El presidente Trump ha impuesto aranceles a las aceitunas negras españolas

El presidente Trump ha impuesto aranceles a las aceitunas negras españolas Kevin Lamarque/Reuters

La Jungla

Trump prepara las maletas mientras las cucarachas infestan la Casa Blanca

En La Jungla. La Casa Blanca está infestada de cucarachas, ratas y hormigas y Michael Flynn está dispuesto a declarar en contra del presidente. Trump no se come los turrones en la Casa Blanca este año.

A Donald Trump puede que le queden en la Casa Blanca tantos días como falta para Navidad y es que, por si aún no te habías enterado, su ex jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, Michael Flynn, se ha declarado culpable de haber mentido al FBI. ¿Y qué significa esto? Que alguien muy cercano a Trump, o él mismo, le pidió que contactase con los rusos cuando él había declarado lo contrario.

Queda por demostrar que Trump y/o su entorno estuvieran detrás del arreglo de las elecciones por parte de Rusia pero si un ex-alto cargo acepta parte de culpa y penas de cárcel de hasta cinco años, es que algo pasa. Sin embargo, esto no es lo más grave que le sucede hoy al futuro ex-presidente de los EE.UU. porque según podemos leer en AOL la Casa Blanca tiene una plaga.

En realidad tiene tres pero se pueden integrar en una sola: cucarachas, ratas y hormigas. Y esto es lo que pasa cuando te dedicas a drenar un pantano (drain the swamp) ya que este fue uno de los slogan más famosos de la campaña de Trump. Un año después de ocupar la presidencia, puede que Donald se vaya por la puerta de atrás como un elefante de una cacharrería: haciendo mucho ruido y sin servir de nada.

¿Y ahora qué hacemos? Porque he de reconocer que ya me había acostumbrado a Trump. A sus desvaríos, a sus palabras y discursos vacíos, a sus gestos de dictadorcillo endiosado, a sus meteduras de pata y cagadas a nivel internacional que luego se disfrazan de "new politics" para salvar el trasero. Después de un año ya había aceptado a este hombre y hasta me gustaba su estilo de política-reality show donde todo se hace a través de Twitter.

Pero no acaba aquí la cosa. Al parecer, también se han encargado una serie de trabajos menores en toda la Casa Blanca. Por ejemplo, cambiar bombillas, arreglar grifos, cambiar el inodoro del despacho oval (este no me extraña porque con la que le viene encima a Trump, seguro que pasa mucho tiempo ahí) o subir la temperatura del despacho oval en dos grados.

Me pregunto si todo esto será necesario teniendo en cuenta los pocos días que le quedan allí. Porque entre que los fines de semana se va a jugar a golf, y que hay Nochebuena y Navidad, apenas pasará unos días allí, y Papá Noel le va a traer un impeachment último modelo de los grandes.

Así que, si fuese por mi, yo no haría mucha cosa.