Una actuación sobre el escenario.

Una actuación sobre el escenario. A.R.B.

La Jungla

¿Manel Navarro? "Meh": una noche con los mayores fans de Eurovisión en Madrid

En la Jungla.  Los seguidores del "evento del año" sirven para predecir quién gana el certamen: solo hay que fijarse en cuándo se arrancan a bailar.

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A simple vista parece una discoteca normal: su espacio de baile en 'El Centro', mesitas y asientos alrededor, barras para pedir bebida, bolas de luz en el techo y música alta. Parece una sala de fiestas porque lo es, pero hoy acoge un evento especial, la "fiesta del año" para muchos, Eurovision.

Decenas de eurofans se han congregado la noche de este sábado aquí para para darlo todo al ritmo de Manel Navarro... bueno, no. "Meh". Así lo califica una de las presentes, y viene a resumir el sentir de la inmensa mayoría de los congregados, que ponen el dedo hacia abajo cada vez que son preguntados por el representante español este año o, como lo llama una mujer de más de 70 años, "el chaval este".

Decenas de fans viven la gala en directo.

Decenas de fans viven la gala en directo. A.R.B.

"Quedará penúltimo, por no decir último", comenta otro. El catalán no cuenta con demasiados apoyos entre los que se han acercado hasta la Sala But de Madrid para vivir 'Sing Along Eurovision'. Y los organizadores lo saben: "antes de nada, ¿quién es fan de Manel Navarro?". Así empezó el show. ¿La respuesta? Solo dos brazos en alto y silencio incómodo roto por alguna risa maliciosa.

Puesto sobre la mesa (o sobre la pista de baile) el poco amor que por aquí se profesa por Manel (que ha conseguido la friolera de 5 puntos en la gala), no es de extrañar que cuando ha actuado se hayan escuchado abucheos, gritos de "tongo" y "fuera" y un "pero si es un niñato". Sin embargo, no es odio todo lo que reluce: un valiente de 22 años, bandera de España en la espalda, se ha lanzado al centro de la pista para bailar y apoyar a Navarro. Su gesta ha sido solitaria durante más de un minuto, hasta que una futura esposa y sus secuaces de despedida de soltera se han arrancado a acompañarle. De repente se escuchaban más fuerte los "do it for lover", el estribillo del representante patrio, y la inquina ha parecido desaparecer (hasta que han llegado las votaciones, claro).

¿Quién era el joven que se ha atrevido a llevar la contraria a una sala llena de expertos en Eurovision? Tiene 22 años y defiende su postura: "Es el representante de mi país", zanja. El joven confiesa que no es su tema favorito y que no le parece "un acierto para Eurovisión, pero tampoco es una canción que haya que denostar". "Además es diferente a las canciones de otros años", añade en su defensa.

Eurovisión en la sala BUT de Madrid



"EUROVISIÓN LO TIENE TODO"

Vale, Manel no ha triunfado especialmente entre los asistentes a la fiesta en Madrid, pero eso no significa que el ambiente haya estado tenso. Eurovision es "el evento del año" para todo eurofan, tal y como explica Salomé, que ha venido a la fiesta con su atuendo eurovisivo... y la voz algo más varonil de lo que se recuerda. Como buena cita obligada, son varias las decenas de fans que se han congregado aquí. ¿Por qué? ¿Qué tiene Eurovision? Otro de los presentes, un joven bailarín que no tiene nada que envidiar a los profesionales, lo describe lleno de pasión: "Eurovisión es música, Cultura, actuaciones, política, votaciones, frikismo... lo tiene todo".

¿Y quiénes son los eurofans? El grupo es variopinto cuanto menos. Como muestra, la pareja de amigos (él de 50 y ella de 70) que baila todas las canciones previas a la emisión en directo de la gala. Cuando ésta empiece se irán para verla más tranquilos y sin ruido pero antes lo han dado todo recordando los grandes éxitos eurovisivos. Cuentan que ella es de Valladolid y él de Asturias y que, cada año, se reúnen en un sitio de España para ver juntos Eurovisión. Y no son los únicos que marcan la fecha en el calendario, otro bailarín asegura que cada año desde hace 10 queda con sus amigos para ver la gala y comentarla. Y otro ejemplo: Salomé (bueno, su alter ego) ha venido con Massiel, Azúcar Moreno y la futura ganadora de Eurovision en 2020 ("tras el Brexit y el Frexit"), que eso por sí solo da muestra de qué significa este día para los asistentes.

Salomé, junto a Massiel, Azúcar Moreno... y una futura ganadora del festival.

Salomé, junto a Massiel, Azúcar Moreno... y una futura ganadora del festival. A.R.B.

El nivel es tal que casi cualquiera de los aquí reunidos podría sustituir a José María Íñigo: se saben todas las canciones (letra y baile incluido), el orden de aparición y, por supuesto, son capaces de predecir quién vota a quién. Y, cuando hay duda, algún comentario suelto vuelve a recordar el sentir general: "por favor, que no nos den ningún punto", se escucha entre los asistentes, que han aplaudido más a la modelo Nieves Alvarez cuando ha salido a dar los puntos de España que al catalán en toda la noche.


No todos los que se han acercado hasta aquí (y se han gastado el dinero en la entrada) son expertos, algunos vienen acompañando al "amigo friki" o simplemente por probar. "Las canciones están bien, pero la gala es un coñazo", confiesa la futura novia. También se ha acercado hasta el lugar un chulapo de San Isidro que no se muestra especialmente entusiasmado con la cita, pero que la disfruta.

Un chulapo, disfrutando del certamen.

Un chulapo, disfrutando del certamen. A.R.B.

Observar a estos expertos sirve más que las encuestas para saber quién ganará: solo sus reacciones a cada canción ya dicen por donde irán los tiros con las votaciones. Portugal ha sido una de las claras favoritas antes, durante y después de la actuación, con aplausos y abrazos durante el reparto de puntos. Pero no solo la canción ganadora, los temas que más han motivado bailes, aplausos y vítores han estado en los primeros lugares... y sí, la única que ha sido abucheada ha terminado última. Al menos ha logrado cinco puntos. Otro año será.