La madre Chewbacca, uno de los grandes hits de Jukin

La madre Chewbacca, uno de los grandes hits de Jukin

La Jungla

Jukin Media: La empresa que se hace millonaria mientras ves vídeos virales

En la Jungla. Ese vídeo de un niño girando descontrolado sobre sí mismo en un kart no ha llegado a ti por casualidad. Detrás de los vídeos virales se oculta un negocio multimillonario.

YouTube se lanzó en 2005 y fue adquirida por Google en 2006. Facebook se lanzó al mundo también en 2005 y Twitter en 2006. Nacía una nueva era en Internet, una era en la que triunfarían vídeos como la caída de Edgar. Eran los primeros virales que se distribuían rápidamente a través de redes sociales. Hubo una persona que supo ver el negocio potencial en estos vídeos: Jonathan Skogmo, que ha construido un imperio sobre vídeos grabados por otras personas.

Entre 2006 y 2008, Skogmo fue productor de Country Fried Home Videos un programa de vídeos caseros al más puro estilo Vídeos de primera. Viendo el éxito que estaban teniendo en YouTube algunos de estos vídeos, decidió desarrollar su negocio alrededor de ellos y en 2009 fundó -con el apoyo financiero de, entre otros, Disney- Junkin Media, empresa que en 2015 facturó cerca de 20 millones de dólares y que ha pagado más de 10 a sus colaboradores.

Actualmente, son los propietarios de canales de YouTube tan populares como Fail Army, Pet Collective o Poke My Heart, e incluso han dado el salto a la televisión donde producen Now That’s Funny! en Channel 5 o World’s Funniest en Fox.

De la mamá Chewbacca a David after the dentist

¿Te reiste con el video de la señora con la máscara de Chewbacca? Pues no, no llegó a ti porque un amigo de un amigo lo viera y se lo pasase al amigo que te lo pasó a ti. Al menos, no exactamente.

Junkin Media -y otras empresas que han aparecido a su rebufo, como Defy Media o Video Spring-, rastrean permanentemente la red en búsqueda del próximo hitazo. Y hacerlo no siempre es fácil, como explica Amanda Cots en su relato de sus días como becaria en una de estas agencias.

Un software capaz de analizar tendencias y palabras clave hace la primera criba, luego comienza el proceso manual. Amanda explica que se pasaba horas y horas buscando videos potencialmente viralizables en cualquier red, y una vez encontrado, debía rastrear al autor original y ponerse en contacto con él con tal de conseguir la licencia del vídeo.

Su modelo de negocio es sencillo, cuando encuentran contenido potencialmente viral, hacen una oferta a su propietario que puede ir desde los 50€ hasta los varios miles. En el caso de Jukin, Skogmo ha explicado que normalmente realizan dos propuestas: una que incluye la compra completa de los derechos y otra que ofrece el 50% de los posibles beneficios al creador.

Una vez tienen la licencia del video, comienzan a moverlo a través de sus redes sociales, influencers páginas web o medios de comunicación con los que puedan tener acuerdos.

Si hay visualizaciones, hay ingresos por publicidad

Esto acelera la viralización generando grandes beneficios a través de la publicidad y, si es un éxito , pueden comenzar a explotarlo a través de otros medios como merchandising o, en casos como el Grumpy Cat, libros y películas.

Jukin Media son los propietarios de, por ejemplo, el mítico David after the dentist o, más recientemente, de la mamá Chewbacca, quien llegó a aparecer en varios programas de la CBS -propiedad de Disney, que como hemos dicho antes, apoyó a Skogmo en la creación de la compañía-. También son propietarios del vídeo del gato que protegió a un niño de un perro o de la erupción de un volcán en Papúa Nueva Guinea.

Estos son algunos de los últimos vídeos que han subido a sus canales, tal vez en los próximos días empieces a verlos en todos lados:

Más allá de los vídeos graciosetes

Pero Jukin Media y sus competidores no se limitan a videos de gatitos, perretes o niños. También buscan imágenes y videos de cualquier evento que pueda ser actualidad informativa -manifestaciones de atentados- y ejercen de intermediarios entre sus propietarios y los medios de comunicación interesados en reproducirlos.

Además, gracias a la existencia del polémico Content ID si otra persona sube el vídeo a su canal, lo pueden localizar, denunciar y reclamar los ingresos por publicidad logrados por este. Un sistema que seguramente no tardaremos en ver también en Facebook y otras plataformas.

Así que, la próxima vez que veas un vídeo de alguien dándose un golpe contra una farola, piensa que igual no ha llegado hasta ti de una forma tan orgánica como crees.