a la hoguera! Parece mentira que todavía hoy en día nos encontremos historias como la que relatamos a continuación. Que tener el período siga siendo un tabú en pleno 2018, cuando es una de las primeras cosas que aprendemos en biología durante la infancia, nos lleva a reflexionar que el camino a recorrer sigue siendo largo.

Poco o nada importa que la mitad de la población, durante buena parte de su vida, tenga sangrados mensuales gracias a los cuales la humanidad sigue existiendo. Lo importante es que no se sepa, que en los anuncios de productos de higiene femenina la sangre sea azul y que cuando nos vayamos al baño a cambiar, llevemos el tampón o la compresa bien guardadito, no vaya a ser que alguien se incomode.

Esta última premisa es la que se le ha pasado por alto a la protagonista de nuestro relato, que no ha querido dar su nombre a la bloguera Alison Green, quien ha compartido la historia en su blog. La mujer acudía como cada día a su puesto de trabajo, pero antes de llegar hizo una parada para comprar compresas, champú y pasta de dientes.

Prohibido que se sepa que estás con la regla

Con los productos colocados en el asiento de atrás de su coche, lo dejó aparcado en el parking de la empresa y se fue a trabajar. "Recibí un aviso por escrito de Recursos Humanos y mi jefe me dijo que no volviera a hacerlo y que no las tuviera a la vista. Me quedé en shock cuando me lo dijo", escribe la mujer.

Y es que una de sus compañeras de empleo se quejó porque vio el paquete de compresas en el asiento. "Es ridículo, ofensivo y misógino, y deberías frenarlo", aconsejó la bloguera, animándola a hablar con su empresa para que retiren el apercibimiento de su expediente laboral.

"No hay nada sucio ni vergonzoso en los productos de higiene femenina y se está llegando a un terreno terriblemente delicado si se penaliza a alguien por llevar artículos cotidianos en el coche solo porque resulta que son para mujeres", reflexiona Green.

La bloguera ha querido también compartir la historia en su cuenta de Twitter, donde escribió que su primer instinto inicial fue responder "Mañana ve al trabajo con el coche completamente cubierto de compresas y con tampones colgando de la antena".