La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una imagen reciente.

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una imagen reciente. EFE

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De ganar 100.000€ a no poder pagar el alquiler y ser detenida por Israel: el ‘Ja sóc aquí’ de Ada Colau para salvar a la izquierda

La exedil de Barcelona regresa dos años después a la política reclamando la integración de Podemos para liderar el Frente Amplio.

En la actualidad ejerce de presidenta de la Fundació Sentit Comú, el laboratorio de ideas de los Comuns en Barcelona.

Más información: Todos contra todos en el Frente Amplio: Podemos promueve a Rufián para tumbar a Colau y ERC busca otro cabeza de lista

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El regreso de Ada Colau a la primera línea política ha descolocado y ha supuesto un revulsivo cuyo objetivo es redibujar por completo el mapa de la izquierda de cara a las elecciones generales del próximo 11 de noviembre.

La exalcaldesa de Barcelona perdió el bastón de mando en 2023, se mantuvo un tiempo como líder de la oposición en el consistorio y terminó dejando definitivamente su acta de hace justo dos años. Y ahora vuelve al foco mediático.

Ha sido la primera y, por el momento, la única que ha apostado abiertamente por integrar a Podemos en el seno del Frente Amplio, la coalición de fuerzas de izquierdas que sustituirá a Sumar.

Lo ha hecho poniéndolo como condición para liderarla. Quiere una papeleta única que los una a todos.

Su figura, capaz de aglutinar y polarizar a partes iguales, cuenta con el apoyo de Más Madrid. En la práctica, ejerce ya de líder: el viernes invitó a Rufián a formar parte de Frente Amplio y le pidió que ejerciera "su liderazgo" para unir a las izquierdas.

¿Qué ha sido de ella en estos dos años? Colau ha estado alejada de los cargos institucionales, pero no ha permanecido de brazos cruzados.

En este tiempo ha alimentado su perfil social incluso a nivel internacional.

Además de presidir la Fundación Sentit Comú (el laboratorio de ideas de los Comuns), protagonizó un sonado episodio de activismo al enrolarse a finales de agosto de 2025 en la Flotilla de la Libertad con ayuda humanitaria para la Franja de Gaza.

Fue detenida por Israel en alta mar en octubre a bordo del barco 'Sirius' y trasladada a la prisión de Saharonim, un centro penitenciario de alta seguridad situado en pleno desierto del Néguev, al sur de Israel.

Al ser interceptada y detenida, Ada Colau denunció la acción mediante un vídeo pregrabado con una frase contundente: "Si estás viendo este vídeo, es porque Israel nos ha detenido ilegalmente".

La grabación se difundió al quedar incomunicada. En ella pedía a la ciudadanía que hiciera el "máximo ruido posible", que presionara a los gobiernos internacionales para exigir su liberación inmediata y la apertura de un corredor humanitario para Gaza.

Colau, embarcando el 31 de agosto de 2025 en Barcelona en la Flotilla de la Libertad.

Colau, embarcando el 31 de agosto de 2025 en Barcelona en la Flotilla de la Libertad. EFE

Tras pasar cuatro días privada de libertad, fue deportada a España. A su llegada a Barcelona compareció ante los medios para denunciar un trato "denigrante" y "hostil" por parte de las fuerzas israelíes, relatando que pasaron más de 24 horas sin agua ni comida durante los traslados.

Calificó la interceptación en aguas internacionales de violenta e ilegal, criticó la impunidad de lo que definió como un "estado neofascista" y utilizó su repercusión mediática para alertar sobre la situación del pueblo palestino.

Meses después ratificó una denuncia por crímenes de guerra y detención ilegal ante la Audiencia Nacional, admitidas a trámite en mayo de este año.

Piso compartido

En el plano personal, hace cuatro años que se separó de su pareja y padre de sus dos hijos, Adrià Alemany, tras 15 años de convivencia.

Fue precisamente a raíz de su separación cuando tuvo que abandonar la que había venido siendo su vivienda en régimen de alquiler durante 15 años, e irse a un piso compartido.

Lo explicó ante Gemma Nierga, en el espacio matinal Cafè d'idees que conduce la periodista en RTVE Catalunya, donde Colau ejerce como colaboradora habitual.

"Hasta hace pocos días vivía en el piso en el que llevaba más de 15 años. Pero con un solo sueldo no podía pagarlo. Lo he tenido que dejar y compartir piso con un familiar".

Durante su explicación detalló los motivos económicos en primera persona: "Con un solo salario no podía asumirlo, me costaba llegar a final de mes".

Al separarse de su pareja, explicó, se quedó en la vivienda asumiendo en solitario el coste de la renta y la crianza de sus dos hijos.

Asimismo, aprovechó el espacio para visibilizar que esa situación es una realidad estructural que afecta especialmente a las mujeres separadas o solteras con hijos, para quienes la subida del mercado inmobiliario hace imposible sostener una vivienda de forma individual.

A favor, y en contra

Así, y seis días después del mediático desahucio de Maricarmen Abascal en Madrid que ha logrado reunificar a la izquierda, Colau encarnó en primera persona la misma precariedad habitacional que lleva años denunciando.

Es, precisamente este arraigo a la calle y a las políticas que aplicó en materia de vivienda el que marca las condiciones de su vuelta.

"Ada tiene cosas a favor y en contra", sostiene a EL ESPAÑOL una fuente vinculada a Podemos.

"¿A favor? Tiene una imagen conocida. Y dentro de ella, es igualmente odiada como querida. Tiene una trayectoria en política, que supo aparcar". Y por último, y dentro de la especial coyuntura, "su trayectoria en materia de vivienda".

En contra, "juega su falta de experiencia a nivel estatal. Gestionar un ayuntamiento no es igual que tener responsabilidades de Estado o estar en el Congreso", indican las mismas fuentes consultadas.

Las mismas indican que, en representación de los Comuns, Colau es la mejor opción. Muy, muy por delante de Ernest Urtasun, "que tiene el hándicap de su origen social y a dedicarse, desde hace muchísimos años, a la política".

Ada Colau, en una imagen de archivo, votando en unas elecciones municipales en Barcelona.

Ada Colau, en una imagen de archivo, votando en unas elecciones municipales en Barcelona. E.E.

No obstante, indican otras fuentes, con Ada Colau hay otros escollos. Pese al ofrecimiento de la catalana, que se encuentra dialogando con Podemos, "la izquierda está divididísima, no es lo mismo [hoy] que en el 15M: ahora cuesta más ponerse de acuerdo".

La falta de acuerdo se debe, además, a la más que previsible pérdida de escaños en el espacio Sumar y en Podemos, según indican todas las encuestas.

Además, acusan de falta de estructura de partido En Comú en el resto de España, y además es un partido catalanista, algo que no encaja demasiado bien en determinadas federaciones fuertes, como IU en Andalucía.

Ambivalencia

La misma Colau, como alcaldesa, mantuvo una postura ambivalente y de equilibrio político durante el referéndum del 1 de octubre de 2017, buscando desmarcarse tanto del bloque unilateral independentista como de la estrategia del Gobierno central.

Así, por un lado facilitó la votación en Barcelona sin comprometer a los funcionarios.

Pese a las advertencias de los tribunales, Colau llegó a un acuerdo político con la Generalitat para garantizar que la ciudadanía de Barcelona pudiera participar en la jornada, cediendo espacios municipales para la votación, pero con la habilidad de descargarse de toda responsabilidad.

Ella misma acudió a las urnas y ejerció su derecho al voto en la jornada del 1-O. Defendió la cita no como un referéndum vinculante y efectivo, sino como una "movilización legítima" de protesta ciudadana ante el inmovilismo institucional.

En los días previos, manifestó públicamente que no se sentía identificada ni con el 'sí' ni con el 'no', por lo que optó por emitir un voto en blanco o nulo, reiterando en numerosas ocasiones posteriores que ella "nunca ha sido nacionalista ni independentista".

Otros dos ejemplos de su ambivalencia fue su condena firme a las cargas policiales, y su rechazo tanto a la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) proclamada por Carles Puigdemont como a la aplicación del artículo 155 de la Constitución que intervino la autonomía catalana.

Tampoco olvidan que la formación morada que Colau fue una de las principales aliadas y valedoras de Yolanda Díaz cuando esta comenzó a armar la plataforma Sumar al margen de la dirección de Podemos.

En noviembre de 2021, coorganizó el famoso acto en Valencia "Otras Políticas" junto a Díaz, Mónica García y Mónica Oltra, excluyendo explícitamente a las ministras de Podemos, Irene Montero e Ione Belarra.

Sus dos años fuera

Ada Colau permaneció en política institucional 8 años como alcaldesa de Barcelona. Su mandato comenzó el 13 de junio de 2015, tras ganar sus primeras elecciones municipales, y finalizó el 17 de junio de 2023.

Luego perdió el bastón de mando y permaneció como líder de la oposición un año y medio más, hasta que renunció definitivamente el 24 de octubre de 2024.

Como alcaldesa, llegó a ganar anualmente 100.000 euros brutos. Durante el año y medio como líder de la oposición, algo más de 96.000.

El código ético de su formación política (Barcelona en Comú) la obligaba a realizar donaciones obligatorias del excedente a fines sociales.

Debido a este mecanismo regulador interno, su salario neto real percibido durante su etapa municipal estuvo limitado primero a 2.200 euros netos al mes y posteriormente ajustado a unos 3.191 euros netos mensuales.

Al dejar el consistorio fue nombrada presidenta de la Fundació Sentit Comú, el think tank de los Comunes, sostenido económicamente por Barcelona en Comú y Catalunya en Comú.

La Fundación ha canalizado también fondos institucionales a través de convocatorias del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Cultura, acumulando un total de 24.252,82 euros en subvenciones, distribuidos entre 2023 y 2024.

El sueldo actual que percibe Colau en el laboratorio de ideas mantiene una cuantía equivalente al baremo ético de su espacio político: unos 3.000 euros al mes.

A su sustituto en el consistorio barcelonés, Jaume Collboni, lo ha criticado duramente. Sobre todo, en materia de vivienda.

Lo ha acusado de desmantelar el modelo de vivienda social de Barcelona para alinearse con los intereses de los lobbies inmobiliarios y hoteleros. También lo acusa de limitarse a entregar pisos públicos proyectados y financiados durante sus mandatos municipales anteriores.

Al PSOE nacional, sobre todo en las últimas fechas lo ha culpado de la crisis habitacional que sufre España "tras llevar décadas favoreciendo y subvencionando la especulación en lugar de proteger a los inquilinos".

En sus intervenciones tras el desahucio de Maricarmen y las consiguientes movilizaciones ciudadanas, ha reprochado al partido de Pedro Sánchez que solo reaccione de urgencia por miedo a la presión de la calle, tras años poniendo excusas legales para postergar medidas valientes.

La líder catalana califica de insuficientes los últimos decretos aprobados por el Ejecutivo y exige al socialismo que abandone las medias tintas e imponga una ley de máximos, como la prohibición definitiva de desahucios, la prórroga obligatoria de los alquileres y el fin de los coladeros en los contratos de temporada.

Colau, además, se ha postulado la primera para liderar la coalición, ejerciendo como elemento catalizador absoluto del espacio político. Eso ha obligado al resto a reaccionar a su ritmo para no quedar desdibujados.

De inmediato, su irrupción ha forzado a mover ficha a Movimiento Sumar, que se ha apresurado a blindar y nominar a Verónica Martínez Barbero, portavoz en el Congreso, con el aval exprés del 98% de sus bases.

Al mismo tiempo, Izquierda Unida ha metido una marcha más a sus propias primarias internas para encumbrar al andaluz Toni Valero.