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La Jungla

La policía escocesa rodea durante una hora a un tigre... de juguete

En la Jungla. El primer policía en llegar a la escena se encerró en su coche y se negó a salir. Cuando llegaron refuerzos rodearon el establo sin tener muy claro qué hacer.

¿Tigres? ¿En Escocia? Ni los Monty Python se atrevieron a un gag tan loco. En Escocia tienen escoceses, mucho frío y un monstruo atrincherado en un lago, pero un tigre es una de las últimas cosas que te vienen a la cabeza al pensar en el norteño reino británico.

Uno puede estar acostumbrado a los monstruos, pero ver un tigre sigue siendo algo que da como mucho susto. Por eso, cuando Bruce Grubb vio uno de estos lindos gatitos en uno de los establos en el que tenía cerca de 200 vacas embarazadas, llamó a la policía.

Todo ocurrió la noche del sábado, durante una fiesta organizada por Bruce, que se había instalado en la granja tres semanas antes, cuando salió a echar un vistazo rápido a sus animales, y entre la oscuridad vio un temible primo de Shere Khan.

Y no, en contra de lo que puedes pensar al leer que un escocés estaba dando una fiesta, estaba totalmente sobrio. "Estaba de guardia porque algunas de las vacas podían dar a luz en cualquier momento, por lo que no bebí", explicó a The Sun.

El primer policía en llegar a la escena debía pensar que era otra llamada friki, y que encontraría más alcohol que tigres. Sin embargo, se asomó, vio al tigre y procedió a encerrarse en su coche patrulla y negarse a salir ¿quién le puede criticar?

Seis nuevos coches de policía, armados, llegaron a la escena, pero no supieron muy bien qué hacer. Trataron de averiguar si algún tigre se había escapado de algún zoo, mientras se enviaban fotos del animal a la central donde un sargento confirmó que era real.

Durante 45 minutos, policías, granjero y tigre mantuvieron sus posiciones en un tensísimo punto muerto. Cuando tras este tiempo el animal no se había movido, Grubb empezó a tener la sospecha de que no era un tigre de verdad. Se subió a su coche y se acercó. Cuando estaba a unos pocos metros, pudo ver que era un juguete.

El propio cuerpo de policía confirmó la veracidad de la historia.

No se sabe cómo llegó el tigre hasta el establo, pero sospecha que es una broma de alguno de los invitados a la fiesta, aunque no sabe quien fue el autor.