El valor de la pieza podría superar los mil euros.

El valor de la pieza podría superar los mil euros. Antonio Fernández Molina peritojudicialantiguedadesmalaga.com

La Jungla

Compra por 15 euros el casco de uno de los mejores pilotos de la II Guerra Mundial en un mercadillo

En la Jungla. José Antonio Fernández Molina descubrió el objeto por casualidad en un rastro malagueño. La pieza podría pertenecer al piloto de la RAF John Braham, un auténtico héroe de aviación.

“Me encanta ir a los rastros porque allí te puedes encontrar auténticas maravillas. Aunque el 99,9% de los artículos son de segunda mano y son auténticas chatarras sin valor, a menudo hay una joyita”, relata a EL ESPAÑOL José Antonio Fernández Molina, experto coleccionista que hace apenas unos días se topó con una auténtica sorpresa en el mercadillo de segunda mano que se organiza cada miércoles en Arroyo de la Miel de Benalmádena (Málaga): un casco de un piloto del ejército británico originario de la II Guerra Mundial por el que apenas pagó 15 euros.

Hasta aquí, lo que podría considerarse un golpe de suerte respaldado tanto por su experta visión como coleccionista en material de la histórica contienda bélica como por el hecho de que quien se la vendió no tenía ni idea del valor del objeto “ni ningún otro artículo que se asemejase al casco entre su muestrario”, explica el perito judicial en arqueología y tasador de antigüedades que, se plantea, quizás incluso encontraron la pieza en una basura.

Lejos de rondar los 15 euros en el mercado y gracias a que está perfectamente conservada, la pieza probablemente superaría en el mercado los 1.000 euros

Pero la auténtica sorpresa vino cuando Fernández Molina llegó a su casa y descubrió un papel perfectamente plegado y oculto en el interior de la carcasa del accesorio militar. “Se trataba de un documento de concepción de medallas en el que constaban las distinciones otorgadas entre 1939 y 1945, tal y como solía entregarse a los soldados que eran premiados con medallas por sus labores en acto de servicio, y las cuatro iniciales del que fue propietario: J.R.D.B”.

A la derecha, John Braham, el piloto de la RAF más condecorado de la II Guerra Mundial.

A la derecha, John Braham, el piloto de la RAF más condecorado de la II Guerra Mundial. Wikipedia

El manuscrito indicaba que quien había portado el casco de piel de cuero acompañado de su máscara de oxígeno había sido laureado con cuatro estrellas y dos medallas por su participación en la Batalla de Inglaterra o combatir en el Atlántico, Francia y Alemania. Tras unos días de investigación descartando entre los distintos miembros de la armada aérea británica –“en la que, por suerte, no había miles de pilotos sino unos pocos cientos”–, Fernández Molina encontró que la cantidad de distinciones otorgadas y las siglas del premiado podrían coincidir con las de John Randall Daniel Braham, uno de los pilotos de la Royal Army Force (RAF) más condecorados de la II Guerra Mundial.

Ante sus ojos, cogiéndolo con sus propias manos, todos los indicios apuntaban a que podría estar ante el casco de un auténtico héroe de la aviación a quien se le atribuyen los derribos de 29 aviones enemigos y un reconocido don para desenvolverse en las batallas aéreas nocturnas.

The Mosquito fighter. Uno de los modelos que  Braham habría utilizado en distintos tipos de operaciones.

The Mosquito fighter. Uno de los modelos que Braham habría utilizado en distintos tipos de operaciones. Wikipedia

Aunque el perito todavía desconoce el valor actual del casco y la máscara de piloto de la RAF –lejos de rondar los 15 euros y gracias a que está perfectamente conservada, en el mercado probablemente superaría con creces los 1.000 euros–, asegura que no lo piensa vender, a no ser que, y en el caso de que realmente perteneciese a John Braham, lo reclamase la familia del piloto: “Ahora, como propietario legal que soy, y como perito experto cualificado, me gustaría contactar con la familia y verificar la autenticidad del casco y saber si realmente pertenecía a este piloto del RAF. Aunque yo la he adquirido legalmente, el propietario legal de la pieza era el piloto fallecido. Si, por ejemplo, viniese de un robo, la persona propietaria tendría que demostrar que se la han extraído con la denuncia policial pertinente. En tal caso devolvería gustosamente la pieza, de verdad que encantado de devolvérsela a la familia si fuese así. Ahora bien, si ha llegado a mis manos por un descuido de ellos o por dejadez, estamos hablando de una cosa muy diferente porque la tendrían que haber cedido hace mucho tiempo a un museo”.

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“Como vayas pensando en algo, no lo encontrarás en tu vida”

“Tampoco es la primera historia de este tipo que me ocurre. ¡Tengo anécdotas mucho mejores que la del casco! Sin ir más lejos la semana pasada compré una escribanía de madera de caoba portátil del siglo XIX perteneciente a un militar inglés que también es un auténtico tesoro”, comenta entre risas el malagueño que lleva más de dos décadas en el mundo del coleccionismo. Claro que su trabajo como perito judicial y tasador de antigüedades, además de años dedicados a documentarse y culturizarse en la materia, le otorgan cualidades imprescindibles para poder captar a simple vista si los objetos tienen o no algún tipo de valor histórico o se encuentra ante simple y mera chatarra.

Entre sus decenas de miles de joyas no solo hay objetos militares, también una amplia colección de trajes de reposición de películas –las conocidas como ‘copias prop’ que se hacen de cada uno de los artículos originales– como el de Michael J. Fox para su Regreso al futuro, el de Bruce Willis para el apocalipsis espacial de Armageddon o los uniformes de superhéroes de la Marvel como el Capitán América o Lobezno.

Fernández Molina cedió más de 200 ejemplares para la muetra ‘Trajes de Cine’.

Fernández Molina cedió más de 200 ejemplares para la muetra ‘Trajes de Cine’.

Colección que a menudo cede y comparte en exposiciones y ferias especializadas. De hecho, él mismo es el creador y organizador de ferias de coleccionismo como ‘Expo historia’ en Torremolinos o ‘Trajes de Cine’ en su cuidad de residencia, Benalmádena.

“Cuando voy a un mercadillo o acudo a una subasta libero mi mente y voy a ver qué es lo que hay y qué es lo que puedo encontrar. De repente entre tanto artículo de segunda mano que no vale absolutamente para nada, reluce una pieza que, con un poco de suerte y después de analizarla y estudiarla a fondo, la encuadro en mi colección. Eso sí, como vayas pensando en algo, no lo verás en tu vida”, recomienda el experto animándonos a culturizarnos en el inmenso mundo del coleccionismo.